Rosa Lahoz, interiorista, desmonta el mito de los pisos pequeños: "Un interior con pocos metros cuadrados puede ser atrevido, elegante y profundamente acogedor"
La experta en interiorismo deja claro que los pisos pequeños no necesitan ser blancos y minimalistas con 9 claves para crear interiores con carácter, profundidad y ese efecto 'wow' que creíamos reservado a los grandes espacios
Hay una idea que llevamos años escuchando y que empieza a aburrirnos: si tu casa es pequeña, pinta todo de blanco, minimiza y no te atrevas a poner nada que llame demasiado la atención. El manual para espacios pequeños lleva años siendo el mismo. Funciona. Pero no es el único camino. En realidad, la idea de que tener y exhibir menos piezas hará que una habitación parezca más espaciosa no siempre es cierta. Al contrario, darle a uno o dos muebles 'espacio para respirar' en una estancia mini puede hacer que parezcan escasos y crear una atmósfera fría y desangelada. Aunque no lo creas, a veces, tener menos cosas puede resaltar las dimensiones limitadas de la habitación.
Para saber si existe otra manera de decorar un espacio pequeño sin renunciar a la personalidad, hablamos con la interiorista Rosa Lahoz, al frente del estudio Lapopie. La experta lo tiene claro: el minimalismo blanco no es la única solución. Y la diferencia entre un espacio que parece grande y uno que te da ganas de quedarte en él es mucho más interesante que el número de metros. Por eso, el maximalismo es tendencia de decoración también en pisos pequeños, donde muebles, algunas obras de arte y esculturas, y el color y los estampados empiezan a abrirse paso donde antes reinaban paredes blancas, algo sosas. Descubre cómo ponerlo en práctica con estas nueve claves de la experta.
Di adiós al blanco impoluto. El primer aliado del maximalismo en espacios pequeños es el color. No un toque en un cojín o en una lámpara. Un color que envuelva la estancia entera, de suelo a techo si hace falta, creando esa sensación de habitación que te abraza nada más entrar. Rosa Lahoz lo explica con claridad: "Los espacios pequeños no tienen porqué ser blancos. Un tono profundo o empolvado aplicado tanto en paredes e, incluso, techos puede generar una sensación más acogedora y sofisticada que una habitación neutra".
Los tonos que mejor funcionan son los empolvados, los verdes oscuros, los azules profundos y el terracota. Tonos que en una habitación grande quizá impondrían demasiado pero que en una mini hacen exactamente lo contrario: crean intimidad. Hacen que el espacio parezca pensado, no improvisado. Sensación que produce esta propuesta de Feathr, donde el azul profundo del papel pintado y del sofá envuelven todo. Los toques dorados son un plus.
El papel pintado, como este de Spaghetti Wall, ha vuelto a la casa actual y su versatilidad le permite colarse sin miedo en todas las estancias, en cualquier estilo y sin importar los metros. "El maximalismo funciona especialmente bien cuando las paredes se convierten en protagonistas. Un papel floral, geométrico o panorámico aporta personalidad sin ocupar espacio físico", apunta la experta.
Eso es precisamente lo que diferencia al papel pintado de cualquier otro elemento decorativo: actúa en dos dimensiones pero ocupa cero metros cuadrados. Un estampado de gran escala en una estancia pequeña no la recarga. La convierte en un lugar con nombre propio. El error no está en atreverse con el papel pintado; está en quedarse a medias, en elegir un estampado tan discreto que ni decora ni deja de hacerlo. Si vas a apostar por él, hazlo sin miedo.
Aquí es donde muchas nos frenamos. Combinar estampados, ¿en mi piso de 60 metros? Sí, pero con método y compartiendo paleta cromática: "El secreto no es evitar los estampados, sino coordinarlos. Cuando comparten una gama común cromática o varios dibujos y patrones, pueden convivir perfectamente, incluso en una estancia reducida", señala Rosa Lahoz.
La clave está en esa gama compartida, como en esta propuesta de Dunelm.. Un cojín de rayas, una manta de cuadros y cabecero de flores pueden convivir sin problema si los tres comparten color. Mezcla estampados, sí. Pero crea capas con intención: un textil geométrico como base, algo orgánico como segundo plano, un detalle de color saturado para rematar. En un espacio pequeño, esas capas visuales generan la misma profundidad que los metros cuadrados en uno grande.
El techo es la superficie decorativa más ignorada y, sin embargo, en los pisos pequeños, puede ser la más transformadora: "Pintar el techo o revestirlo con papel pintado genera un efecto inesperado que a mí me encanta. Con este truco añades un efecto decorativo que aporta mucha profundidad", apunta la interiorista. La imagen pertenece a uno de sus proyectos.
Un techo del mismo tono que las paredes convierte el espacio en un lugar acogedor. Uno con papel pintado geométrico añade una dimensión completamente nueva a una habitación que, vista desde el suelo, podría parecer del 'montón'. Además, no son grandes obras, sino cambios que puede hacer uno mismo en un fin de semana.
Uno de los errores más comunes en espacios pequeños es llenarlos de piezas pequeñas con la lógica de que "así no recargan". El resultado es siempre el mismo: muchos muebles y ninguna personalidad. Rosa Lahoz propone otra solución: "Es preferible una lámpara escultórica o una butaca especial que muchas piezas sin personalidad. El maximalismo no consiste en acumular, como piensa mucha gente, sino en seleccionar las piezas concretas que dan ese efecto wow".
Una butaca con tela estampada, como esta de Designers Guild, una lámpara de pie con altura y volumen o una mesa de centro de diseño único. Piezas que se sostienen solas y que no necesitan compañía para existir. En un espacio pequeño, una sola pieza con carácter vale más que diez piezas normales.
El maximalismo sin historia es acumulación. Ese matiz que separa la personalidad de la acumulación la determinan el arte y los objetos personales: "Textiles, lámparas, obras de arte, cerámicas y libros permiten construir un interior rico y personal. La clave está en que cada elemento aporte algo a la composición", apunta la experta. En este proyecto de su estudio, con estilismo de Cristina Rodríguez Goitia, se respira esa sensación.
Y lo mismo ocurre con objetos que heredas o trasladas en cada mudanza. Pensamos en fotos de familia, libros que te gusta tener cerca, souvenirs o un cuadro enorme que siempre ocupa un lugar principal en tu casa. Porque, como afirma la experta, "los cuadros, fotografías y objetos con historia ayudan a crear espacios auténticos y vividos". La habitación pequeña no necesita desprenderse de lo personal para parecer más grande. Al contrario: son esos objetos los que la convierten en un hogar.
En el maximalismo, la variedad de materiales es tan importante como la de colores o estampados. Pero, igual que pasaba con los motivos y los colores, también hay que seguir ciertas reglas: "Maderas, lino, fibras vegetales, mármol y cerámica aportan equilibrio y a la vez se puede arriesgar en colores o texturas diferentes, ejemplo: maderas teñidas con color, mármoles más atrevidos, cerámicas de diferentes texturas…", cuenta la interiorista.
La madera oscura junto a una cortina de lino, una lámpara de fibras vegetales junto a un sofá de terciopelo... Los materiales naturales, como los de esta propuesta de La Redoute Interieurs, tienen la capacidad de hacer que cualquier combinación, por atrevida que sea, tenga un toque auténtico.
La artesanía, imperfecta y bella, es la nueva aliada del lujo actual. Estamos en un momento en el que el interiorismo emocional define la decoración de la casa. Queremos espacios en los que nos sintamos bien y a gusto. No queremos un casa catálogo, sino una vivienda con personalidad y alma. Como la del espacio de Intro by Chak en Casa Decor 2026, con revestimientos de arte.
"Los espacios maximalistas más interesantes son aquellos que reflejan la personalidad de quienes los habitan. Las mezclas sin miedo, la memoria y el respeto a las piezas especiales generan interiores mucho más ricos", asegura la interiorista. La perfección no es el objetivo. La emoción, sí. Y eso, en cualquier tamaño de espacio, siempre es posible.
El maximalismo implica una decoración atrevida, pero también pasión y emoción, como la que despiertan los revestimientos de arte en el espacio de La Redoute Interieurs de Casa Decor 2026. Por eso, puede ser una buena alternativa en un piso pequeño o en un dormitorio mini.
"Para mí, el maximalismo bien entendido no consiste en llenar una casa de objetos sin sentido, sino encrear espacios con identidad y personalidad. Un interior con pocos metros cuadrados puede ser atrevido, elegante y profundamente acogedor y, a la vez, crear ese efecto wow que muchas veces pensamos que solo lo podemos crear en espacios grandes", sentencia Rosa Lahoz.