Desde el pasado lunes 7 de septiembre, Penélope Cruz —junto a su marido, Javier Bardem— se encuentra en la ciudad de los canales con motivo del 83º Festival Internacional de Cine de Venecia. Se trata de una de las citas más esperadas por los amantes del séptimo arte y, por supuesto, también de la moda, ya que durante estos días el cine comparte protagonismo con algunos de los looks más comentados de la temporada. Y la madrileña, que una vez más ha demostrado su especial conexión con la elegancia, no ha sido la excepción.
El estilismo con el que Penélope Cruz hizo su llegada a Venecia
Para su llegada a la ciudad, la actriz se decantó por un estilismo cómodo. Se trataba de un vestido de punto negro con escote en 'V', drapeado en la zona del abdomen y falda asimétrica, firmado por la casa italiana Ferragamo. Una pieza repleta de detalles que favorecen y estilizan la figura. Lo completó con unos salones de tacón y empeine escotado, acabados en punta almendrada, que alargaban visualmente las piernas. El toque más especial lo ponía el maxibolso de ante de Chanel, que llevó colgado del hombro derecho y que Matthieu Blazy incluyó en su primera colección de prêt-à-porter para la casa. Además, agregó unas gafas de sol de estética retro, con montura también en negro y una elegante silueta cat eye.
La propuesta con plumas que acaparó todas las miradas
Para su paso por el photocall de Búnker, Penélope eligió una propuesta mucho más depurada. De nuevo apostó por el negro, esta vez de la mano de Chanel —casa de la que es embajadora desde hace ocho años y con la que comparte esa elegancia impoluta que la define al instante—. El vestido presentaba escote en pico, una silueta entallada al cuerpo y unos acabados que terminaban de hacerlo único. Aunque la firma no ha confirmado que se trate de una creación personalizada, todo apunta a que lució una versión adaptada de una de las propuestas de la colección Coco Beach 2026.
El parecido con el modelo original resulta evidente, aunque con una modificación clave: las dos grandes camelias tridimensionales que decoraban la pieza dieron paso a delicadas plumas, capaces de aportar ligereza y dinamismo al conjunto. Completó el vestido de seda con varios accesorios de la maison, entre ellos unas gafas de sol ovaladas bicolor, en blanco y negro, y un bolso de mano con el emblemático acolchado matelassé y la característica cadena dorada entrelazada con piel.
El vestido rojo con el que deslumbró en la alfombra roja
La alfombra roja ocupaba un lugar clave en la agenda de Penélope, especialmente con motivo de la presentación de Búnker, su nuevo trabajo junto a Javier Bardem. Pocas horas después de lucir el vestido negro del photocall, se enfundó en un espectacular diseño rojo escarlata que realzaba su figura. Todo apunta, de nuevo, a que se trataba de una versión adaptada para ella, ya que la propuesta original de pasarela presentaba mangas largas, cuello camisero y largo midi. En esta ocasión, sin embargo, fue reinterpretada con tirantes anchos, escote redondeado y una falda que rozaba el suelo.
Uno de los detalles más llamativos aparecía a la altura de la cadera, donde las aplicaciones con textura y acabado de flecos le agregaban un punto mucho más divertido y especial. Desde ahí, la falda caía recta y dejaba una de las piernas al descubierto gracias a una abertura frontal rematada con botones joya, un recurso que aportaba movimiento y reforzaba la verticalidad de la silueta. Como toque final, eligió unos salones en el mismo tono, creando un efecto monocromático de pies a cabeza.
El vestido de inspiración floral con el que dejó a un lado su color fetiche
En su última aparición, la actriz se alejó momentáneamente de sus apuestas monocolor con un espectacular vestido de flores también firmado por la maison francesa Chanel. Se trata de una pieza de la colección Pre-Otoño-Invierno 2026, de largo midi, pronunciado escote en ‘V’, manga francesa ligeramente remangada y falda de línea evasé. Pero, sin duda, el gran protagonista era su estampado botánico, compuesto por flores en tonos rojos, rosados, blancos y azulados que destacaban sobre la base negra de la prenda. Lo combinó con el emblemático bolso 2.55, de acolchado matelassé en negro, y unos salones de tacón a tono.










