La firma Lola Casademunt vive un momento muy especial. La empresa, fundada en 1981 una mujer que acababa de enviudar y sacaba adelante a sus cuatro hijos, comenzó con un pequeño proyecto artesanal de accesorios para el cabello en el sótano de su casa, y se ha convertido hoy en una de las marcas de moda españolas con mayor personalidad. Este 2026 celebra su 45 años establecida como referente y con presencia en decenas de mercados internacionales. Tras conmemorar esta fecha el pasado junio con un espectacular desfile que reunió a las modelos más icónicas de los 90, la casa vuelve a Fashion Week Madrid con un desfile que ha convertido el campus de la Universidad Nebrija en un auténtico Oasis. "Más que empezar una nueva etapa, el aniversario nos ha servido para reafirmar nuestro ADN y mirar al futuro con todavía más fuerza. Creo que cada colección es una oportunidad para avanzar sin perder aquello que nos hace reconocibles" nos cuenta Maite Casademunt, directora creativa de la firma.
City Oasis parte de una reflexión sobre la forma en la que vivimos hoy: "A un ritmo trepidante, rodeados de movimiento y estímulos constantes, pero también con esa necesidad cada vez mayor de encontrar momentos para parar, respirar y desconectar", explica la diseñadora. Esa dualidad se traslada a una colección que juega con los contrastes y propone looks en los que los opuestos se atraen.
Sobre la pasarela, los códigos más reconocibles de la casa catalana se mezclan con nuevas interpretaciones. El animal print convive con flores de aire artístico y rayas anchas, mientras los looks estructurados se encuentran con vestidos vaporosos. Los tejidos también participan de ese juego de opuestos: sedas, gasas, organzas y satenes se enfrentan al cuero, con detalles de transparencias, plumas y bordados. "Quería contar la historia de una mujer que se mueve entre diferentes escenarios, que cambia, se adapta y encuentra en la moda una forma de expresar las distintas versiones de sí misma", nos cuenta la diseñadora.
Una vez más, Vanesa Lorenzo ha sido la encargada de abrir y cerrar el desfile. "Es todo un privilegio que mujeres de este calibre me acompañen y formen parte de nuestra historia. Miro atrás y lo recuerdo con muchísimo cariño. Desde nuestra primera campaña con Nieves Álvarez, pasando por modelos como Esther Cañadas y Vanesa Lorenzo, hasta el desfile de celebración de nuestros 45 años. Hemos tenido la suerte de compartir momentos muy especiales con otras mujeres a las que admiro profundamente, como Judit Mascó, Laura Sánchez y Martina Klein" señala Maite.
El escenario elegido para el desfile ha servido para reforzar ese discurso. En esta edición, Fashion Week Madrid ha salido de IFEMA para llevar sus propuestas a distintos espacios de la capital, algo que Maite considera especialmente apropiado para esta colección. "La moda tiene mucho que ver con los espacios, con la manera en la que los vivimos y con las emociones que generan", asegura.
Y si hay algo que tampoco ha cambiado después de tantos años es la emoción de un desfile. "Todo me sigue haciendo ilusión", reconoce la diseñadora, especialmente esos segundos previos a que comience la música. "En ese instante todo se detiene". Después sale la primera modelo y vuelve la magia, esa sensación que Maite espera "no dejar de sentir nunca".








































