De la mano de Juan Avellaneda nos adentramos en uno de los espacios más singulares de la muestra Ecléctica que se desarrollará en el Círculo Ecuestre de Barcelona hasta el 13 de junio: el dormitorio que ha concebido junto al interiorista Ricard Trenchs, fundador de Trenchs Studio. Un espacio donde la moda y el interiorismo se funden en un mismo ritual, y donde cada detalle habla del universo creativo de ambos.
© EclécticaUn vestidor que habla de identidad y emociones
‘¿Qué dice de nosotros el lugar donde guardamos nuestras cosas más personales?’ Esa es la pregunta de la que parte Juan para concebir este espacio junto a Ricard. “Muchas veces pensamos en un vestidor como un espacio para almacenar ropa, pero para mí es mucho más. Es el lugar donde empiezas el día, donde eliges quién quieres ser, donde guardas recuerdos, secretos, viajes, regalos y hasta versiones de ti mismo que ya no existen”.
Con esa idea como hilo conductor, los creativos plantean la habitación como una secuencia espacial que se descubre progresivamente: el acceso, situado tras la cama (pieza central del proyecto), evita una lectura inmediata del conjunto y obliga a habitarlo para entenderlo. El resultado es, porque es el objetivo buscado, un espacio que habla, sobre todo, de identidad y emociones.
© Meritxell Arjalaguer / EclécticaEl modisto que soñaba de pequeño con su propio refugio
Juan llama a esta habitación, con una sonrisa, “la cueva de Batman”. El modisto catalán explica: “Creo que todos tenemos una. Hay personas que la tienen en una biblioteca, otras en una cocina, otras en un estudio. Yo la tengo en los lugares donde puedo pensar, crear y rodearme de las cosas que me inspiran”.
Una idea que, lejos de ser caprichosa, hunde sus raíces en la infancia. “Cuando era pequeño soñaba con tener un vestidor enorme. No por la ropa, sino porque me fascinaba la idea de tener un espacio propio donde guardar mis tesoros”. Con los años, reconoce, sigue haciendo exactamente lo mismo.
© Meritxell Arjalaguer / EclécticaEl misterio y la intriga de descubrir a fuego lento
En un tiempo de imágenes que lo muestran todo de golpe, este dormitorio hace justo lo contrario. “Queríamos que pasara algo muy concreto: que la gente sintiera curiosidad”, explica Juan. “Hoy vivimos rodeados de imágenes que nos enseñan todo en tres segundos. Nosotros hemos hecho justo lo contrario”.
El acceso al vestidor se sitúa tras la cama, evitando que el conjunto se lea de un vistazo. Desde ahí, el espacio se abre de forma simétrica hacia la fachada: los biombos de espejo ocultan la colección en un primer momento y la revelan gradualmente. Hay que recorrerlo para entenderlo. “Primero ves una parte, luego otra, descubres una pieza, giras una esquina y aparece algo nuevo. Queríamos recuperar esa sensación tan bonita de descubrir algo poco a poco”. Y, confiesa el modisto, ver la reacción del público al entrar está siendo uno de sus momentos favoritos de toda la muestra.
© EclécticaFlores, mar y Mediterráneo: la colección de Juan Avellaneda en Ecléctica
Ecléctica no es solo una muestra de interiorismo, es, también, punto de encuentro entre disciplinas: el interiorismo dialoga aquí con la moda, y los maniquíes que pueblan el vestidor no son decorado sino narración. Las piezas expuestas pertenecen a Juan Avellaneda x See Iou, su firma de prêt-à-porter para mujer, con una selección de looks de su última colección a la que se suma su colaboración con Flabelus.
“Lo importante no son los vestidos en sí, sino la historia que cuentan juntos —apunta el modisto—. Siempre digo que no diseño vestidos, diseño momentos. Diseñas para una boda, para una cena, para unas vacaciones, para una mujer que quiere sentirse más segura o simplemente más ella misma”.
La colección se articula en dos universos que conectan directamente con Barcelona y con el Mediterráneo. A la derecha, un mundo floral: estampados, color y referencias a jardines y paisajes del sur. A la izquierda, un registro más náutico y sofisticado, inspirado en el mar y en esa forma de entender el lujo sin excesos que tanto tiene de mediterránea. “Al final, es una colección que habla mucho de quiénes somos y de dónde venimos”.
© Meritxell Arjalaguer / EclécticaLa apuesta más de moda: separar la cama de la pared
La cama preside. Colocada en el centro absoluto de la estancia, exenta de la pared (uno de los gestos de interiorismo más en boga en el diseño residencial actual), actúa como el eje desde el que se articula todo el recorrido. Detrás, el acceso al vestidor. Delante, el espacio de descanso.
Los biombos de espejo, diseñados y fabricados a medida por Cubiñà (firma responsable también del mobiliario y la iluminación decorativa del espacio), reinterpretan el armario tradicional: ocultan las piezas en un primer momento y las revelan gradualmente a medida que uno avanza.
© EclécticaY a los pies de la cama, un rincón íntimo junto al luminoso ventanal, tan válido para descalzarse como para leer o simplemente escuchar música. La ‘cueva’, al fin, mostrada.
© EclécticaCuando el diseño hace que la gente hable de sus abuelos
Juan ya ha participado en una de las actividades programadas en su espacio: una conversación junto a Ricard Trenchs sobre diseño, lujo y moda a partir de las piezas seleccionadas para el vestidor. Y el resultado le dejó una impresión difícil de olvidar.
“Las redes sociales son maravillosas, pero muchas veces te hacen olvidar que detrás de cada pantalla hay una persona. Aquí vuelves a mirar a la gente a los ojos”. Y entonces, dice, ocurre algo inesperado: “Muchas personas empiezan hablando de decoración o de moda y terminan contándote recuerdos de su infancia, de la casa de sus abuelos o de por qué conservan una chaqueta desde hace veinte años. Ahí es cuando entiendes que el diseño conecta con algo mucho más profundo que la estética”.
Es, precisamente, el espíritu de Ecléctica: una muestra que no se limita a ser recorrida con los ojos. Durante los 10 días del certamen, cada estancia cobra vida con conversaciones, talleres, showcookings, conciertos y meditaciones.
© EclécticaBarcelona, mucho talento que exponer
Si algo ha sorprendido a Juan de Ecléctica es la concentración de talento bajo un mismo techo. El salón que Isabel Coixet habría soñado, recreado por Lázaro Rosa-Violán. La biblioteca que Asun Antó, fundadora de Coton et Bois, concibe junto a Javier Cercas: nada de escaparate, todo de vida. La cocina que Bárbara Aurell firma junto al chef Albert Raurich. O el vestidor que Ágata Samons y Begoña Pérez (La Ordenatriz) han ideado para quien sabe que ordenar también es un acto creativo. “Sales pensando que en Barcelona pasan muchas más cosas de las que a veces creemos”.
Pero hay algo que le ha impactado aún más. “La gente no viene solo a mirar. Viene a sentir, a preguntar, a conversar y a inspirarse. Eso hoy vale oro”.
© El proyecto que demuestra que el diseño es de todosEl proyecto que demuestra que el diseño es de todos
Ecléctica (eclecticabcn.com) nace en 2026 de la mano de la interiorista Pia Capdevila, directora creativa, y de Patricia Pérez Romera, fundadora de AMT Comunicación, con una idea muy clara: demostrar que el diseño no es cosa de unos pocos. Un festival cultural que en su primera edición ha logrado reunir a 12 interioristas y arquitectos, a personalidades del mundo de la cultura, la gastronomía y la moda, y a un público que está respondiendo con entusiasmo.
Juan le augura recorrido. “Espero que haya una segunda edición. Creo sinceramente que proyectos así hacen ciudad”. Y lo argumenta con algo que ha observado estos días: “Durante unos días consiguen que personas que probablemente nunca se habrían encontrado compartan espacio, ideas y conversaciones. Si eso ocurre, ya merece la pena”. Y añade, con la convicción de quien ha visto nacer algo con fuerza: “Tengo la sensación de que esto no ha hecho más que empezar”.
© @avellaneda_euLa confesión más inesperada de Juan sobre su propio vestidor
En ¡HOLA! somos muy curiosos, y no podíamos despedirnos sin preguntarle por algo más personal: ¿cómo es su propio vestidor en casa? La respuesta sorprende.
Cuando lo diseñó, Juan tenía una obsesión muy concreta: sentirse un poco como la columnista de moda de ‘Sexo en Nueva York’ Carrie Bradshaw. De hecho, uno de los primeros objetos que colocó fueron unos ‘Manolos’ idénticos a los que aparecen en la serie cuando ella se muda con Mr. Big, pero en versión masculina y en color navy en lugar de cobalto. Un guiño seriéfilo, un objeto que cuenta una historia, una de esas piezas que hacen que un espacio tenga alma.
Porque su vestidor real, confiesa, es mucho más sencillo y funcional de lo que la gente imagina. “El de Ecléctica es una versión soñada, casi cinematográfica, de ese universo. Es como entrar dentro de una película: los looks están preparados, las historias ya existen y tú simplemente te colocas delante y decides quién quieres ser ese día".




