Mucho ha cambiado en la vida de Aida Domènech en los últimos diez años: la influencer, a quien conocimos en sus inicios como Dulceida gracias al nombre del blog de moda con el que comenzó su trayectoria en 2009 —un caso que recuerda al de la italiana Chiara Ferragni—, acumula ahora dos millones de seguidores más que por aquel entonces, se ha convertido en madre de una niña que está a punto de cumplir dos años y ha pasado a ser una de las creadoras más relevantes de nuestro país, con proyectos tan conocidos como los Premios Ídolo.
Pero lo que parece mantenerse igual que siempre es el amor que siente por Alba Paul, su mujer. La pareja se casó en 2016, y tras superar después una ruptura, celebrar su boda legal en 2024 y reforzar su relación, volverá a pasar por el altar este viernes 11 de septiembre.
"Justo el día 10 hacemos diez años de casadas, así que la fecha tenía que ser sí o sí el 11 o el 12", ha explicado Aida. Una elección que además de tener un importante valor sentimental por su aniversario, también resulta de lo más favorable en cuanto a numerología y su significado en el amor. "Entonces fue nuestra sobrina quien nos dio los anillos y este viernes lo volverá a hacer, pero esta vez con su primita de la mano, en uno de los momentos más bonitos de la ceremonia", ha revelado.
La nueva boda se celebra esta tarde en la Costa Brava, con una ceremonia íntima junto al mar que estará oficiada por Nagore Robles, amiga del matrimonio, y que será grabada para después compartirla en un vídeo de YouTube. Ha dejado entrever que será Pronovias quien firme su look nupcial, pero mientras conocemos más detalles de esta cita tan esperada, queremos recordar cómo fue su primer 'sí, quiero' hace una década.
La boda de Dulceida en 2016: en la playa, 140 invitados y con Javier Calvo oficiando la ceremonia
Caía el sol en la Cala Morisca de Sitges, donde los invitados esperaban en sillas dispuestas en la arena de la playa, con una Alba Paul impaciente e ilusionada y Javier Calvo y el cantante Carlos Sadness como maestros de ceremonias.
La influencer apareció del brazo de su padre, caminando hacia el altar mientras sonaba el tema Let it go de la película Frozen. Tras pronunciar sus votos y proclamarse mujer y mujer, pusieron rumbo junto a sus asistentes al lugar del convite, que tuvo lugar al aire libre. Allí, las recién casadas protagonizaron uno de los momentos más emotivos de la noche, bailando juntas Comiéndote a besos, de la cantante española Rozalén.
Un vestido de princesa y un segundo look bohemio firmados por Ze García
"Cumplí mi mayor sueño, casarme vestida de princesa con la persona con la que quiero compartir el resto de mi vida", escribía Aida entonces. Y es que la catalana tenía muy claro cómo quería que fuese su vestido de novia. Para realizarlo confió en la firma barcelonesa Ze García, fundada en 2013 por el diseñador José María García y convertida hoy en día en una de las favoritas de las celebrities —Aitana, Elsa Pataky o Victoria de Marichalar llevan sus diseños— y novias españolas.
"Era un diseño con capas y capas, una larguísima cola y un body transparente que me dejaba toda la espalda al descubierto con un lazo de precioso tul. Es un artista y consiguió hacerme el vestido de mis sueños", explicaba Aida tras la boda. Como peinado escogió un elegante moño bajo con volumen, que acompañó con una corona de flores que le regalaron sus amigos, Madame de Rosa (la también influencer Ángela Rozas Saiz) y el modisto Cristo Báñez, quien falleció en 2024.
De un estilo totalmente opuesto era el segundo modelo que escogió una vez terminada la cena. Para un momento que requiere comodidad, pues comienza la fiesta y las novias suelen querer bailar huyendo de los grandes volúmenes en la falda o de las mangas largas, Aida escogió un vestido de inspiración bohemia en el que el encaje era el protagonista.
Firmado también por Ze García, contaba con una larga falda semitransparente a juego con el estilo de las mangas y un precioso escote en la espalda que la dejaba al descubierto, al igual que los hombros. Acorde a este segundo estilismo, decidió soltarse el moño para dejar su melena al aire. "Soy la mujer de Alba Paul y no puedo estar más feliz. Es un sueño que se ha hecho realidad", aseguraba.













