HISTORIA Y MODA

Todo empezó con una caja de macarons: los secretos del vestuario de María Antonieta que revolucionó el cine hace 20 años


Las piezas de la oscarizada película de culto de Sofia Coppola volverán al Palacio de Versalles el próximo mes de septiembre, como parte de una exposición


20 años desde que Marie Antoinette ganó mejor vestuario en los Oscar y enamoró a toda una generación© Prime Video
18 de febrero de 2026 a las 6:01 CET

Han pasado ya dos décadas desde que Sofia Coppola reescribiera la historia de la última reina de Francia con una paleta de colores pastel y una inesperada banda sonora post-punk, convirtiendo a María Antonieta en un icono pop eterno. Para conmemorar este hito, el Palacio de Versalles se prepara para acoger una exposición dedicada al universo que la cineasta creó en torno a ella: del 22 de septiembre de 2026 al 24 de enero de 2027, su Pequeño Trianón será sede de un viaje sensorial que incluirá desde guiones originales o los famosos zapatos de Manolo Blahnik hasta, por supuesto, los fabulosos vestidos que marcaron a una generación de adolescentes. 

20 años desde que Marie Antoinette ganó mejor vestuario en los Oscar y enamoró a toda una generación© Mubi

La polémica del vestuario de 'María Antonieta', ganador de un Oscar

Más de 300 años después de su trágico encuentro con la guillotina, María Antonieta sigue reinando como figura cultural en condición de musa para diseñadores de la talla de John Galliano o Vivienne Westwood, pero sobre todo gracias al oscarizado filme de Sofia Coppola. Para comprender el valor de estas piezas de vestuario que regresan a palacio, debemos recordar primero la audacia de su creación. 

Cuando la galardonada figurinista Milena Canonero aceptó el desafío de vestir a esta la reina adolescente, tomó una decisión radical que cambiaría el cine de época para siempre: se negó a alquilar piezas de archivo, como dictaba la costumbre en la industria. En su lugar, estableció un taller propio en Roma para confeccionar cada corsé y cada miriñaque desde cero, creando una colección artesanal que hoy, 20 años después, se exhibe no como atrezzo, sino como puro arte.

María Antonieta© Mubi

Apenas Sofia Coppola aterrizó en la capital italiana con un regalo de lo más especial traído desde Francia, las ideas comenzaron a fluir: entregó a Canonero una caja de macarons de Ladurée. Esos colores pastel se convertirían en el eje central de la estética de la película de 2006, protagonizada por Kirsten Dunst en el papel de la rebelde reina de Francia. Esta paleta les ofreció un abanico cromático completo, desde los tonos pastel más pálidos hasta el chocolate oscuro. Y es que la directora tenía claro que quería alejar la cinta del rigor académico de las películas de época tradicionales, buscando en su lugar una frescura más propia de las cintas de romance adolescentes.

20 años desde que Marie Antoinette ganó mejor vestuario en los Oscar y enamoró a toda una generación© Prime Video

¿Rigor histórico? No hace falta

La interpretación que hizo Canonero del Versalles del siglo XVIII subrayó precisamente la razón que llevó a la toma de la Bastilla: el abismo entre los gastos excesivos de María Antonieta y la pobreza que asolaba Francia. Lejos de buscar una recreación histórica exacta, el vestuario de la película reinterpreta el mundo de la reina para exhibir ese estilo de vida exuberante, desconectado de la realidad. La famosa frase apócrifa "que coman pasteles" podría resumir su visión. 

Los vestidos de María Antonieta parecen dulces, concretamente esos deliciosos macarons: tonalidades de rosa sorbete brillante, champán, amarillo mantequilla, un abanico de azules y rojos aterciopelados dominan tanto los trajes femeninos como los masculinos.

20 años desde que Marie Antoinette ganó mejor vestuario en los Oscar y enamoró a toda una generación© Movistar+

La mujer de Luis XVI mandó construir el Pequeño Trianón y la Aldea de la Reina en Versalles en un intento de empatizar con la vida sencilla del pueblo francés. En la película, esta le pide a su modista algo simple y natural para llevar en el jardín que da paso al anexo, pero ese vestido "sencillo" seguía siendo extravagante a ojos de sus súbditos empobrecidos. Por mucho que intentara actuar como "una de ellos", su naturaleza derrochadora atravesaba las telas y crinolinas, y la llevaba a gastar aún más en sí misma con la esperanza de, algún día, gustar al público. Al fin y al cabo, se la consideraba una extranjera.

20 años desde que Marie Antoinette ganó mejor vestuario en los Oscar y enamoró a toda una generación© Prime Video

La transformación de la última reina de Francia al llegar a Versalles

El choque cultural que vive la protagonista se narra visualmente a través de dos vestidos azules. El primero, de corte "austriaco", es la pieza con la que se nos presenta al personaje y funciona como una antítesis de la moda de Versalles. Su tejido, visiblemente más robusto y cálido que las vaporosas telas francesas, refleja la rigidez de su hogar natal; la paleta de colores es más apagada, aunque los hilos de plata que recorren el corpiño y sus bordes le otorgan una elegancia regia.

En contraposición, el diseño azul "francés" representa el epítome del refinamiento galo y el rococó. Este conjunto de viaje es mucho más ligero y sofisticado, y destaca por sus detalles y complementos, como un sombrero tricornio que, si bien tiene aspecto lujoso, resulta apropiado para el trayecto. El traje se completa con un pet-en-l'air —la chaqueta corta con pliegues traseros—, marcando definitivamente la transición estética de la archiduquesa hacia su nueva identidad como delfina de Francia.

20 años desde que Marie Antoinette ganó mejor vestuario en los Oscar y enamoró a toda una generación© Prime Video

Existe un diseño en particular que rompe con la norma estética de su refugio en el Pequeño Trianón. A diferencia de los vestidos más fluidos que suele lucir en este entorno, esta pieza recupera el volumen lateral de los miriñaques. Es un modelo fascinante porque actúa como un híbrido histórico: fusiona la extravagancia estructural de la década de 1770 —con los armazones, volantes y lazos característicos de sus primeros años en Francia— y la ligereza visual que definiría la década de 1780. El tejido es el elemento que lo ancla a la modernidad de la época, apostando por rayas verticales y una paleta de colores muy suaves. 

De esta forma, el vestuario narra visualmente la contradicción del personaje: una reina que mantiene la rigidez de la corte en la silueta, pero que intenta desesperadamente proyectar un aire "natural" y relajado a través de los estampados y tonos que elige para su vida privada.

20 años desde que Marie Antoinette ganó mejor vestuario en los Oscar y enamoró a toda una generación© Prime Video

En cada escena, el vestuario parece mimetizarse con el entorno, reflejando la opulencia de Versalles. Cuando María Antonieta camina por el palacio, viste sedas color champán, organzas fluidas y lazos decorativos de pies a cabeza. Y cuando pasea por los jardines, sus vestidos se llenan de estampados florales y se complementan con sombreros decorados o sombrillas, haciéndola parecer una extensión más de la naturaleza idealizada que la rodeaba.