La prensa internacional y los analistas de moda coinciden: Felipe VI es el máximo exponente de la sastrería masculina clásica y el Rey mejor vestido de Europa. Su secreto no reside en seguir tendencias sino en la maestría del corte a medida y el respeto riguroso por las proporciones. Aunque su fondo de armario apuesta sobre seguro mediante trajes de corte recto en una amplia gama de marinos, grises y tonos tierra, Don Felipe no duda en rescatar patrones más audaces como la chaqueta cruzada, reafirmando que el verdadero lujo reside en el ajuste impecable.
Su elegancia también se viste de uniforme
Su curado vestidor refleja además la solemnidad institucional a través de la indumentaria militar. En su condición de Capitán General de las Fuerzas Armadas, el soberano proyecta una imagen impecable tanto en los actos de gala, con el icónico uniforme de Gran Etiqueta, como en las distintas modalidades del Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire y el Espacio.
Perfecta sastrería más desenfadada
Sin embargo, el verdadero logro del Rey es mantener siempre la elegancia ye el códigos de vestimenta en los actos informales, siempre más difíciles. Sus diferentes asistencias al torneo de Wimbledon o su presencia en palcos deportivos se han vuelto virales precisamente por redefinir el smart casual: chaquetas clásicas pero relajadas, guiños cromáticos estratégicos a través de la corbata y el arte de saber elegir los tejidos adecuados para cualquier clima y ocasión. Durante sus estancias de verano en Mallorca, las guayaberas y las camisas de lino se convierten en sus mejores aliadas para mantener la elegancia sin renunciar a la comodidad.



