Miss Universo, modelo, coleccionista y empresaria, Adriana Abascal tiene una mirada muy personal de la moda, que se refleja en su firma de exclusivos zapatos. Comprometida con la elegancia, a lo Jackie Kennedy, y admiradora del carácter de María Félix, la empresaria mexicana defiende una manera de vivir en la que la seducción y la independencia no están reñidas.
Con motivo de la inauguración de su nuevo espacio efímero en Madrid, nos damos cita con Adriana para conversar sobre moda, estilo y ese universo tan reconocible en el que ahora trabaja junto a su hija Jimena, cuya colección puedes descubrir aquí al completo. Además, la firma estará presente del 4 al 9 de noviembre en una pop-up store en Paris/64, en el número 14 de la calle Claudio Coello, en plena Milla de Oro madrileña.
Adriana ha vivido muchas vidas. Fue Miss México en 1988 y, desde entonces, ha estado vinculada al mundo de la moda y el arte, primero como modelo y más tarde como asesora de The Bass Museum en Miami y miembro del consejo de administración y del comité de colección del museo. Su traslado a París marcó una nueva etapa, en la que comenzó a desarrollar una visión propia del calzado de lujo, fruto de su conocimiento del estilo y su sensibilidad artística. De ese recorrido nació Maison Skorpios, un proyecto en el que ha conseguido trasladar su particular concepción de la elegancia al diseño de zapatos y botas. Elaborados entre Francia e Italia, sus diseños han llegado tanto a la pequeña como a la gran pantalla, con apariciones en la serie Emily in Paris y en la película El diablo viste de Prada 2. De hecho, las botas de Maison Skorpios que luce Lucy Liu en el filme fueron subastadas por Christie's hace unas semanas.
Sin duda, estamos ante una mujer que ha conocido desde muy joven los códigos del lujo, pero que también ha aprendido a distinguir entre vivir rodeada de privilegios y construir una vida propia. Si Cenicienta necesitó perder un zapato para encontrar al príncipe, ella parece preferir calzarse ella misma e inspirar a las mujeres independientes que comparten su manera de entender la vida.
Has vivido muchas vidas. ¿Qué une a todas esas mujeres que forman parte de tu personalidad?
Todas forman parte de mí. Cada etapa me ha enseñado algo y me ha permitido descubrir una faceta diferente. No creo que tengamos que elegir una sola identidad para toda la vida. Podemos transformarnos, aprender y empezar de nuevo sin renunciar a lo que hemos sido. Maison Skorpios recoge precisamente esa experiencia: mi manera de entender el negocio, el lujo, la independencia de la mujer.
Tu relación con el lujo viene de lejos. ¿Cómo ha evolucionado tu manera de entenderlo desde la adolescencia hasta la empresaria emprendedora?
He tenido la oportunidad de conocer distintas culturas, países y maneras de vivir. Eso te enseña que el lujo no significa lo mismo para todo el mundo. Con el tiempo he aprendido a valorar tanto la calidad de un objeto como todo lo que lo rodea: el trabajo, la historia, los materiales y la sensibilidad de quien lo crea. Para mí, el lujo también tiene que ver con la libertad de elegir y con sentirse bien en la propia piel.
¿Cuándo decidiste que querías ser parte de ese universo para construir uno propio?
Cuando eres emprendedora es importante ofrecer una mirada propia. Durante años estuve rodeada de moda, arte y diseño. Maison Skorpios nació de la voluntad de transformar esas experiencias en algo tangible, en piezas que otras mujeres pudieran incorporar a sus vidas. No se trata de hacer unas botas bonitas, se trata de ofrecer algo único. Quería crear una identidad reconocible, un universo con el que una mujer pudiera sentirse identificada.
¿Qué diferencia una pieza bonita de un accesorio con personalidad?
La intención con la que se crea. Siempre me ha interesado hacer algo original, aportar una idea que no estuviera ahí o presentar algo conocido de una manera diferente. Cuando una firma busca una estética elegante y atemporal, el desafío consiste en innovar sin perder su identidad. En Skorpios diseño desde lo que soy y desde lo que creo. No se trata de seguir cada tendencia, sino de encontrar una voz propia
Las botas ocupan un lugar especial en tu universo. ¿Qué te interesa de ellas?
Me interesa su capacidad para transformar una silueta y la manera en que una mujer se mueve. Una bota puede aportar carácter a un conjunto y cambiar su proporción. También tiene algo muy práctico: acompaña a quien la lleva durante horas, en situaciones diferentes. Para mí, sensualidad, calidad y comodidad deben convivir. Una mujer no debería tener que renunciar a sentirse atractiva para estar cómoda.
Tus diseños combinan tacones, estampados de leopardo, texturas y mezclas de colores. ¿Qué lugar ocupa el riesgo en tu manera de vestir?
La moda permite jugar y expresar aspectos de nuestra personalidad. Me gusta que una pieza tenga presencia y que no resulte indiferente, pero también creo en la importancia de saber combinarla. No hace falta que todo el conjunto reclame atención. A veces basta con un accesorio que aporte algo inesperado. La clave está en encontrar el equilibrio entre la fuerza de una pieza y la personalidad de quien la lleva.
Has hablado de tu fascinación por Francia y por el estilo de sus mujeres. ¿Qué has encontrado en esa cultura?
Siempre me ha seducido lo francés. Quizá por eso terminé viviendo en París. Me atrae esa forma de entender el estilo que parece espontánea, aunque detrás haya mucha sensibilidad. Las francesas tienen una relación interesante con la sencillez, el misterio y la sofisticación. No necesitan que todo sea evidente. Me gusta esa mezcla de feminidad y un punto andrógino, esa capacidad para transmitir mucho sin parecer que se ha hecho un esfuerzo excesivo.
¿Se puede ser femenina con un pantalón y una chaqueta de esmoquin?
Por supuesto. La feminidad no depende de una prenda concreta. Tiene mucho que ver con la actitud, con el lenguaje corporal y con la manera de llevar la ropa. Puedes vestir un traje de inspiración masculina y añadir un detalle que introduzca sensualidad. Lo importante es que el conjunto te represente. No creo que exista una única forma correcta de ser femenina.
En tu imaginario conviven figuras como María Félix y Jackie Kennedy. ¿Qué te atrae de ellas? ¿Con qué mujeres te identificas?
Me interesa la personalidad que transmitían. Cada una tenía una manera muy reconocible de estar en el mundo y de utilizar la imagen como parte de su identidad. María Félix tenía una fuerza extraordinaria; Jackie Kennedy representaba una elegancia que sigue siendo reconocible. No se trata de copiar a ninguna de ellas, sino de apreciar cómo consiguieron construir un estilo propio. La ropa puede ser una herramienta para expresar quién eres.
La moda es también un negocio. ¿Qué parte de tu trabajo como empresaria queda menos a la vista?
La imagen es solo una parte. Detrás de una colección hay decisiones, organización, estrategia y mucho trabajo. Construir una firma exige mantener una identidad y, al mismo tiempo, conseguir que el proyecto funcione. Hay que pensar en los materiales, en la producción, en la distribución y en cómo llegar a las mujeres a las que te diriges. La creatividad es fundamental, pero tiene que convivir con la realidad empresarial.
Maison Skorpios ha aparecido en Emily in Paris y tus diseños han llegado a mujeres con estilos muy diferentes. ¿Qué significa para ti? ¿Te gusta Hollywood?
Es una satisfacción ver que las piezas encuentran su lugar en universos distintos. Una marca tiene su propia identidad, pero después cada mujer la interpreta a su manera. Me interesa precisamente eso: que un diseño no quede limitado a una sola ocasión o a un único tipo de mujer. Lo importante es que quien lo elija encuentre algo que conecte con su personalidad.
Cuesta proponer una nueva marca de lujo en un mundo donde los hombres marcan el camino de las inversiones de lujo.
Sí, todavía puede costar. Muchas decisiones de inversión en el mundo del lujo se han construido en círculos predominantemente masculinos. El reto es que una visión creativa liderada por una mujer se valore también en toda su dimensión empresarial. Yo no espero que crean en Maison Skorpios solo porque la haya creado una mujer. Quiero que vean la fuerza de su identidad, el savoir-faire que hay detrás de cada pieza y el potencial de construir una maison con una visión propia y de largo plazo. Mi experiencia también me da una perspectiva muy personal sobre la mujer para la que diseño y sobre el universo de lujo que quiero crear.
Viviste en Hollywood. ¿Te gustaría llevar tu historia a la gran pantalla?
Viví en Hollywood, pero si pienso en la gran pantalla, mi sueño está en España. Pedro Almodóvar es mi director de cine favorito. Su cine me hace sentir la España profunda, la España verdadera, con todo su surrealismo, su intensidad y esa mezcla tan suya de humor y tragedia. Tiene una mirada irrepetible sobre las mujeres y sobre la vida. Me encantaría ver las botas de Maison Skorpios en una de sus películas. Y, por supuesto, también me encantaría ir yo misma a verla con mis botas puestas.
Tu hija Jimena se ha incorporado al proyecto. ¿Qué supone compartir una empresa con ella?
Es una experiencia especial porque compartimos algo que forma parte de mi vida y que he construido con mucha ilusión. Trabajar juntas también significa descubrirnos desde otra perspectiva. La relación entre una madre y una hija tiene una dimensión afectiva, pero en un proyecto empresarial cada una puede aportar su sensibilidad y sus ideas. Me interesa que la marca siga evolucionando y que haya espacio para nuevas miradas
¿Es la moda un lenguaje con el que nosotras nos expresamos al elegir cada prenda?
Creo que nuestro estado de ánimo influye en cómo nos presentamos ante los demás. Hay momentos en los que buscamos discreción y otros en los que nos apetece jugar, arriesgarnos o llamar la atención. La ropa puede acompañar esas emociones, aunque no lo resuelve todo. Siempre he pensado que una mujer es más guapa cuando está en paz y contenta consigo misma.
¿Se aprende a estar en paz con los años?
La edad aporta perspectiva, pero también cuentan las experiencias y la capacidad de aprender de ellas. Con el tiempo puedes reconocer mejor qué quieres y qué cosas ya no necesitas. Para mí, evolucionar significa aceptar que no tienes que demostrarlo todo ni responder a todas las expectativas. Hay una libertad especial en poder elegir desde el conocimiento de una misma.
¿Los zapatos son piezas únicas que nos ayudan a andar por la vida?
Unos zapatos pueden acompañarte en un momento importante y hacerte sentir diferente. La moda tiene esa capacidad de influir en nuestra actitud, de ayudarnos a entrar en una habitación con más seguridad o de expresar algo que no sabemos explicar con palabras. Pero el zapato no hace el trabajo por ti. La verdadera transformación ocurre cuando te sientes cómoda con quien eres.
¿Qué necesitan las mujeres para ser princesas?
Me gustan los cuentos, pero creo que cada mujer tiene que escribir el suyo. No tenemos que esperar a que alguien venga a cambiar nuestra vida. Podemos enamorarnos, construir una familia, crear una empresa y perseguir nuestros deseos sin que una cosa excluya a las demás. A mí me interesa esa posibilidad de elegir. Si hay que ponerse los zapatos, prefiero llevar los dos pares y decidir por dónde quiero caminar.
¿El desamor ayuda o dificulta en esa inspiración?
Todo lo que nos sucede deja una huella y contribuye a formar nuestra sensibilidad. El amor y el desamor, los momentos felices y las decepciones son parte de ese recorrido. Sin embargo, no creo que el sufrimiento sea necesario para crear. A mí me resulta más fácil encontrar inspiración cuando estoy tranquila, ilusionada y me siento libre. Con el tiempo también he entendido que la felicidad no puede apoyarse únicamente en una relación sentimental. Me nutren muchas otras formas de amor: mis hijos, mis amigos, mi trabajo, el arte y la curiosidad por seguir conociendo el mundo. Cumplir años tiene algo muy liberador: te permite reconocer con más claridad quién eres, qué deseas y qué ya no necesitas.
¿Cómo afecta al negocio la aparición en las revistas del corazón por tu vida sentimental?
Llevo muchos años expuesta al público y he aprendido a convivir con esa atención. Comprendo que exista interés por mi vida personal, pero para mí es importante que se vea también la diferencia entre mi historia y el proyecto que he creado. Maison Skorpios tiene una visión y una identidad propias. Su esencia está en sus diseños, en la calidad, en el trabajo que hay detrás de cada pieza y en las mujeres que las llevan. Mi trayectoria personal forma parte de la sensibilidad con la que he construido la Maison; no tendría sentido separarla por completo. Pero eso no significa que mi vida sentimental sea la que define mi trabajo. Me gustaría que, cada vez más, la conversación se centrara en lo que estoy creando, en mis proyectos y en esta nueva etapa como empresaria.









