Cordelia de Castellane es un nombre que se asocia inmediatamente al buen gusto y la exquisitez. Mitad francesa, mitad griega, es nieta de la aristócrata sevillana Silvia Rodríguez de Rivas y Díaz de Erazo, Condesa de Castilleja de Guzmán, una figura brillante en la alta sociedad de su época. Su padre fue Henri de Castellane, bisnieto del Conde Boni de Castellane (el famoso dandy de la Belle Époque que inspiró al personaje de Saint-Loup en las obras de Marcel Proust).
Directora artística de Dior Home y de Baby Dior desde 2012, también es una de las diseñadoras de interiores más prestigiosas de París. Conocida por su pasión por los textiles, su sofisticado sentido del color y su gusto por la mezcla de estilos, ha desarrollado un ojo sumamente refinado que la ha convertido en una de las voces más autorizadas de la decoración en Francia.
"Más que una casa, este es un lugar de creación de recuerdos. Al restaurarla tuve mucho cuidado en conservar su alma"
Inmersa desde su infancia en el universo de la moda, Cordelia, amiga íntima de Carolina de Mónaco, es también una apasionada de la jardinería. Su primer libro, Ma maison de campagne (Mi casa de campo), publicado en 2021 por la editorial Rizzoli, fue un rotundo éxito.
Su segunda obra, Fleurs sur mesure (Flores a medida), que salió a la luz en febrero de 2025 y complementa el universo de su debut, permite a los lectores descubrir más a fondo su pasión por las flores. La diseñadora habla de su jardín como una fuente inagotable de inspiración para el arte de recibir.
"No me gusta que las cosas estén en su sitio ni muy colocadas. No me gusta lo obvio. Evito siempre las flores artificiales. Que sean de temporada, es lo único que importa"
Tenía solo 16 años cuando comenzó como becaria de Emanuel Ungaro, con el que trabajó más de 10 años. Además de su labor en Dior y en algunos proyectos de decoración de interiores, el estudio Cordelia de Castellane diseña identidades visuales para firmas y organiza los eventos privados más exclusivos de París.
Hoy nos recibe en su casa de campo, su refugio personal y creativo, un lugar lejos del mundo urbano donde puede dar rienda suelta a todo lo que le inspira. Situada en el corazón del departamento de Oise, a una hora al norte de París, la casa está rodeada por espacios verdes en los que deja crecer flores, árboles y arbustos casi con total libertad. Aquí, las flores se mezclan en un desorden que no incomoda: rosas antiguas, margaritas, dalias y todo lo que las estaciones tienen a bien regalar a esta preciosa zona de Francia, salpican cada rincón como en un cuadro. “Me gusta que nada sea demasiado cuadriculado, que la naturaleza siempre tenga la última palabra. En el interior quise crear una casa que contara una historia: la mía y la de mi familia”.
Háblanos del estilo de esta casa; ¿cómo ha sido el proceso de decorarla?
He intentado mantenerla lo más auténtica posible y extremadamente familiar. He restaurado muchas cosas, pero no quería crear un decorado demasiado nuevo. Tuve mucho cuidado de conservar su alma.
“Esta casa influye en mi trabajo en Dior. El jardín es mi laboratorio, porque tengo tanto amor por las flores como tenía el señor Dior”
¿Qué la hace tan especial?
Los recuerdos que tenemos aquí, y las vistas al bosque. Más que una casa, es un lugar de creación y de recuerdos; un espacio vivo, imperfecto y alegre, donde cada día encuentro una nueva inspiración.
¿Cuál es tu rincón favorito y por qué?
Hay un montón de rincones que me encantan. Cada uno según la luz y la estación. Uno de ellos es mi habitación.
¿Cómo has convertido las flores en un elemento clave de la decoración?
Las flores son muy importantes en mi día a día y le dan vida a la casa. En ella mezclo muebles heredados, hallazgos de mercadillo, telas y objetos que he ido reuniendo a lo largo del tiempo. En este contexto, las flores cuentan una historia. Todo es cuestión de instinto: me gusta cuando los colores dialogan y cuando los estampados hablan entre sí, sin ser demasiado perfectos ni formales. Es también una casa donde recibo a mucha gente. Las flores siempre ocupan un lugar esencial; a menudo las recojo esa misma mañana y las coloco con total libertad, casi como si hubieran crecido allí por sí mismas.
“No me gusta recibir de forma protocolaria. En esta casa solo entra gente que importa y a la que quiero”
¿Dónde dirías que hay que colocar las flores para acertar?
No me gustan las cosas que están “en su sitio” ni muy colocadas. Así que además de en las mesas, también las pongo en los pasillos, en los cuartos de baño... No me gusta lo obvio. A menudo las coloco en jarras, y en la cocina. En una mesa me gustan ligeras, en floreros individuales o en vasitos.
Si tuvieras que elegir una sola flor para decorar, ¿cuál sería?
Una flor de temporada, eso es lo único que importa.
Las flores artificiales: ¿ni hablar o alguna vez, sí?
Evitémoslas, evitémoslas; la naturaleza ya nos da suficiente. No me gusta decir “nunca”; cambio a menudo de opinión, pero tampoco pondría jamás ningún animal disecado ni ninguna pieza de caza, estoy muy en contra.
Háblanos de esta región de Francia; ¿cómo son los alrededores?
Oise es precioso, con pequeñas colinas y valles y unos bosques increíbles. Chantilly, uno de los castillos más bonitos de Francia, no está lejos, y Senlis, una ciudad que tiene mucha historia y monumentos, también queda bastante cerca.
"Este es un jardín con un lado francés, limpio y simétrico, y un lado muy inglés, con un alegre desorden muy organizado. Lo quería lleno de poesía"
¿Cada cuánto vienes?
¡Vengo casi todos los fines de semana! Vivo en París, pero este es mi lugar favorito para desconectar.
Eres una excelente anfitriona y has comentado que te gusta recibir a gente en casa; ¿qué tipo de momentos sueles compartir cuando tienes invitados?
Lo más importante es que la gente se sienta bien. Que sea familiar y natural. No me gusta recibir de forma rígida o protocolaria, no va conmigo. En esta casa solo entra gente que importa y a la que quiero.
¿Cuál es el menú que nunca te falla?
Mi pastel de berenjenas. Me encanta preparar mesas grandes, a veces en mitad del jardín y otras en una habitación bañada por una luz especial. Voy cambiándolo todo según me apetezca.
El jardín es el corazón de la casa, ¿cómo lo describirías?
Es un jardín con un lado francés, limpio y simétrico, y un lado muy inglés, con un alegre desorden muy organizado. Lo quería lleno de ternura y poesía.
¿Tu trabajo en Dior influye en tu manera de decorar tu hogar y de diseñar tus eventos privados?
Quizá es al revés. Esta casa influye en mi trabajo en Dior. El jardín es mi laboratorio, porque tengo el mismo amor por las flores que tenía el señor Dior.






















