Tras conocer los ganadores de los Premios Oscar 2026, no podemos hablar solo de cine, sino también de moda. Y es que la alfombra roja de esta edición nos ha dejado looks espectaculares, acompañados por joyas fascinantes. Y sí, los valiosísimos collares o pendientes que han lucido las actrices han sido algunas de las protagonistas, pero este año se han visto eclipsadas por los broches con los que ellos han adornada las solapas de sus chaquetas.
Si bien los hombres no suelen innovar demasiado en cuanto a su vestimenta en estos galardones —el esmoquin negro continúa siendo la elección más recurrente—, sí han encontrado una forma de hacerla destacar, coronando sus chaquetas con estas piezas de Alta Joyería que demuestran que los diamantes también son el mejor amigo de un chico, versionando la famosa canción que interpretó Marilyn Monroe.
Desde diseños con más de medio siglo de antigüedad, pasando por creaciones elaboradas exclusivamente para esta cita con el séptimo arte, hasta piezas que parecen esculturas en miniatura. Los broches están más de moda que nunca y estos son algunos de los más impresionantes (y caros) que hemos visto en esta 98.ª edición de los Premios Oscar.
Broches creados para la ocasión
Michael B. Jordan, ganador del Oscar a mejor actor por Sinners, ha lucido un broche poco convencional colocado en la espalda de su chaqueta de Louis Vuitton, en lugar de llevarlo en la solapa, como suele ser habitual entre los invitados masculinos. La pieza ha sido creada especialmente para él por la firma neoyorquina David Yurman para celebrar su nominación. Un diseño de Ata Joyería con forma de estrella, realizado con diamantes pavé y diamantes blancos, y presidido por un diamante negro talla rosa en el centro.
El broche forma parte de un conjunto de tres piezas concebidas a medida y cada una ha requerido alrededor de 40 horas de trabajo artesanal en el atelier de la marca. Aunque su precio no se ha hecho público, teniendo en cuenta los materiales y el carácter exclusivo del encargo, su valor podría situarse aproximadamente entre 80.000 y 150.000 euros.
Pero si ha habido una pieza que ha llamado la atención, más incluso que algunos de los collares que han lucido las actrices, ha sido sin duda el diseño que Adrien Brody ha prendido de su traje firmado por Gucci. El actor ha sorprendido con el broche más grande de la noche, una espectacular creación titulada Ulysses, obra de la diseñadora independiente Elsa Jin.
La pieza forma parte de una serie de cuatro joyas inspiradas en La Odisea, el poema épico atribuido a Homero que narra el regreso de Ulises a Ítaca. Su diseño adopta la forma de una vela abstracta y rasgada realizada en titanio y rodea un impresionante zafiro birmano de 20 quilates, acompañado de diamantes de talla irregular.
No es la primera vez que Brody apuesta por esta creadora —cuyas piezas ya ha llevado en eventos como la MET Gala o el Festival de Venecia—. Jin, que vivió varios años en Florencia antes de instalarse en Nueva York, se ha consolidado en el circuito de la Alta Joyería artística y ha sido reconocida en los Couture Design Awards, uno de los galardones más prestigiosos del sector.
Su piedra central nos da una pista del precio que este broche podría alcanzar, pues los zafiros birmanos de gran calidad pueden superar los 10.000 dólares por quilate, y al tratarse de una gema de 20 quilates, solo esa piedra podría situar su valor desde unos 200.000 euros, antes incluso de sumar los diamantes y el trabajo artesanal.
Creaciones 'vintage' de gran valor
Pero en esta red carpet no solo hemos visto nuevos diseños, sino también broches históricos con más de medio siglo de antigüedad. Uno de ellos ha sido el que el cantante Troye Sivan ha escogido para la fiesta posterior a la ceremonia de premios.
Se trata de un diseño en forma de flor con pétalos rojos, engastada con 10 diamantes de talla baguette, 59 de talla brillante y uno de talla pera. Un broche en platino y oro blanco cuyo origen se remonta al año 1956. Fue entonces cuando la histórica maison francesa Boucheron creó esta delicada pieza que refleja la fascinación de la Alta Joyería de mediados del siglo XX por las formas inspiradas en la naturaleza y por convertir flores efímeras en piezas eternas.
Conservado hoy en la colección privada de la firma, el broche ha vuelto a brillar sobre la alfombra roja décadas después de su creación de la mano de Troye Sivan en la after party de los Oscar 2026 —con estilismo del español Marc Forney—. No es la primera ocasión que vemos esta joya ante los focos, pues hace dos años, Barry Keoghan también lo lució en la misma fiesta.
Y si hablamos de broches con historia, no podemos pasar por alto el que Robert Downey Jr. ha llevado en esta edición, adornando su esmoquin en verde firmado por Valentino con el espectacular Bird on a Rock de Tiffany & Co. Un diseño creado en 1965 por el joyero Jean Schlumberger, quien imaginó un pequeño pájaro de diamantes posado sobre una gran piedra preciosa después de observar una cacatúa cerca de su casa. Desde entonces, el motivo se ha convertido en una de las piezas más reconocibles de la maison neoyorquina.
La versión que ha lucido el actor no ha pasado desapercibida: el ave de diamantes descansa sobre una turmalina verde de más de 39 quilates, una gema de gran tamaño que eleva notablemente el valor de la joya, cuyas versiones similares de la firma se han valorado en el mercado por más de 100.000 euros, como recoge la casa de subastas Christie’s.
También Tiffany & Co. ha firmado el broche de Channing Tatum, otra versión más del Bird on a Rock, en esta ocasión realizada en platino y oro amarillo de 18 quilates con un diamante de más de 22 quilates.
Los broches, tendencia en el armario masculino
Aunque hoy puedan parecer una novedad en la alfombra roja, lo cierto es que los broches llevan siglos vinculados al vestuario masculino. Antes de que existieran los botones o las cremalleras, estas piezas cumplían una función práctica: sujetar capas, túnicas o mantos. Con el paso del tiempo dejaron de ser simples cierres para convertirse en símbolos de poder y distinción.
Reyes, aristócratas y líderes militares los utilizaban para mostrar estatus y riqueza, a menudo adornados con piedras preciosas y esmaltes que a veces transmitían también un mensaje. Su consolidación definitiva llegó en el siglo XX, cuando la Alta Costura y la Alta Joyería comenzaron a reinterpretarlos como piezas únicas. “El uso de piedras preciosas, como el diamante, el zafiro o la esmeralda, se hizo más común, lo que reafirmó su lugar en la historia de la joyería", explica a ¡HOLA! Pilar Lobato, CEO de Joyas Antiguas Sardinero.
Tras la Segunda Guerra Mundial, además, estas piezas recuperaron el glamour con diseños cada vez más audaces firmados por casas como Cartier o Tiffany & Co. Fue entonces cuando se dieron a conocer los broches más grandes y llamativos, un reflejo de la moda más extravagante de la época que, como hemos visto en estos Premios Oscar, vuelven a brillar con fuerza sobre las solapas masculinas.




















