Una vez más, Eugenia Martínez de Irujo ha convertido sus apariciones públicas en toda una lección de estilo. La duquesa de Montoro, reconocida desde hace años por su estrecha relación con el arte, también ha hecho cada vez más evidente su vínculo con la moda, sobre todo desde que colaboró con la firma francesa Antik Batik. Bohemia, desenfadada y con mucha personalidad, no es de las que siguen las tendencias a rajatabla; prefiere reinterpretarlas y quedarse únicamente con aquellas que realmente encajan con ella y con su día a día. Una filosofía que ha vuelto a confirmar esta semana con dos looks muy diferentes, pero unidos por un claro guiño a Sevilla, con los flecos y los lunares como grandes protagonistas.
El look más sevillano de Eugenia Martínez de Irujo
El primero fue, sin duda, uno de los más especiales. Eugenia lo eligió para una cita en el hotel Serras Sevilla, donde, tal y como mostró en sus redes sociales, disfrutó de unas preciosas vistas de la ciudad. Para la ocasión, se decantó por un look a dos tonos con el que se desmarcaba de sus últimas elecciones. La hija menor de la duquesa de Alba llevó una falda roja de punto, decorada con motivos bordados y rematada con larguísimos flecos que caían hasta los pies y aportaban movimiento a cada paso. Una pieza que parecía reinterpretar el tradicional mantón de Manila, íntimamente ligado a la estética flamenca y convertido aquí en una original falda.
La combinó con una camisa blanca sin mangas, adornada con delicados volantes en la parte delantera, y remató el conjunto con unas sandalias rojas de plataforma y acabado efecto piel, con las que sumaba varios centímetros de altura.
Las faldas largas, uno de los grandes imprescindibles de Eugenia
Si hay algo que nos ha demostrado la duquesa de Montoro, es que las faldas largas ocupan un lugar privilegiado en su armario. Por eso, cuenta con una extensa colección en la que tienen cabida diseños de lo más variados. De líneas sencillas y en un solo tono, con volantes que aportan movimiento, estampados o detalles especiales, tiene opciones pensadas para todo tipo de ocasiones y escenarios. De ahí que no resulte extraño verla recurrir una y otra vez a esta prenda. Prueba de ello, uno de sus últimos looks del verano que también tuvo como protagonista una falda de volantes, esa vez combinada con un chaleco negro de esmoquin que aportaba un inesperado (pero ideal) contraste de inspiración masculina.
El maxivestido negro que hace de los lunares sus protagonistas
Para el segundo look, Eugenia se inclinó por una de esas propuestas que nunca fallan y que, además, resultan mucho más fáciles de replicar. Ayer, 24 de septiembre, la duquesa de Montoro acudió a una cita junto a la Hermandad de los Gitanos y el Ayuntamiento de Sevilla, para la que eligió un maxivestido negro cubierto de lunares blancos. De aire clásico, romántico y relajado, el diseño destacaba por su silueta fluida, el cuello cerrado y las mangas abullonadas, además de por su largo hasta los pies. Una elección que volvía a conectar su armario con la esencia de la ciudad, esta vez a través de uno de los estampados más ligados al imaginario flamenco.
Un homenaje muy especial: la representación de su madre
Más allá de la moda, la cita fue especialmente emotiva para Eugenia, que fue nombrada madrina de honor de los actos organizados por la Hermandad de los Gitanos con motivo de Cayetana, 100 años, el homenaje dedicado a su madre. Tal y como ella misma quiso compartir después en sus redes sociales, vivió el momento con mucha emoción: “Gracias por esas palabras tan bonitas sobre mi adorada madre, que emocionan y llegan al alma”. Un nombramiento que parece haber puesto el broche de oro a unos días especialmente significativos.








