Ariadne Artiles se levanta todos los días a las 7:00 de la mañana, despierta a sus hijas, las lleva a caballito al baño, les cocina la comida del día y sus snacks, desayunan juntas y las acompaña al colegio. Lo que seguiría para la mayoría de los mortales es encaminarse a la oficina para empezar la jornada laboral. Pero la modelo y empresaria tiene la suerte de vivir a pocos metros de la playa -diez, para ser exactos-, así que pasea por la orilla del mar siempre que puede, hace ese grounding del que todos hablamos y coge los primeros rayos de sol de la mañana.
“Entreno fuerza tres veces por semana en Rute, mi entrenador desde hace ya unos cinco años, y hago pilates otras dos veces. Después trabajo en la pequeña oficina que tengo en casa y, si el tiempo es bueno, muchos días lo hago desde la playa. El nuevo lujo para mí ya no es comprar más o ser más productiva, sino la habilidad detener cada vez más días libres y mañanas para hacer lo que me nutre el alma; disponer de más tiempo para hobbies que para nuevos proyectos. La productividad está sobrevalorada. Me gusta trabajar; pero ya solo en proyectos muy personales con marcas que me gustan mucho y me representan, como Slow Love”.
“Este es mi quinto proyecto de casa y coincidió con que mi padre se puso muy malito y se fue muy pronto. Me ha ayudado sentirme ocupada”
Ariadne, hablemos de esta nueva casa que estrenáis en Las Palmas de Gran Canaria. ¿Cómo ha sido su proceso de diseño y construcción?
Es una larga historia. Este es mi quinto proyecto en seis años y la verdad es que, aunque me gustan las obras y crear espacios nuevos donde tanto vamos a disfrutar en familia, esta casa me ha costado especialmente porque ha habido muchos cambios. Además, mi padre se puso muy malito justo empezando y se fue en pocos meses, así que te diré que ha sido muy duro, pero quizás también me ayudó estar ocupada. La mitad del año vivimos en Canarias, así que solo pude estar unos meses presente y tuve que hacer muchos viajes desde Madrid a la isla. Eso lo complicó un poquito más, pero ahora ya estamos en casa felices y las niñas disfrutando mucho, que es lo más importante.
¿Cuál fue vuestra principal motivación a la hora de cambiaros de casa?
Vivíamos en un ático de dos plantas con habitaciones arriba y abajo; tenía los mismos metros, pero con tres hijas era fundamental un cambio para poder estar todos en la misma planta y, además, esta nueva casa está solo a diez metros de la playa, así que las puestas de sol son impresionantes, no hay comparación. En esta casa pude tirar todos los muros y paso a ser un lienzo en blanco para crear estancias desde cero, ubicando los espacios donde más nos favorecía. Hemos mejorado en todos los sentidos.
¿Qué idea tenías al principio y cómo ha resultado al final?
Tenía clarísimo que quería una cocina grande, porque es donde pasamos mucho tiempo cocinando en familia, y grandes vitrinas para toda la vajilla artesanal de mis amigas de Martinas Home, que son una obra de arte. Quería minimizar los tóxicos y por ello elegimos Quoker para obtener agua potable en casa. Buscamos una empresa que midiera la carga eléctrica y, de esta manera, hicimos algunos cambios en las habitaciones para proteger el descanso de la red wifi y otros factores.
¿Cómo ha sido trabajar con tu cuñado, el interiorista Luis García Fraile?
Es muy fácil porque tiene mucha paciencia y yo demasiadas ideas. Él tiene mucho gusto y un toque muy personal; lo admiro muchísimo como profesional, pero aún más como persona. Cada día iba con una idea nueva y me guiaba: "por ahí sí, por ahí no". Dice que al final hago lo que me da la gana, pero la verdad es que le escucho mucho y le hago más caso de lo que piensa; luego es verdad que cada uno tiene sus gustos o los gustos de mis hijas, que también mandan mucho. ¡En esta casa todos mandamos un montón (risas)!
“La casa está pensada para mis tres hijas. Son tres niñas y cada una tiene gustos diferentes y quiero que cada una tenga su espacio, con una condición: que duerman juntas”
Luis, ¿es cierto que Ariadne hace siempre lo que quiere?
Sí; trabajar con ella ha sido muy fácil porque ha hecho lo que le ha dado la gana(risas). Ya sabes, donde hay confianza… Yo destacaría la buena energía que desprende la casa, que es muy parecida a la de Ari. Es una casa cómoda, vivible y sin restricciones; las niñas juegan en el salón, se sube de la playa con los pies mojados y con arena… es, sobre todo, una casa cómoda y acogedora.
¿Cuánto hay tuyo, Ari, y cuánto hay de él en la casa?
Digamos que un 50/50; yo le digo todo lo que me gustaría hacer y luego él lo proyecta según su criterio, y ahí ya vemos si es posible. La suerte de tenerle es poder materializar juntos todo lo que se nos pasaba por la cabeza, eso no lo hace todo el mundo. Ha sido maravilloso, nos reímos mucho; ya son muchos años y nos conocemos muy bien. Es una suerte tenerle al lado como interiorista, pero sobre todo como cuñado. Es el mejor tío del mundo. ¿Qué tío llega disfrazado de príncipe azul para recibir a sus sobrinas? ¡Es único!
Háblanos de la dimensión eco y sostenible de la casa.
Hemos apostado por texturas naturales como el microcemento, la piedra y los linos, priorizando siempre la artesanía española con alma. También he hecho mucho hincapié en los textiles de fibras naturales como el algodón y el lino.
¿Qué partes de la casa están pensadas para una familia numerosa?
La cocina, que quité del salón principal y puse aparte, como se hacía antiguamente, con una zona de tele y salón para que las niñas puedan moverse. Con cinco personas en casa con diferentes horarios era importante poder tener también zonas de descanso.
“La vida de barrio nos encanta. Ir cada día al mismo puesto, a la farmacia de siempre, saludar a los vecinos"
“El nuevo lujo para mí ya no es comprar más ni ser más productiva. La productividad está sobrevalorada. Prefiero tener másmañanas libres y más tiempo para hobbies”
¿Y qué partes específicamente para las niñas?
La verdad es que toda la casa está pensada para ellas. Son tres niñas y tienen gustos diferentes, así que intento que cada una tenga su espacio, pero en todas las casas tienen como única condición dormir juntas. Era una decisión difícil, pero como no tenemos los mismos metros en unas casas que en otras, era importante no cambiarles la logística, así que de momento siguen durmiendo juntas y eso me permite crear otros espacios de ocio para ellas.
¿Cuál es tu rincón favorito y por qué?
La cocina, sin duda; es lo que más me costó porque tenía una distribución complicada: es una cocina en triángulo y fue difícil encajar todo lo que quería, pero lo conseguí. Las cocinas me encantan y, como buena cocinillas, hice una cocina muy amplia con una campana en microcemento diseñada al milímetro con vigas de madera a los lados y una península para cenar con mis hijas en el día a día. Al final de la cocina está ese pequeño rincón con zona de televisión para ellas. La televisión en el salón está oculta por un panel de madera y un cuadro de la artista canaria Mireia Tramunt; me parece importante que la tele desaparezca cuando estamos jugando en familia o tenemos una cena en el comedor. Es un elemento que me molesta mucho y me parecía fundamental que no estuviera presente siempre.
¿Cuál es la pieza más especial que tienes en casa?
¡Uf! No podría decirte una sola cosa, pero quizás el cuadro de la entrada que trajimos de nuestra casa de Madrid o el de Mireia Tramunt que trajimos de nuestra casa del sur para tapar la tele porque nos trae buenos recuerdos y taparla nos cambia la energía y da pie a hacer otras cosas.
¿Qué es lo que más os gusta de la zona en la que está vuestra casa?
La vida de barrio nos encanta, ir cada día al mercado al mismo puesto, a la farmacia de siempre, saludar a los vecinos; me gusta todo lo que significa la vida de barrio, es entrañable. En Madrid esa parte la echamos de menos, pero disfrutamos de vivir en el campo.
“Todos los veranos recibimos en casa y nos unimos unos veinte entre niños y adultos por una semana y es muy especial. Crear recuerdos y veranos azuleses maravilloso”
¿En qué se diferencia la vida en Las Palmas con respecto a la de Madrid?
Como en cualquier ciudad, se vive con mucho ajetreo, pero con la suerte de tener el pulmón de esa playa en medio de la ciudad, lo que nos permite darnos un baño en cualquier momento o ir a caminar. Este es el mayor privilegio de vivir en una isla.
¿Y disfrutas recibiendo en casa y ejerciendo de anfitriona?
Me encanta; todos los veranos recibimos amigos en casa y nos unimos unos veinte entre niños y adultos por una semana y es muy especial. Crear recuerdo y veranos azules es siempre maravilloso para nuestros hijos.


















