Así se une la arquitectura de los años 50 con el confort del siglo XXI en este ático de Bolonia


La arquitecta Martina Gaiba, del estudio MpiùG, firma una rehabilitación respetuosa en la que el arte forma parte del proyecto y la tecnología se mimetiza con la decoración para mejorar la vida de sus habitantes sin interferir en ella.


Salón con gran librería negra llena de libros, sofás blancos, mesa de centro negra y cortinas blancas© Vimar
22 de septiembre de 2026 a las 13:02 CEST

Hay reformas que parten de un lienzo en blanco y otras que lo hacen de un álbum de familia. Esta pertenece a la segunda categoría. En las colinas de Bolonia, rodeada de los pinos que le dan nombre, la Residenza ai Pini fue diseñada a finales de los años cincuenta por el aparejador Enrico Schiavina, con ladrillo visto, hormigón y unos ventanales continuos que ya entonces buscaban borrar la frontera entre la casa y el exterior. Setenta años después, ha vivido una rehabilitación. La artífice no es una desconocida para el edificio: es Martina Gaiba, del estudio MpiùG, nieta del propio Schiavina, que ha decidido unir dos viviendas superpuestas de la finca y crear un ático en el que destaca una terraza con vistas.  

El resultado es una casa que dialoga con la memoria familiar sin quedarse atrapada en ella: se ha eliminado el pasillo para ganar zona de día, se han introducido pequeños desniveles que organizan el recorrido y la chimenea, situada en el centro exacto de la vivienda, se ha convertido en el eje visual de todo el proyecto. La domótica de Vimar —presente en cada estancia, pero en ningún momento protagonista— se encarga de que la luz, el clima y la seguridad funcionen sin que nadie tenga que pensar en ellos. Lo que sí acapara las miradas es la decoración: el arte como hilo conductor, el bronce como material recurrente y una paleta cromática inspirada en un cuadro de estilo secesionista que ha terminado marcando el tono de toda la casa. 

Salón con chimenea y librería negra de pared a pared, sofás blancos, mesa de centro negra, mesa auxiliar de mármol, alfombra© Vimar

Alrededor de la chimenea

Nada más entrar en el salón, la mirada busca la chimenea, revestida en el mismo bronce oscuro cepillado que después reaparece en los interruptores y los mandos de toda la casa. No es casualidad: la propia memoria del proyecto la describe como "el eje visual y simbólico de la vivienda", el punto desde el que se organiza el resto del espacio. Alrededor, un sofá en tonos gris claro, una librería negra de suelo a techo y una lámpara de pie con pantalla de fibra vegetal crean la atmósfera de un salón que, por lo demás, se apoya en líneas muy limpias.

Es aquí donde el roble termotratado, la cal de las paredes y el bronce de la chimenea se presentan por primera vez juntos, estableciendo el lenguaje de materiales que se repetirá, con variaciones, en el resto de la casa.

Comedor con mesa de madera oscura, aparador azul eléctricos, sillas tapizadas en azul oscuro, suelo de madera oscura© Vimar

Un comedor atrevido y elegante

Contiguo al salón, el comedor se organiza alrededor de una mesa de madera oscura y seis sillas tapizadas en un azul profundo que reaparecerá, más adelante, en varias estancias de la casa. Esta estancia, habitualmente formal, se muestra tan atrevida como elegante. Sobre un aparador lacado en el mismo tono, preside la sala un gran cuadro de estilo secesionista, un movimiento artístico de principios del siglo XX. Una pieza de la que, según la memoria del proyecto, "se han tomado los colores e ideas de iluminación" de toda la vivienda. No es un simple gesto decorativo, sino la clave que explica por qué el resto del ático se mueve entre azules, verdes apagados y dorados envejecidos.

Dos apliques de latón y dos jarrones de porcelana azul y blanca establecen la decoración del comedor en ese punto exacto entre memoria familiar y gusto contemporáneo que define toda la reforma.

Cocina que comunica con el comedor mediante corredera blanca, muebles hasta el techo en gris oscuro, hornos y microonda en columna, isla de madera y acero© Vimar

La cocina, personal y eficiente

Frente a un comedor cromáticamente llamativo, la cocina renuncia a cualquier protagonismo en ese aspecto: mobiliario en gris grafito, una isla con encimera de acero inoxidable y madera oscura, y un frigorífico que desaparece tras paneles lacados. Pero esto no significa que no posea estilo y personalidad.

Aquí, la domótica By-me Plus de Vimar trabaja en la sombra: el control de la iluminación y de los electrodomésticos se resuelve desde puntos de mando tan discretos que apenas se distinguen del resto de la pared. Una tecnología que se nota en el resultado, pero que no destaca, sino que se adapta al estilo.

Baño con mueble bajolavabo negro, espejo redondo, lavabo blanco circular, cuadros sobre una repisa© Vimar

Un aseo de cortesía con estilo

Al igual que la tecnología, el arte forma parte de este ático de Bolonia y se cuela en todas las estancias, incluidos los baños. Así, dos retratos antiguos con toques dorados aportan estilo y personalidad a un espacio poco dado a los excesos y la decoración. Un espejo redondo y una pieza escultórica en piedra completan la composición sobre el mueble de lavabo, lacado en negro. 

Es una de esas estancias pequeñas que, bien resueltas, dicen mucho de una casa: entre el dorado de los cuadros y el negro mate del mobiliario se adivina el mismo gusto por el arte como conexión entre lo antiguo y lo nuevo que recorre el resto del proyecto.

Dormitorio con cama con dosel negra, papel pintado gris, colcha marrón, cojines, cuadro en la pared del cabecero© Vimar

El dormitorio principal en modo refugio 

La cama con dosel negro, el papel pintado de rayas en tonos grises y un cuadro que decora la pared del cabecero convierten el dormitorio principal en la estancia más serena de la casa. Aquí el ritmo baja: los textiles en terciopelo marrón, los apliques de lectura en bronce cepillado —de nuevo ese material que actúa de hilo conductor en todo el proyecto— y los cojines neutros y discretos alejan cualquier tentación de estridencia.

No hay grandes gestos: solo materiales bien elegidos y una iluminación que, gracias a la domótica de Vimar, se regula sola según la hora del día.

Dormitorio en suite con papel pintado gris, aplique de pared, cuadros© Vimar

Con baño integrado

Si se deja abierta la puerta que separa el dormitorio principal de su baño, la vista hacia la bañera exenta forma parte de la escenografía de la habitación. El mismo papel pintado de rayas grises viste el pasillo interior que conecta ambos espacios, sin que se note en ningún momento el cambio de estancia. Esa transición hace que ambos se lean como un todo y no como la suma de varias partes.

Baño con bañera exenta, espejo, mueble negro, repisa con cuadros, radiador toallero© Vimar

Con bañera exenta

Si hay una imagen que resume el espíritu de la reforma, es esta: una bañera exenta de líneas suaves, un grifo de suelo en acabado cromado y un radiador toallero vertical que también decora el baño. Los revestimientos en tonos topo y el mármol de la zona de lavabos —parte de esa paleta de materiales "acordes con la época del edificio" que reivindica la memoria del proyecto— conviven aquí sin ninguna tensión.

Apostar por una pieza tan escenográfica en un cuarto de baño no es solo una decisión estética: es también una declaración de que, en esta casa, el confort tiene la misma importancia que el diseño.

habitación infantil con cabecero tapizado en azul eléctrico, cojines rojos, colcha azul a juego, puerta de paso lacada en blanco© Vimar

La habitación infantil, una pincelada de color

Después de tanto neutro, la decoración de la habitación infantil respira de otra manera: un cabecero tapizado en azul marino, cojines estampados en rojo con motivos florales y de aves, y un peluche que ya tiene su sitio fijo sobre la cama. Al fondo, una librería empotrada organiza los libros por colores, en una de las pocas concesiones cromáticas explícitas de todo el proyecto.

Es, seguramente, la estancia donde más se nota que esta reforma no solo pensaba en cómo se ve la casa, sino en cómo se vive dentro de ella, también para los más pequeños.

Salón con televisión, estantería negra con libros, sillones rosas, puf de cebra, mesa de centro negra, sofá multicolor© Vimar

La sala de televisión, ecléctica y colorida

La sala de televisión funciona como contrapunto de todo lo anterior: una librería de suelo a techo esconde la pantalla entre baldas cargadas de libros, mientras dos butacas en rosa palo y un puf de estampado animal (una de las tendencias de la temporada) introducen una nota ecléctica que el resto de la casa había reservado, casi exclusivamente, para el comedor. La tapicería del sofá en tonos azules, rosas y dorados vuelve a traer a la decoración esa paleta nacida del cuadro secesionista.

No es una sala de estar al uso: es la prueba de que, en esta casa, el buen gusto no está reñido con el atrevimiento, y de que hasta la estancia más informal del ático tiene algo que contar sobre el resto del proyecto.

Terraza con plantas y enredaderas, escalera de caracol, mesa y sofás grises, lámpara de pie© Vimar

La terraza, el jardín colgante de la casa

La reforma termina donde el edificio original ya apuntaba: en el exterior. Una escalera de caracol conduce hasta una terraza que parece un jardín, con sofá y sillones de líneas sobrias en tonos neutros, rodeada de vegetación frondosa.

Aquí, la videovigilancia CCTV Elvox y las cámaras bullet de Vimar vigilan discretamente, cerrando el círculo de un sistema domótico que, estancia a estancia, ha ido acompañando esta reforma sin interponerse nunca entre sus habitantes y la casa.