En los Alpes franceses, donde las bajas temperaturas obligan a dominar el arte de vestirse por capas, Inés de Cominges ha dictado una lección de estilo rescatando la tendencia más nostálgica de la temporada. La socialité, aristócrata y empresaria, referente indiscutible de la escena de moda internacional, ha encontrado la fórmula perfecta para recuperar una de esas piezas que durante décadas asociamos de forma exclusiva al armario de nuestras madres y abuelas: la chaqueta de punto. Lejos de la sencillez de un diseño básico, ha apostado por una versión sofisticada y maximalista que demuestra que el punto clásico puede convertirse en la pieza estrella de un conjunto de alta costura.
Ni clásica ni aburrida: el secreto de la chaqueta 'Theresa' de 675 euros
La gran protagonista de su look alpino es la chaqueta Theresa de la firma Lisa Corti, un cárdigan de jacquard de mezcla de lana confeccionado en Europa cuyo precio es de 675 euros. Su estampado superpone motivos florales en tonos otoñales hasta crear un efecto visual que la propia marca define como una interpretación artística del camuflaje.
El dibujo parte de una flor clásica, pero se transforma por completo mediante un efecto ikat: los contornos se suavizan, los colores se funden y el tejido adquiere una profundidad y un movimiento casi tridimensionales. El resultado final evoca la riqueza de un tapiz artesanal.
Con un favorecedor escote en pico que alarga visualmente el torso y botones de cuerno que refuerzan su aire vintage, el diseño está concebido para llevarse como capa exterior. Inés de Cominges acierta de lleno al abrazar la familiaridad de una prenda ligada al confort y al hogar, transformándola en una declaración de intenciones gracias a su juego de texturas y colores.
El fascinante origen de la 'rebeca' en España: un secreto que nació en el cine
El look de la empresaria invita a recordar que existen muy pocas prendas en el vocabulario de la moda española cuyo nombre cotidiano tenga un origen cinematográfico tan rotundo. En España, llamamos rebeca a la chaqueta de punto abotonada por delante gracias a la película Rebeca, la mítica obra maestra dirigida por Alfred Hitchcock en 1940.En el filme, Joan Fontaine (quien interpreta a la segunda señora de Winter) aparece en varias escenas luciendo este tipo de chaquetas, las cuales calaron tanto en el imaginario colectivo de la época que terminaron por asociarse al personaje. El término comenzó a documentarse de forma oficial en 1944, según el Diccionario histórico de la lengua española de la Real Academia Española.
La historia esconde una curiosa paradoja: la protagonista de la película no es Rebeca. Joan Fontaine da vida a la segunda esposa de Maxim de Winter—cuyo nombre propio nunca se pronuncia en todo el largometraje—. Rebeca es, en realidad, la primera esposa fallecida cuya sombra y presencia fantasmal dominan la trama. Sin embargo, fue el nombre de esa mujer ausente el que terminó bautizando para siempre a la prenda que llevaba la actriz.
Por supuesto, la chaqueta existía mucho antes de Hollywood. En inglés se conoce como cardigan, una denominación que rinde homenaje a James Thomas Brudenell, séptimo conde de Cardigan, el militar británico que participó en la Guerra de Crimea en el siglo XIX. Sus oficiales utilizaban estas chaquetas de lana abotonadas para protegerse del frío extremo de las batallas.
Décadas más tarde, fue Coco Chanel quien obró la magia en el vestuario femenino del siglo XX, incorporando el punto a los conjuntos coordinados modernos y logrando que las chaquetas dejaran de ser un mero recurso práctico para transformarse en el colmo de la elegancia.
Cinturón y 'slippers' con truco: los detalles que transforman el look alpino
Inés de Cominges ha edificado el resto de su look bajo la inteligente técnica del layering o superposición de capas. Bajo la chaqueta de Lisa Corti, luce un jersey fino de cuello alto en color marrón, sobre el que añade una camisa vaquera. El juego de tres capas visibles aporta ricos matices cromáticos y de textura sin sumar un volumen excesivo que desdibuje la silueta.
Para esculpir la figura, la experta en moda ha recurrido a un truco de estilista muy sencillo pero de gran impacto: incorporar un cinturón de piel marrón justo a la altura de la cintura. Este accesorio rompe la estructura envolvente de la rebeca, ajusta las prendas inferiores y enmarca el talle de forma impecable. Unos pantalones verdes completan una paleta de color puramente natural y montañesa.
El broche de oro llega en el calzado. Inés ha optado por el modelo Matteo Cognac de Chatelles, su propia firma de calzado. Estas slippers, confeccionadas en ante color coñac, presumen de una silueta plana y flexible que evoca la comodidad de estar en casa, pero con un acabado sofisticado perfecto para el asfalto.
El toque definitivo lo aportan las joyas Oval rosa, unas piezas intercambiables y personalizables que se fijan a los zapatos para transformar su diseño por completo. Este accesorio desmontable tiene un precio de 55 euros el par.
Con esta brillante combinación, Inés de Cominges demuestra que vestirse para el frío no exige fórmulas imposibles: basta con partir de una prenda nostálgica, jugar con las capas y rematar el conjunto con accesorios inesperados para firmar el look perfecto del invierno.







