No es la capital, pero sí el epicentro del país de la bota en cuanto a moda se refiere. Milán acoge del 19 al 23 de junio su fashion week masculina, donde las grandes casas presentan sus colecciones para el próximo año. Este lunes, un día antes de la clausura, Giorgio Armani ha celebrado un desfile especial en Palazzo Orsini, el palacete del siglo XVII ubicado en via Borgonuovo, que fue residencia y refugio del fallecido diseñador, con un front row en el que se han sentado rostros conocidos como el actor Aron Piper o las supermodelos Carolyn Murphy y Eugenia Silva, ambas amigas y musas del modisto.
La española ha escogido un elegante traje de la firma italiana formado por un pantalón ligeramente ancho y americana oversize, en gris plomizo con rayas a contraste, que ha acompañado con una camisa blanca en con el mismo print. Una opción que ha completado con maxijoyas doradas para aportar luz a su combinación.
La firma no solo ha presentado sus propuestas de Primavera/Verano 2027 para hombres, sino también su colección Crucero para mujer. Creaciones en las que han trabajado Leo Dell’Orco, mano derecha del genio y encargado de la línea masculina, y Silvana Armani, su sobrina y actual directora creativa de Armani Privé. Ambos dirigen ahora el timón de Giorgio Armani, mostrándo cómo evoluciona un legado tan definido sin perder su identidad, pero con espacio para los cambios.
Los creativos explicaron a principios de año que buscan mantener el lenguaje del fundador, pero también quieren introducir matices propios: algo un poco más joven, más dinámico y brillante, en sus propias palabras. Y lo han dejado claro a través de estos nuevos looks: el traje, símbolo inconfundible de la casa, sigue muy presente, pero esta vez lo forman siluetas muy relajadas, sin líneas tan rectas ni prendas excesivamente estructuradas.
"Es una colección que nace del Mediterráneo como lugar de encuentro, atravesado por historias, culturas e inspiraciones que se entrelazan bajo el signo del viaje y la transformación", han explicado. La sastrería se baña en una paleta de colores luminosos, en la que detacan los tonos tierra, el blanco o los grises y verdes pálidos. Apenas encontramos estampados —más allá de sutiles cuadros en un dos piezas concreto o las rayas de las camisas—, aunque sí están presentes los tejidos brillantes en los conjuntos de fiesta, a través de amplias blusas, chalecos o pantalones de pinzas.









































