Ayer, jueves 29 de octubre, Rosalía volvía a sorprendernos. Esta vez, caminando por las calles de Nueva York con un look de alfombra roja digno de recordar. La cantante barcelonesa hizo gala, una vez más, de ese estilo ecléctico y camaleónico que tanto la caracteriza y con el que le gusta jugar con los contrastes, moviéndose entre el minimalismo, el romanticismo y las tendencias más atrevidas. Para la ocasión, eligió un estilismo en blanco y negro que escondía un guiño muy especial a Elsa Schiaparelli, una de las grandes diseñadoras de la historia de la moda. Una elección que no pasó desapercibida y con la que, desde su llegada al photocall del Museo de Arte Moderno de Nueva York, se convirtió en una de las invitadas más estilosas de la velada.
La intérprete de LUX, que fue una de las homenajeadas de la noche, se tomó muy en serio su papel protagonista y se decantó por la elegancia del blanco y negro, uno de los binomios más sofisticados de la paleta cromática. Por un lado, escogió una chaqueta negra de silueta escultórica que se ajustaba delicadamente a su figura y aportaba un toque de dramatismo al conjunto. Con un acabado satinado, destacaba por sus hombros marcados y sus delicados bordados en el mismo tono, que creaban un juego de brillos y texturas. Aunque, sin duda, lo que más llamaba la atención era su original escote, de formas onduladas y asimétricas, que comenzaba junto al cuello y descendía hasta la cintura.
Para acompañarla, eligió una falda larga de satén blanco, ligeramente ajustada en la parte superior y de caída fluida, que aportaba ligereza y equilibraba la estructura de la prenda. Como toque final, añadió unos salones negros de punta afilada que asomaban discretamente bajo la falda, completando así una propuesta en la que cada detalle parecía estar cuidadosamente elegido.
La chaqueta que rinde homenaje a Elsa Schiaparelli
Como ya adelantábamos, una de las piezas más especiales de esta elección es precisamente su chaqueta. Se trata de una creación perteneciente a la colección Primavera/Verano 2027 de Schiaparelli, diseñada por Daniel Roseberry, que recupera uno de los detalles más característicos de la firma. Bautizada como Elsa, llama especialmente la atención por sus lazos de satén, que parecen mantener unida la prenda y crean un interesante juego visual.
Una idea que nos remonta a 1927, cuando Elsa Schiaparelli presentó un jersey con un lazo que parecía anudado, pero que en realidad estaba tejido sobre la prenda. Un efecto óptico conocido como trompe-l'œil (trampantojo), que se convirtió en una de sus señas de identidad. Casi un siglo después, Roseberry recupera este recurso y lo adapta a una silueta más atrevida, con aberturas asimétricas que dejan entrever la piel. Una forma de rendir homenaje al legado de la diseñadora italiana.
Sin bolso (ni complementos) y con un look de belleza al natural
Para completar su aparición, Rosalía decidió prescindir del bolso y las joyas, dejando que fueran las propias prendas las que hablaran por sí solas. Una elección que también parecía reflejarse en su propuesta de belleza, mucho más sencilla y discreta. Así, apostó por un maquillaje fresco, con la piel (casi) al natural y un ligero contorneado que definía sus facciones con sutileza. Para la mirada, eligió sombras en tonos marrones y grisáceos, mientras que para los labios recuperó uno de sus detalles de belleza más comentados: su característico lip combo. Esta vez, en una tonalidad a medio camino entre el malva y el marrón, alejada de los clásicos nude y rojizos.