Velos de novia bordados: cuando el accesorio más clásico es una obra de artesanía
Porque la correcta elección de este complemento no solo conseguirá unas imágenes espectaculares de la boda, también puede hacer que un look se perciba como mucho más personal
Entre Brigitte Bardot en la película El bulevar del ron, en 1971 y Hailey Bieber en su boda en septiembre de 2018 hay 47 años de diferencia. Sin embargo, ambas compartieron una tendencia nupcial que perduró y perdura antes y después de estas fechas: un velo de novia bordado que se convirtió en leyenda. Este accesorio clásico, que tiene mucho de personal, se reinventa en cada prometida para resultar novedoso. Por eso, cuando recientemente me topé con uno de los looks de la colección Bridal 2026 de primavera de Monique Lhuillier, no me extrañé al ver este accesorio, con notas de color y motivos florales, para completar una de sus propuestas.
La diseñadora, siempre fiel a su visión romántica, reinterpretaba esta pieza con grandes flores pastel en relieve, que combinaban con las que también estaban estampadas en el vestido. Vino entonces a mi mente un nutrido número de recién casadas virales que acertaron al llevar velos bordados en sus enlaces, sin caer en la estridencia y que son verdadera inspiración para quienes pasan próximamente por el altar.
En el caso de Claudia, una novia que se casó en Salamanca, vestida de la diseñadora británica Phillipa Lepley, la elección fue un velo bordado, tipo catedral, con una longitud de tres metros, diseñado por la firma. Era la joya perfecta para completar su look de alta costura, pues estaba realizada con tul de seda francés creado en telares con más de 200 años de antigüedad e incorporaba flores de lentejuelas, cristales y perlas, las mismas variedades florales que poblaban los jardines de la firma. “Era tan dulce, tan delicado y tan romántico que parecía complementar el vestido de una manera perfecta. Las flores bordadas a lo largo de todo el velo daban la sensación de flotar sobre el tejido y me rodeaban suavemente”, reconocía esta recién casada.
Hay diseñadores con un marcado sello personal que son más propensos a acertar al integrar unas u otras tendencias. Alejandra Valero es de las que conoce las bondades de los velos bordados para novias y las anima a utilizarlos. Claudia fue una de las que eligió transformar su diseño de inspiración rústica (con mangas farol, espalda cuadrada y escote off-the-shoulders) con ayuda de este complemento, que sujetó con un bonito tocado joya y una trenza irregular.
Pensar en velos de novia bordados no siempre tiene que traducirse en diseños con flores en relieve, pues el abanico resulta mucho más amplio. Más allá del bordado clásico, también existe el entolado y la costura de detalles de todo tipo. En la lista de opciones, encontramos las perlas, un elemento decorativo que en el caso de Paola, fue un aliado para construir su velo casquete, colocado a lo Julieta. Cinco tiras de perlas daban forma a este complemento que, al igual que el vestido, fue un trabajo de L’Arca Barcelona.
La boda religiosa de Diana, celebrada el pasado año, también nos dejó un look nupcial inolvidable. La mexicana encontró en Alejandra Valero la mejor diseñadora para su vestido soñado. En las primeras citas del proceso, encontró la estética que la definía y dio con el modelo prêt-à-porter que más la identificaba. “Fue un descubrimiento muy bonito, porque entendí que mi estilo es romántico, que me enamoran los detalles y que buscaba algo verdaderamente artesanal, desde los tejidos hasta el trabajo hecho a mano”, contaba.
Se configuró tan solo 10 días antes del enlace y en esas visitas escogieron del mismo modo los accesorios. Alejandra Valero se encargó de proponer un velo muy especial, una pieza de aire bucólico, bordada con una pedrería con toques plateados y flores. Algo poco común que sumó muchos puntos al resultado.
Un tul rosa con pequeñas flores bordadas fue la elección de Pachuca para dos zonas clave de su look nupcial. Para su enlace en Segovia confió en el trabajo de Navascués y la tela que más le enamoró ocupó toda la zona trasera del estilismo. "La pusimos sobre una triple capa de organza y creamos la cola, que en lugar de salir de la cintura, se enganchaba al final del escote de la espalda, pareciendo así parte del vestido. Me enamoré de ella, así que decidimos usarla también para el velo”, relataba. Una nota diferente para su vestido, plisado, inspirado en el conocido Delphos de Fortuny.
Al otro lado del Atlántico, los velos bordados también son piezas muy apreciadas por las novias más estilosas. La diseñadora colombiana Luisa Nicholls creó para Amelia, influencer junto a su hermana gemela en el perfil de Sisterly Style, un velo muy especial en color blanco que, además de flores y estrellas, incluía las iniciales de los novios. Al igual que sucedió con Hailey Bieber, esta recién casada recurrió a añadir un mensaje a este complemento. Era una creación larga, de tul, que acompañaba un vestido nupcial, de la misma firma, sencillo, con unas sutiles mangas jamón, cuello pérkins, escote en la espalda y silueta trompeta.
Cuando la prometida opta por un vestido de líneas clásicas o decide que llevará una prenda muy sencilla, un complemento que aporte más elegancia al resultado siempre es bienvenido. Es la técnica que empleó la diseñadora jienense Isabel Hervás con una de sus estilosas novias. “El velo bordado con hilo en oro de Ana. El ejemplo perfecto de cómo elevar un look de novia sencilla y elegantísima”, escribía la firma en sus redes sociales. El diseño, con larga cola y silueta tradicional, resultaba más imponente con la ayuda de este accesorio artesanal.