10 trucos para ahorrar energía (y dinero) en casa

Si te preocupa el medio ambiente, pero no sabes muy bien qué hacer para preservarlo, aquí tienes algunas propuestas que te ayudarán a ser más ecológico y, de paso, a ahorrar dinero

Por JULIA GIRÓN

Parece que cada vez estamos más concienciados sobre los principales problemas medioambientales: el tráfico y los altos niveles de contaminación en las ciudades, el despilfarro de agua y alimentos y, cómo no, el excesivo consumo de energía que hacemos en nuestro día a día. Desde que nos preparamos el café por la mañana y encendemos nuestro ordenador a la ducha de agua caliente con la que ponemos fin a un largo día de trabajo. ¿Somos realmente conscientes del impacto que tienen cada una de nuestras acciones en el medio ambiente? ¿Sabemos qué podemos hacer nosotros para llevar un modo de vida más sostenible? Aquí tienes algunas ‘ecoideas’ que te harán ser más respetuoso con tu entorno. Y no solo eso: al final de mes, tu bolsillo también te lo agradecerá.

  • Compra electrodomésticos con etiqueta A+++. Según la comisión Europea, este tipo de aparatos de alta eficiencia energética nos permiten ahorrar unos 490 euros anuales en eletricidad, al tiempo que reducimos el impacto ambiental. Los más eficientes son los de las clases A+, A++ y A+++ y, aunque tienen un precio de venta más caro, suponen un ahorro a largo plazo: al consumir menos energía, se gasta menos luz, lo que también repercute positivamente en la economía del hogar. Sobre todo, prioriza en el caso de frigoríficos, lavadoras, televisión, lavavajillas o vitrocerámicas; ya que son los aparatos que más consumen.
  • Evita el modo reposo de los aparatos. ¿Sabías que cuando está encendido un aparato electrónico, emite emisiones de dióxido de carbono que incrementan el calentamiento global? Aunque parezca que no, mantener un aparato electrónico en modo stand-by no tiene ningún beneficio, ni para tu economía ni para el medio ambiente. De hecho, puede suponer entre un 5 y un 10 por ciento del gasto anual en electricidad de un hogar, según la Agencia Europea de la Energía.  Piensa que gestos como desenchufar el movil una vez lo hayas cargado o apagar la televisión utilizando el interruptor en lugar del mando a distancia, podría llegar a ahorrarte hasta 100 euros anuales.
  • Haz tu colada más ecológica. Normalmente, los programas ‘Eco’ emplean menos agua a menor temperatura para lavar la ropa; lo que ahorra el 80% de la energía que consume un lavado normal. Además, si te aseguras de llenar la lavadora con su máxima capacidad de carga y tender la ropa, en lugar de utilizar su función ‘secadora’, estarás contribuyendo aún más al medio ambiente.
  • La excusa perfecta para usar lavavajillas en lugar de lavar a mano. ¿Sabías que puedes ahorrar hasta 30 litros de agua diarios metiendo los platos al lavavajillas? Según el Instituto para la Diversifiación y el Ahorro de la Energía (IDEA), dependiente del Ministerio de Energía, es más económico (en agua y energía) lavar la vajilla en ellos que fregando a mano. Además de utilizar un aparato lavavajillas de alta eficiencia energética, si quieres reducir aún más el gasto selecciona un programa económico, que permita reaprovechar el calor del lavado para el aclarado o el secado, sin tener que consumir energía nuevamente.
  • Compra bombillas LED. La iluminación de nuestra casa se lleva una parte importante del consumo eléctrico. Por ello, se aconseja evitar las luces halógenas y las bombillas incandescentes, ya que son las menos eficientes, y apostar por los LEDs. Con este tipo de luces ahorrarás entre el 80% y el 90% del consumo eléctrico en iluminación. Además, la vida útil de una luz LED es muy alto (unos diez años); por lo que a a la larga sale más rentable.
  • ¡Ojo con la calefacción y el aire acondicionado! Con la bajada de las temperaturas tendemos a subir el termostato un par de grados y a mantenerla encendida durante más tiempo. Sin embargo, aumentar la temperatura en tan solo un grado dispara el consumo energético en hasta un 7%, según el comparador de seguros del hogar Acierto.com. De igual forma, en verano, no bajes la temperatura por debajo de los 24 grados y, si no es estrictamente necesario, opta mejor por el ventilador; ya que será mejor también para tu salud.
  • Aísla tu casa del frío. Entre el 15% y el 35% de la perdida de calor que se produce en invierno, se escapa por las ventanas. Por ello, uno de los trucos que podemos poner en práctica es colocar cortinas con cierto grosor para que hagan barrera contra el frío. También debemos atender la hermeticidad de las ventanas. En caso de contar con cierres al uso, es muy útil colocar, por ejemplo, burletes adhesivos. La caja donde se enrolla la persiana también puede ser otro de los puntos de fuga de calor en una casa. Para evitarlos, se recomienda aislar la estructura interior con poliestireno expandido o lana mineral de roca, según los expertos en bricolaje del hogar de Brico Privé. Y es que un buen sistema de aislamiento puede conllevar un ahorro de energía anual de 16 millones de toneladas menos de gas de combustión. En un plazo de más de 60 años, esta solución supondría una reducción de emisiones de más de 110 millones de toneladas de CO2 y 35 mil millones de litros de gasóleo de calefacción.
  • Pásate a la caldera de condensación. Una caldera antigua o de tipo G consume mucha más energía. Por ello, en algunas regiones hay ayudas autonómicas para sustituirlas por otras más eficientes, como las de condensación, que integra un mayor sistema de control, facilita el ahorro (hasta un 30%) y dispone de un intercambiador de calor especialmente diseñado para emitir menos partículas contaminantes a la atmosfera. Razón por la cual esté obligada su instalación en edificios de nueva construcción.
  • Instala termostatos. Estos aparatos nos van a permitir regular la temperatura de cada estancia, utilizando la energía sólo donde y cuando se necesite, y evitando un consumo extra cuando, por ejemplo, nos olvidamos de apagar manualmente la calefacción.
  • Dúchate, no te bañes. Cada español consume diariamente de media 132 litros de agua corriente, según el INE. Por tanto,  solo con este pequeño gesto, estarás ahorrando mucho agua y energía; ya que, según la OMS, por cada cinco minutos que pases bajo la ducha se gastan 100 litros de agua. Además, instala sistemas eficientes de ahorro de agua para evitar no solo derrochar dinero, sino este preciado recurso natural cada vez más escaso: reductores de caudal, cisternas de bajo consumo con dos botones grifos monomando, etcétera.

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