Vestido de novia midi

La historia de Ana, la novia del vestido-joya que se casó en Jerez

La catedral de la ciudad gaditana y las bodegas más ilustres acogieron la celebración de este divertido enlace

por Estrella Albendea

Dejarse asesorar es una de las virtudes a las que, aseguran algunos de los diseñadores más importantes del país, debería tener en cuenta toda novia durante el proceso de creación de su vestido. Contaba Sole Alonso a ¡HOLA! Novias que la protagonista del gran día tiene una idea inicial que puede terminar por convertirse en una totalmente diferente, con la que esté más favorecida, gracias a la ayuda del equipo del atelier. Algo similar le sucedió a Ana, una de las novias más compartidas en las redes sociales, cuando empezó a idear su look nupcial: “No tenía nada claro el estilo, lo que sí que tenía claro era que quería que fuera con Inuñez. Dos años antes se lo hizo a mi hermana y sabía que era la mejor elección. Tuve una reunión con Isabel y hablamos de lo que me gustaba. Al buscar inspiración, me enamoré de un vestido de novia de Givenchy e Isabel me recomendó darle una vuelta al diseño”. 

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Un diseño viral

Después de poner en común sus ideas, Isabel Núñez aconsejó transformar esa propuesta en algo completamente nuevo y elegante. “Me recomendó cambiar el vestido que me gustaba utilizándolo como chaleco desmontable, con corte trapecio en tafeta de seda y tul en relieve, para la misa y debajo tener mi vestido de fiesta con el que quería ir si o si”, nos cuenta la propia Ana. Y fue un acierto porque confiesa que estuvo realmente cómoda con su diseño-joya y que le dio pena que el día se acabara. 

“Aluciné con el resultado, la tela del chaleco fue realizada en exclusiva para mí, fue hecha a mano creando pequeñas flores bordadas con el tul. Las mangas de tul abullonadas que salían del chaleco eran parte del vestido que llevaba debajo, de corte entallado recto, realizado en crepé satén”, apunta. Además de todo ello, el cuerpo del vestido, creado con cortes geométricos en la zona superior, llevaba una gran lazada en la espalda. Así han surgido dos looks en una misma propuesta que se ha convertido en todo un fenómeno viral.

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En concordancia y porque un estilismo acertado no está completo sin los accesorios adecuados, Ana apostó por llevar su anillo de pedida vintage, de los años 40, de Del Páramo Vintage y los pendientes de su abuela. “Cuando empezó el baile, me cambié los pendientes a unos de M de Paulet más cañeros, que me regaló mi amiga Silvia. Además, llevé zapatos de Yoox, que me regaló mi amiga Laura”, explica.

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Un ramo de aires clásicos

Siguiendo los pasos de las ‘royals’, nuestra protagonista se decantó por un ramo sencillo, únicamente con dos colores, pero muy elegante: “Me reuní con Ángela de Flores Atemp y ella tenia muy claro el estilo que me pegaba con mi vestido y mi personalidad nada más empezar a hablar. Yo quería algo sencillo, pero con fuerza, por lo que me preparó un ramo de camelias y rosas de jardín”. Las hojas verdes de camelia con el blanco de las rosas de jardín eran los mejores compañeros de la cinta rosa que ataba el diseño, un regalo que su hermana compró en Posdata Lola, con la Virgen de Loreto grabada, patrona del ejército del aire: “mi padre es militar”. El peinado y el maquillaje, siempre naturales, de los que se encargó Ángel Domínguez, hicieron el resto para un look de ensueño.

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Celebrar en la ciudad gaditana

Pero el estilismo no fue lo único memorable. En su boda, celebrada el 4 de septiembre en Jerez de la Frontera, hubo risas y mucha emoción. “Decidimos casarnos en la Catedral de Jerez que es espectacular y celebrarlo a escasos pasos de esta, en González Byass. Yo, aunque nací en California, me considero jerezana, ya que viví ahí hasta los 10 años y no veía mi boda en otro lugar que no fuera Jerez”, comparte. Fernando, el novio, sin embargo, no tenía vínculos con la ciudad: “pero una vez fue a ver las localizaciones y valorar algunas en Madrid, no tuvo duda, el lugar era este la luz y el olor a vino le cautivaron”.

Confiesa Ana que para el banquete buscaban la solera de una bodega, de un espacio histórico en el centro de la ciudad, que no fuera tan frío como un hotel: “por lo que González Byass era el lugar idóneo”. Se olvidaron del autobús, porque tanto los novios como los invitados fueron andando al convite. “A la gente le alucinó el camino a la bodega y todo el mundo comentaba que era muy práctico poder volver al hotel sin necesidad de esperar un vehículo”.

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Decoración floral estudiada

Para el resto de la organización, contaron con la ayuda de la madre de la novia, una apasionada de las bodas, que se encargó de coordinar todo. En consecuencia, la decoración fue también todo un reto: “para la Catedral, tenía muy claro que era imposible decorar un espacio tan grande y espectacular y cualquier cosa que pusiéramos iba a quedar ridícula, por lo que optamos por llamar a Ángela, de Flores Atemp (de El puerto de Santa María) y nos recomendó un ramo grande para la Virgen ¡Quedó precioso!”. Ya en las bodegas, la pareja confió en Enea, que dispuso unos arreglos florales con grandes ramas verdes y flores amarillas y para las mesas, en las destacaban unos platos de mariposas, una mantelería celeste y vasos morados, decidieron unos centros de mesa altos con unos loros dorados. “No dejaron indiferente a nadie”, recalca Ana.

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No obstante, hasta llegar a un día memorable, los novios tuvieron que modificar algunas cuestiones. Entre ellas la hora del enlace, que tuvo que ser finalmente de mañana; el número de invitados por mesa en el convite o el sacerdote de la ceremonia: “en la catedral fueron muy amables y no hubo problema con el cambio de hora, aunque no supimos quién nos iba a casar hasta unos días antes por la disponibilidad y los cambios”.

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A pesar de la aventura que supuso este enlace, Ana solo puede recordar lo bueno, que es mucho y muy gratificante. “Fer y yo somos amigos desde la época universitaria. Nos presentó nuestra amiga Kitty en una fiesta en casa de Fer, pero no surgió la chispa hasta 10 años más tarde, que nos volvimos a encontrar en un viaje a Asturias con amigos en común. Él incluso me recomendó para un trabajo en el extranjero durante cinco años y no fue hasta la vuelta que nos empezamos a fijar el uno en el otro”, relata. Desde entonces hasta el pasado 4 de septiembre nuestros protagonistas han cambiado, como cambiaron también sus vidas, pero su amor permanece intacto. Y su historia sigue creciendo con esta una nueva etapa, con la que seguro han empezado un nuevo viaje, ya sí, juntos.

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