Dos estilismos mejor que uno

La boda en Madrid de Pilar y Javi: una historia de amor de película y dos vestidos de novia muy especiales


Castellar Granados dio forma al primer diseño que contaba con un elegante contraste de tejidos y escote de pico


Vestido de novia con capa y mangas abullonadas
© CALEIDOSCOPIA
Estrella AlbendeaColaboradora de Novias
15 de febrero de 2026 a las 18:30 CET

Toda novia debe partir de unas referencias para diseñar su vestido soñado. En ocasiones esas ideas son en negativo, todo aquello que nunca llevarían, mientras que, en otros casos, son guiños al pasado, gracias a tejidos, elementos o piezas que tienen historia. Pero, lo más habitual en la actualidad, es bucear en las redes sociales en busca de inspiración. Es el protocolo que siguió Pilar para dar forma al look de su boda en Madrid. Acudió al atelier de Castellar Granados, porque se enamoró de las imágenes que la diseñadora publicaba en su perfil digital. “Al seguir investigando más, me di cuenta que la mayoría de la inspiración que tenía guardada eran vestidos suyos. Estaba claro que tenía que ser ella”, nos cuenta.

Maquillaje natural para novias© Caleidoscopia

Hoy esta estilosa recién casada abre su álbum nupcial y nos confiesa cómo fue crear el traje soñado. El proceso comenzó de una forma diferente a la que imaginaba. “Al contrario que muchas amigas, yo nunca supe cómo quería que fuese mi vestido de novia, todos los que veía me parecían bonitos. Tenía clara una única cosa: quería un vestido especial pero clásico, que en 15 años lo viese y me siguiese gustando”, apunta. 

Vestido de novia con capa y mangas abullonadas Castellar Granados© CALEIDOSCOPIA

Un diseño con mangas globo y un tejido con personalidad 

Comenzó así una investigación para dar con los elementos que mejor pudieran favorecer a su silueta y se decidió por un escote de pico, un detalle que suele llevar en su día a día. “También supe que quería una capa desde los hombros y la espalda descubierta. Sabiendo eso y toda la inspiración que tenía, Castellar hizo su magia”, reconoce. El resultado fue un traje con un tejido con textura como protagonista, en el que las mangas globo abullonadas eran el elemento más llamativo, con la capa a juego.

Niñas de arras damitas© Caleidoscopia

“Durante las pruebas de vestido venían mi madre, mi tía y mi suegra. Sabían que tenía las ideas súper claras, por eso todas ellas eran muy prudentes a la hora de comentar sobre el vestido. ¡Se ponían a hablar de sus cosas! Un día tuve que decir basta, ya que por mucho que me gustase el vestido, necesitaba esa seguridad que aporta la familia. ¡Las tenía a todas asustadas!”, recuerda entre risas.

Camisones de novia© Caleidoscopia
Mangas globo para novia© CALEIDOSCOPIA

En el estilismo de Pilar, todos los complementos, por discretos que pudieran parecer, estaban escogidos con suma delicadeza. Empezando por el velo, un accesorio al que nunca quiso renunciar. “Quería un velo que tuviese presencia, al fin y al cabo para mi eso es lo que más diferencia a una novia”, comparte. Se decantó por un diseño de tul, más largo que su vestido y con volumen. Lo llevó sin cubrir su rostro.

Castellar Granados diseño para novias© CALEIDOSCOPIA

Calzado ideado por la novia

Aunque muchas otras novias encuentran en los colores vivos los mejores aliados para añadir un toque atrevido y llamativo a sus pies, esta madrileña prefirió el blanco, concretamente el blanco roto. Eligió a Ceibo para confeccionar su calzado a medida, que describe como muy cómodo. “Con todas las opciones que tenía, diseñé yo misma mis propios tacones. Zapato de tacón cerrado en punta de 8.5 centímetros, asimétrico en la punta, con una tira que cruzaba el pie, hecha en piel”, señala.

Zapatos de novia© CALEIDOSCOPIA
La boda de Pilar en Madrid© Caleidoscopia

Piezas muy elegantes fueron, del mismo modo, sus joyas. Su ‘algo usado’ era su anillo de pedida, “una esmeralda rodeada de diamantes de Suarez. La esmeralda es la piedra preciosa que más me representa”, dice. Añadió unos pendientes a juego, con dos esmeraldas y diamantes, que la madrina le prestó, que habían pertenecido a su madre, la abuela del novio. "Parecía cosa del destino, combinaban a la perfección con mi anillo”.

Ramo de novia verde© Caleidoscopia

Un ramo en honor a su abuela

El ‘algo nuevo’ de Pilar fue en realidad su ramo nupcial. Se lo regaló su tía abuela María José, que lo hizo a modo de simbólico gesto: “sabía que si mi abuela hubiese estado, me lo hubiese regalado ella, así que quiso hacerlo en su nombre”. Como punto de partida, nuestra protagonista tenía claro que quería un diseño floral silvestre y con caída. “Fue Beatriz, la madre de mi amiga Carlota, quien me lo diseñó. Ella es decoradora y me conoce desde que tengo seis años, sabía que iba a ser perfecto (no sé que hubiese hecho sin ellas)”, reconoce.  Lo hizo posible Gabriela, de la floristería Freesia, que introdujo elastina, esparragueras y cítricos verdes de graminia.

Segundo look de novia© CALEIDOSCOPIA

Al primer estilismo, que fue el que más protagonismo tuvo, Pilar sumó un segundo look, pensado para la fiesta, con escote halter y numerosos flecos que aportaban movimiento al cuerpo. "Mi segundo vestido nació de la necesidad de llevar algo que fuese yo al 100% un día de fiesta, pero elevado al día de mi boda. Mi amiga y testigo Carlota Álvarez y yo quedamos un día. De esa quedada entre dos amigas de toda la vida apareció mi segundo vestido", relata.

Camisón de novia© Caleidoscopia
Moño alto para novias© CALEIDOSCOPIA

Con respecto al peinado que escogió, un moño alto, fue un trabajo de Amado Quilez, por recomendación de Beatriz. “El mejor peluquero que podría haber encontrado. Desde el minuto uno captó mi esencia y hubo un vínculo especial, ahora es amigo de mi tía y mi peluquero de confianza (hace las mechas como nadie)”, puntualiza. Nuestra protagonista quiso sumarse a la tendencia de los recogidos desmontables y por eso optó por uno que le permitiera lucir coleta y, más tarde, pelo suelto. Al principio planteó la posibilidad de llevar una propuesta deshecha, con mechones sueltos. “En cuanto Amado me recogió el pelo para atrás sin raya al medio con la cara despejada todo cambió. Me recordó mucho al peinado que llevaba mi madre el día de su boda, supe que tenía que ir así, así que descartamos la idea del moño deshecho”, admite.

Vestido de novia con mangas abullonadas Castellar Granados© CALEIDOSCOPIA

En lo relativo al maquillaje, el objetivo era una piel saludable y sin imperfecciones, porque Pilar suele tener granitos y este detalle le preocupaba sobremanera. Cuando buscaba referencias de otras novias virales con rostros saludables, siempre había una misma maquilladora detrás: Paloma Sánchez. “Me sigo sintiendo afortunada de haberla encontrado, nadie lo podría haber hecho mejor”.

Coche clásico de boda© CALEIDOSCOPIA

Unidos por el destino

Una novia tan sofisticada solo podía tener una historia de amor de película. La de Pilar y Javi ha sido una relación marcada por el destino, desde mucho antes de que sus caminos se cruzaran. “Todo empezó hace 50 años cuando nuestros abuelos decidieron comprarse una casa en la sierra de Madrid. En aquellas montañas donde comenzó todo nos conocimos”, explica. En la urbanización Vallefresnos se vieron por primera vez, a pesar de la diferencia de cuatro años y medio existente entre ellos.

Vestido de novia con mangas abullonadas© CALEIDOSCOPIA

Conforme pasaron los años y se hicieron mayores, las fiestas en Los Molinos eran punto de encuentro para sus amigos. “La famosa fiesta de la juventud y la mejor discoteca de todos los tiempos (La Bahía) dio paso a que cruzásemos nuestras primeras e inocentes palabras”, revela nuestra protagonista. Quedaron por primera vez el 27 de diciembre de 2019, en un bar de Madrid, en una cita en la que ella habló bastante más que él. “Lo más curioso de esta parte de la historia es que, si no nos hubiésemos visto ese día, habríamos coincidido poco después con nuestros amigos en un pub de Madrid”.

Ramo de novia silvestre© CALEIDOSCOPIA
Velo de novia con volumen© CALEIDOSCOPIA

Se volvieron a ver, pero aún no estaban emparejados y llegó la pandemia. Tras el confinamiento, ese verano, en pleno mes de agosto, el futuro esposo acudió con sus amigos a una fiesta que daba una amiga de Pilar y ahí comenzó su gran historia. "Al día siguiente se podía decir que éramos la comidilla de toda la urbanización y eso que todavía no nos habíamos dado ni un beso. Nunca dije que los comienzos fueran sencillos", defiende la madrileña. Cinco años pasaron hasta que llegó la petición de matrimonio, en el mismo Vallefresnos, donde comenzó todo. 

Emoción de la ceremonia de boda© Caleidoscopia

Confiesa Pilar que siempre quiso casarse joven y que hacerlo con 24 años (él con 28) descubrió a muchos de su entorno. "Me casé joven por un simple motivo, empecé con el amor de mi vida con 19 años y no necesitábamos tener 35 años para darnos cuenta que éramos la persona con la que queríamos pasar el resto de nuestra vida. Si podíamos casarnos, lo haríamos", matiza. Se querían el uno al otro y eso era lo más importante. “ Fui la novia más joven de todos mis proveedores  y la primera amiga en casarse, y eso es algo muy especial que llevaré siempre conmigo”.

Boda religiosa en Madrid© CALEIDOSCOPIA

Un 'sí, quiero' en verano

La pareja escogió el 6 de septiembre del año pasado para pasar por el altar. Fue a las cinco de la tarde en la  iglesia del Colegio Nuestra Señora del Pilar , con quien la novia tiene una vinculación especial. "Yo he estudiado ahí toda mi vida desde que tenía tres años. Mi comunión y mi confirmación fueron ahí. Mi boda tenía que ser también allí. Además, la iglesia es preciosa y tenía claro que tenía que estar delante de la Virgen de Pilar el día que yo me casara. Menos mal que Javi es muy bueno y no quiso luchar por la iglesia de su colegio", comparte.

Vestido de novia con capa y mangas abullonadas
© CALEIDOSCOPIA

La celebración tuvo lugar en la finca Prados Moros , una elección que el novio hizo al principio. Este espacio también se ubica en la sierra de Guadarrama, cerca de donde comenzó su relación. "La verdad que es un lugar increíble, diferente al resto. La comida es espectacular. En mi opinión es la mejor finca de todo Madrid", alega Pilar.

Boda católica en Madrid© CALEIDOSCOPIA

La selección de proveedores clave

Los novios optaron por organizar su enlace por su cuenta, con el apoyo de Beatriz, aliada de la novia y decoradora. Eligieron el templo para la ceremonia en el primer momento y luego visitaron diferentes espacios, únicamente para confirmar que Prados Moros era su lugar ideal. "Una vez teníamos la base de la boda pasamos a elegir DJ y fotógrafo. Nuestro DJ fue Luis Creus, de Gilca Sound . A Luis le conoció porque iba a mi colegio, cuando le llamé y empezamos a hablar nos dimos cuenta que también había ido al colegio de Javi, el mundo es un pañuelo. Luis captó lo que queríamos desde el principio e hizo la mejor fiesta de todas", cuenta.

Boda de verano en Madrid© Caleidoscopia

“La fotografía fue cosa del destino, sabíamos que era un tema que teníamos que abordar cuanto antes pero no nos estábamos lanzando. Un día fuimos a ver la finca con nuestros padres y ahí estaban ellas, Caleidoscopia. Sara y Miriam hicieron magia con su cámara de fotos, a día de hoy sigo sin parar de verlas, que suerte tuvimos de encontrarlas ese día.

Ellas nos recomendaron a nuestro videógrafo, El Camarógrafo. Habíamos buscado en miles de sitios vídeos, pero ninguno nos acababa de gustar del todo. Rubio y Ali, hicieron genial su trabajo, estamos deseando poder ver el vídeo”.

Boda en Madrid con look de Castellar Granados con mangas abullonadas© CALEIDOSCOPIA
Salida de la iglesia© CALEIDOSCOPIA

Los novios no escatimaron en regalos para sus invitados: abanicos, aceite de La Chinata, bailarinas para ponerse cómoda en la fiesta y marcos de fotos personalizados para familiares y amigos cercanos. Más allá del fotomatón de Esfering, “sin duda el regalo más especial fue el puesto de fotos de Caravelle. María y Paula son amigas de Javier desde que nacieron, y obviamente quisimos contar con ellas en un día tan especial. Aunque tienen diferentes servicios nosotros elegimos el revelado en tela en directo. Los invitados se hacían la foto en el cóctel y en la cena se la daban a tamaño para el teléfono. Me parece un recuerdo precioso de un día tan especial”, apunta.

Boda en Madrid de novia con look de Castellar Granados© Caleidoscopia

Juego de texturas en la decoración nupcial

Para transformar el templo, Pilar y Javier confiaron en Freesia, que ejecutó la idea de montaje que le dio Beatriz. En el exterior, dispusieron dos columnas “de limonio stacite con eucalipto”, en sintonía con el interior, que estaba repleto de cestos de brezo y eucalipto. “Quisimos romper un poco con el estilo tradicional con esos cestos, daban un toque diferente y seguían perfectamente la estética de toda la boda”, matiza.

Seating plan boda© CALEIDOSCOPIA
Decoración de bodas© Caleidoscopia

En la celebración, sin embargo, intervino Beatriz pero también María, de la propia finca. Optaron por sumar lo mínimo sin caer en recargar los diferentes escenarios de este espacio. “En cuanto a la mantelería que elegimos, quisimos romper un poco lo que habíamos visto en la mayoría de bodas”, nos dice. Los prometidos escogieron un mantel con un estampado creativo, junto a centros de flores en cestas a juego y “sustituimos el típico salvamantel de mimbre por uno de porcelana”.

Baile nupcial© Caleidoscopia

"Para los meseros decidimos contar con Coquellicot. Cris es amiga de la universidad de unas amigas mías y ya tenía un dibujo suyo que me encantaba. Todo estaba inspirado en nuestra urbanización de verano. Como cada calle tiene el nombre de una montaña, Cris dibujó las diferentes montañas que le mandé", describe.

Madrina de boda© CALEIDOSCOPIA
Vestido de novia de flecos© Caleidoscopia

“Al ser boda de tarde y cóctel largo queríamos poner el grupo de música en el cóctel, Sanseacabó fueron nuestros elegidos. Tocaban temas de estilo flamenco, españoladas y reggaeton, un grupo súper divertido que supo animar el ambiente antes de la cena como nadie”, rememora.

Boda en Madrid en septiembre© CALEIDOSCOPIA

Lo más especial de la jornada, para Pilar, fue el gran paso que suponía la boda. La realidad es que este era un cambio de 180 grados en su día a día. “Javier y yo no vivíamos juntos. Ese día era un antes y un después en nuestra vida. En mi caso me despedía de esa casa que me vio crecer, de mis padres de los que nunca me había separado… Mi vida iba a empezar de nuevo para formarla con Javier y no hay nada que me apeteciese más que eso”, añade. La magia del enlace fue poder celebrar este inicio de nueva etapa con todos sus seres queridos reunidos en un mismo lugar. “Pero si tengo que elegir un momento clave, fue cuando nos dimos el ‘sí, quiero’ delante de todos”, concluye. Un instante que, sin duda, nunca olvidará.