Hay tradiciones que sobreviven al paso del tiempo porque saben adaptarse sin perder su esencia. La célebre regata entre Universidad de Oxford y Universidad de Cambridge es una de ellas. Nacida en 1829 de un desafío casi improvisado entre dos estudiantes —Charles Wordsworth y Charles Merivale—, hoy es un acontecimiento que congrega a decenas de miles de personas a orillas del Támesis y a millones frente a la pantalla. Este año, además, suma un nuevo capítulo en su historia: el de Chanel como patrocinador principal y cronometrador oficial a través de su icónico reloj J12. Puede parecer un encuentro sorprendente—remo y alta costura—, pero la historia, en realidad, los une más de lo que parece.
Una carrera de dos siglos: rivalidad, tradición y cifras
La llamada “Boat Race” se celebra cada primavera en el tramo del río entre Putney y Mortlake, en Londres. Desde 1836 se disputa de forma anual —con las únicas interrupciones de las dos guerras mundiales y la pandemia de 2020— y conserva rituales que apenas han cambiado. Uno de los más singulares es el lanzamiento de una moneda de oro de 1829 que decide el lado del río por el que competirá cada equipo.
La rivalidad entre Oxford y Cambridge ha generado historias y estadísticas que forman parte del folclore británico. Cambridge lidera el palmarés y también ostenta el récord de la victoria más rápida: 16 minutos y 19 segundos en 1998. En el extremo opuesto, la edición de 1860 dejó el tiempo más lento, con más de 26 minutos. No faltan curiosidades: en 1999, Cambridge presentó la tripulación más alta registrada, con una media de más de dos metros, y en 2009 uno de los equipos llegó a contar con cinco remeros olímpicos.
La prueba femenina, instaurada en 1927, tardó décadas en consolidarse. Durante años, las mujeres ni siquiera competían al mismo tiempo en el río; sus actuaciones se evaluaban por separado, en función del tiempo y el estilo. No fue hasta los años sesenta cuando la carrera empezó a adquirir regularidad y reconocimiento.
Chanel y el deporte: una relación que viene de lejos
La presencia de Chanel como patrocinador principal y cronometrador oficial —a través del Chanel J12— cobra sentido. Desde su fundación en 1910, la maison ha mantenido una relación estrecha con el deporte. Gabrielle Coco Chanel no solo observó el cambio de hábitos de su época, sino que participó activamente en él. Practicaba deporte y entendió antes que muchos que la ropa debía acompañar ese movimiento.
Fue ella quien introdujo tejidos como el punto o el tweed en el armario femenino, inspirándose en prendas masculinas y deportivas. Aquella decisión —aparentemente práctica— cambió la historia de la moda. La conexión con la regata no es, por tanto, solo estética. Habla de libertad de movimiento, de funcionalidad y de una elegancia que no está reñida con la actividad.
El reloj J12, convertido en símbolo contemporáneo de la casa, asume aquí un papel clave: medir el tiempo en una competición donde cada segundo cuenta.
El día de la carrera: viento, tradición y público fiel
El pasado 4 de abril, el Támesis volvió a llenarse de banderas, bufandas azul oscuro (Oxford) y azul claro (Cambridge) y una multitud que, año tras año, convierte la jornada en un acontecimiento social tanto como deportivo. La emisión, este año en Channel 4, estuvo liderada por la veterana presentadora Clare Balding.
Más allá del agua, la vida se concentra en las orillas. Putney ofrece la vista más amplia, mientras que Chiswick Bridge marca el final. Los más experimentados saben que el mejor lugar puede ser, en realidad, un pub junto al río: la carrera dura apenas unos minutos y el ambiente lo es todo.
Protagonistas y resultados: historias dentro del agua
Esta edición dejó varios titulares. Por primera vez, ambos equipos masculinos estuvieron liderados por franceses: Noam Mouelle por Cambridge y Tobias Bernard por Oxford. En la categoría femenina, Oxford partía con presión —no ganaba desde 2016— y logró imponerse con claridad bajo la dirección de Heidi Long, medallista olímpica en París 2024 y campeona mundial en 2022. En la prueba masculina, Cambridge confirmó su dominio de la última década con una victoria por cuatro largos. Oxford, que no gana desde 2022, sigue buscando recuperar terreno.
Más que una carrera: el peso de la historia
Con más de dos siglos de historia, la regata ha trascendido su origen casi anecdótico. Como señala el exremero Chris Lim, su atractivo va más allá de los participantes: reside en la tradición, en el simbolismo y en la idea de continuidad. Algo que encaja a la perfección con la maison francesa.













