A menudo buscamos el estilo en las últimas pasarelas, pero Alejandra Cortina demuestra que el verdadero lujo está en saber mirar atrás. Con una colección de piezas vintage que parecen sacadas de un museo de la moda, su armario es una lección de estilo y sostenibilidad. Descubrimos los secretos detrás de sus prendas de lujo favoritas y cómo consigue que lo antiguo parezca más actual que nunca.
Desde que alcanzó la mayoría de edad, Alejandra se deja ver cada vez más en público, especialmente acompañando a su madre, Elena Cué, en actos sociales, culturales y relacionados con el mundo del arte. Y gracias a estas apariciones, hemos podido comprobar que la joven ya apunta maneras hacia un estilo elegante y atemporal, sin duda, reflejo de alguien tan cercano como su madre, su principal referente a la hora de componer sus atuendos.
La mujer de Alberto Cortina suele ocupar los primeros puestos de las listas de las mujeres mejor vestidas de España. La empresaria y experta en arte ha hecho de la elegancia funcional y sofisticada su sello personal. Suele apostar por looks compuestos por chaquetas, blusas ligeras y pantalones rectos de pinzas; casi siempre opta por los colores neutros y no renuncia a los detalles modernos, aunando comodidad y sofisticación. En resumen, prendas de calidad, accesorios escogidos y toques de alguna tendencia son las bases de su estilo clásico, refinado y versátil.
A sus 20 años recién cumplidos, Alejandra aún está perfilando su estilo, pero no sólo tiene en casa el mejor espejo en el que mirarse. Desde luego, también tiene el mejor armario. Como cualquier chica de su edad, seguramente habrá entrado en el cuarto de su madre para curiosear y terminar pidiéndole prestado un gabán divino, esa falda que hace años no se pone y que vuelve a estar de plena actualidad o ese bolso que es una joya.
La única hija del matrimonio formado por Alberto Cortina y Elena Cué ya ha dado muestras del imponente vestidor con el que cuenta, sin ir más lejos, el día de su cumpleaños, el pasado 1 de marzo. Como hemos informado, salió a celebrarlo con su familia y amigos más cercanos a un restaurante y de su outfit nos llamó la atención su chaqueta.
Se trata de una blazer de rayas tricolor (azul, burdeos y mostaza) de estilo colegial que pertenece a la colección de otoño-invierno 1997 de John Galliano, que en esa época era el “niño mimado” de París y alternaba sus creaciones para Christian Dior con las de su propia firma. Alejandra la combinó con un top y un pantalón oscuro, otorgando todo el protagonismo a esta prenda de coleccionista.
Otro ejemplo de los tesoros que tiene en casa es el vestido de color buganvilla con el que se fotografió también el día de su cumpleaños para rendir homenaje a su madre. Se trata de una prenda de Lanvin que Elena Cué llevó en la boda de Carla Goyanes y Jorge Benguría en julio de 2011. El diseño de seda, con escote y falda asimétricos, una maxiflor en el hombro y anudado a la cintura, es una de esas creaciones que sobreviven al paso del tiempo por su elegancia, calidad y buena factura.
Al igual que su madre, Alejandra siente predilección por los trajes sastre pantalón —como el que llevó hace unos días para acompañar a Elena a ARCO—, las blusas de seda y las americanas. Entre estas últimas, otra de las joyas de su armario es la chaqueta de estilo militar con la que impactó en el estreno de la nueva versión de la ópera Carmen en el Teatro Real.
Fue a mediados del pasado mes de diciembre cuando vimos a la estudiante de Filología inglesa, de nuevo acompañando a su madre a una cita cultural, con esta prenda ceñida, de color negro con detalles rojos en el cuello alto y en los puños, cierre con botones en la parte delantera, firmada por Ralph Lauren Collection. Se trata de una prenda versátil con la que Alejandra marcó la diferencia al llevarla con un pantalón negro de vestir y unos salones del mismo color. Alejandra Cortina ha logrado lo que muchas expertas en moda ansían: un vestidor con alma donde el lujo contemporáneo se rinde ante piezas vintage muy difíciles de encontrar.









