Por qué todos queremos una superlibrería en el salón y los libros no son el motivo principal
Las librerías han destronado al mueble de televisión y al sofá como reyes del salón. Ahora la vida gira alrededor de ella y son la pieza más deseada de la casa.
Primero fueron Los Javis los que hicieron que nos enamorásemos de esas librerías infinitas para las que necesitabas una escalera. Pero no han sido los únicos. Muchos famosos han manifestado también que uno de sus sueños era tener una librería, pero no una cualquiera. Sonsoles Ónega lo ha hecho realidad porque, tal y como ha declarado en varias entrevistas, invirtió parte de los ingresos del Premio Planeta en crear una biblioteca para guardar sus libros y los de su padre.
Además de un sueño, son tendencia de decoracióny han venido dispuestas a acabar con el reinado del mueble de televisión como eje de la vida del salón. Sin olvidar que el 23 de abril es Sant Jordi y, según estima el Gremio de Libreros de Cataluña, se van a vender alrededor de un millón y medio de libros. Por todo esto y porque tener una superlibrería no va de presumir de títulos ni de impresionar a las visitas, sino de crear un refugio, rodeada de los ejemplares que hemos leído y también de los que no hemos leído todavía.
En el espacio de El Corte Inglés en Casa Decor 2026, una gran librería de suelo a techo y de pared a pared preside la estancia. Lo bueno de este diseño es que es modular y puedes adaptarlo a tu salón.
Durante años, la distribución del salón y la vida de la estancia giraron alrededor del mueble de televisión. Hoy, sin embargo, ese centro ha cambiado de protagonista. La librería marca el ritmo y convierte al sofá en su acompañante y no al revés, tal y como ocurre en esta propuesta de Luzio.
En los proyectos que vemos en las casas de hola.com, es la librería la reina del espacio. Eso sí, no cualquier diseño, sino una superlibrería. Una pieza que ha ganado en altura, muchos modelos son de suelo a techo, en posibilidades, desde diseños a medida hasta diseños escultóricos, y sobre todo en concepto. Ya no es solo un mueble donde guardar los libros, es un refugio, un rincón que nos conecta con nuestros libros, pero también con nuestra historia. Uno de esos muebles que nos llevaremos con nosotros en cada mudanza.
Lo hemos dicho anteriormente. Las librerías actuales ganan en protagonismo y también en tamaño, adquiriendo, en muchos casos, un carácter casi arquitectónico. La diferencia no es solo estética, es espacial, ya que cambia la altura percibida de la estancia. Así, en pisos urbanos de techos normales, una estantería que alcanza el techo genera espectacularidad, mientras que en viviendas con techos altos se convierte, además, en la forma de aprovechar mejor los metros cúbicos y sacar partido a un elemento que, normalmente, se pinta de blanco y se olvida.
En esta propuesta de Moormann no solo va de pared a pared y de suelo a techo, sino que también sortea la puerta de paso y aprovecha el hueco muerto sobre la puerta.
Todo depende del presupuesto, el espacio disponible, el presupuesto y las necesidades. Cada una de ellas es idónea en una situación. Así, en una primera casa para una pareja joven, en una vivienda de alquiler, si tu presupuesto es ajustado o no tienes demasiados libros, un diseño estándar te solucionará la vida y te permitirá crear tu rincón ideal.
Pero si estamos en nuestra vivienda definitiva, casi siempre compensa invertir en un mueble a medida, como este de Tegar. Además, con ella te ajustas mejor al espacio, al tamaño de los libros y objetos que quieres colocar y aprovechas los huecos muertos. Aunque son más caras, debes verlas como una inversión a largo plazo, por lo que quedará amortizada en poco tiempo.
En función del efecto que busques y también de los metros, puedes optar por un modelo u otro. Así, una librería integrada desaparece como mueble y se funde con la pared: se pinta del mismo color, se enmarca con molduras y pasa a formar parte de la piel de la casa. Mientras que una estantería exenta, en cambio, es un elemento independiente, con carácter propio.
La primera, como ocurre en esta propuesta de Frama con la estantería de obra, se convierte en arquitectura y envejece mejor. A su vez, la segunda te la puedes llevar contigo donde quieras, es más flexible y aporta contraste y un toque de atención.
Dado que las librerías actuales no solo son estanterías, sino también el eje del salón, lo que implica nuevas responsabilidades, es normal que combinen ambas zonas. Partes abiertaspara libros y objetos que permitan un desorden calculado y puertas que ocultan esa parte de la vida que preferimos no exponer y todo lo que debe mantenerse a salvo del polvo. Recuerda que la zona baja proporciona limpieza visual, mientras que la alta abierta se convierte en un escenario perfecto.
Eso sí, antes de elegir un diseño u otro, ten en cuenta tus necesidades personales y el efecto que quieres causar. En esta propuesta de Fredericia, la estantería combina ambos y luce moderna y funcional.
Los interioristas coinciden en la importancia de la iluminación de la casa. También en el diseño de nuestra biblioteca en el salón juega un papel fundamental, para no ser solo un espacio para libros y transformarse en la biblioteca soñada. A la hora de elegir la iluminación más adecuada, puedes recurrir a tiras de LED ocultas en el frontal superior de cada balda o a apliques o focos situados estratégicamente, como en esta propuesta de Industrious Decor.
Completa el ambiente con una lámpara de sobremesa cercana o un modelo de pie y habrás creado tu rincón preferido de la casa, ese donde no existe nada más que tu libro, tú y, en ocasiones, un café o una copa de vino.
Cuando se trata de ordenar libros, cada uno debe encontrar la organización que mejor le encaje con su forma de ser, la cantidad de ejemplares que tiene y el espacio disponible. Ordenar la estantería (esta de BD Barcelona) por colores puede dar mucho juego y lucir bien en una foto, pero si tienes demasiados ejemplares, puede no ser la mejor opción. Hacerlo por temas funciona bien y lo mejor de todo, siendo un poco cuidadoso, es para toda la vida. Si, además, introduces un subtema que te sirva de recordatorio, será aún más personal.
Mientras que la tercera vía es la del afecto que puede no ser perfecta, pero sí proporcionarte momentos de placer y felicidad. Destina una parte a los libros que te salvaron en un momento de tu vida, a aquellos que marcaron tu infancia y adolescencia, los que nunca volverías a leer, los que merecen una segunda o tercera lectura...
Aunque solo sea porque los libros necesitan respirar, no llenes hasta los topes tu librería, ya que agota visualmente y produce cierto descontrol, al no haber ninguna jerarquía. Los objetos imprimen silencio y un plus de estilo. Desde una pieza de cerámica hasta una fotografía, un jarrón o una vela. Para mantener el equilibrio y tampoco pasarte con la decoración de la estantería, procura destinar entre un 15 y un 20 por ciento del espacio para objetos que no son libros.
En esta propuesta de Tinda's Project, con estilismo de Mar Gausachs, los libros se intercalan con piezas de cerámica blancas y negras. Presta atención también a la forma de colocar los ejemplares: tumbados y con el canto del revés.
En la librería soñada no puede faltar una escalera, como esta de Maisons du Monde, que nos permita tocar el cielo y que, al mismo tiempo, sea una pieza escultórica. Se trata del broche perfecto, ya que da escala, introduce una diagonal que rompe la geometría de las baldas y, además, cumple una función: llegar a los libros de arriba sin recurrir a un taburete de cocina o una silla, opciones usuales que pueden darte algún susto.
A la hora de adquirirla, ten en cuenta que hay modelos que son solo decorativos y no son una verdadera escalera.