Transformar una terraza grande no consiste solo en amueblarla. Cuando el espacio es una azotea de 480 m², muy expuesta al sol y sin vegetación, el reto está en convertir esa superficie en un lugar acogedor, funcional y lleno de vida. En este proyecto en Pozuelo de Alarcón (Madrid), el estudio Backsteen ha creado un auténtico jardín en las alturas, con piscina, solárium, comedor exterior, zona de estar, huerto y rincones pensados para disfrutar al aire libre en distintas épocas del año.
© BacksteenAntes: una azotea amplia, pero inhóspita
El punto de partida era una cubierta de grandes dimensiones. Aunque la superficie tenía mucho potencial, resultaba dura, expuesta al sol y poco acogedora. Desde Backsteen recuerdan que encontraron “una superficie muy inhóspita” y sin ningún espacio vegetal, pese a que el pavimento técnico ya estaba instalado. La intervención parte precisamente de esa condición para crear un jardín en las alturas, capaz de aportar sombra, intimidad, usos diferenciados y una sensación mucho más doméstica.
© Lupe Clemente FotografiaUna pérgola bioclimática para disfrutar la terraza todo el año
Para proteger la zona de estar, el estudio de diseño interior Backsteen Interior Design (IG: @backsteen_) ha diseñado una pérgola bioclimática de aluminio, cuyas lamas permiten regular la entrada de luz según el momento del día. Además, el cerramiento de vidrio ayuda a convertir este ambiente en un espacio más versátil, capaz de utilizarse también en épocas menos cálidas.
Según los responsables del proyecto, esta zona de estar “puede cerrarse completamente y servir de espacio para usar en invierno”, una decisión clave para que la terraza no funcione solo durante los meses de buen tiempo. La estructura en tono bronce oscuro y las celosías de madera crean una envolvente cálida, elegante y muy integrada en el proyecto.
© Lupe Clemente FotografiaUn salón exterior protegido por celosías de madera
La zona de estar se concibe como un auténtico salón al aire libre, protegido por celosías de madera que aportan privacidad, tamizan la luz y dan calidez al conjunto. Forma parte de la zona social de la terraza, una de las dos grandes áreas en las que Backsteen organizó esta azotea de 480 m²: por un lado, piscina, jacuzzi y solárium; por otro, los espacios pensados para reunirse, comer y descansar.
El mobiliario bajo, los textiles de exterior y la mesa central refuerzan esa sensación de estancia cómoda y vivida. La clave está en que el espacio no parece una terraza amueblada, sino una habitación exterior pensada para usarse con la misma naturalidad que el interior de la vivienda.
© Lupe Clemente FotografiaUn comedor exterior resguardado, pero abierto a las vistas
El comedor se sitúa bajo otra pérgola, planteada para recoger el espacio sin cerrarlo por completo. Los parantes verticales aportan privacidad y ayudan a delimitar esta zona dentro de una azotea de grandes dimensiones.
A diferencia del estar, aquí no se buscó un cierre completo, sino una solución más ligera que protegiera visualmente el comedor y lo hiciera más acogedor. La mesa de comedor, las sillas de exterior y la vegetación próxima consiguen que el ambiente resulte acogedor, protegido y conectado con el paisaje.
© Lupe Clemente FotografiaVegetación para convertir una azotea en un jardín elevado
La terraza se naturaliza con jardineras a ras de suelo y árboles que ayudan a romper la dureza inicial de la cubierta. En lugar de añadir macetas aisladas, el paisajismo se integra en el diseño general, creando recorridos más agradables y zonas recogidas dentro de una superficie muy amplia.
Para lograrlo, se aprovecharon los huecos entre el suelo técnico elevado y la cubierta impermeabilizada, creando jardineras más sinuosas y orgánicas, capaces de dar al conjunto una imagen más naturalizada.
La selección vegetal se estudió para resistir la alta exposición solar y el clima de Madrid, buscando además que el jardín evolucione a lo largo del año. “La principal premisa fue crear un jardín en las alturas”, cuentan desde Backsteen, una idea que explica por qué la vegetación no se entiende como decoración añadida, sino como parte esencial del proyecto.
© Lupe Clemente FotografiaIluminación cálida para transformar la terraza al caer la tarde
La iluminación es una de las grandes herramientas del proyecto. En la zona de estar se combinan líneas de luz integradas en la pérgola, lámparas decorativas y puntos ambientales que permiten crear distintas escenas según el uso. Según Backsteen, se trabajó con cuatro tipos de iluminación: puntos directos, bañadores de pared, arcos lumínicos para árboles e iluminación decorativa.
Al atardecer, el espacio cambia por completo: la terraza se vuelve más íntima, envolvente y acogedora, demostrando que un buen proyecto exterior también debe pensarse para la noche. Además, muchas de las lámparas decorativas son portátiles, lo que permite moverlas según el momento y usar así la terraza de manera flexible.
© Lupe Clemente FotografiaUn estar exterior con luz regulada y ambiente de interior
Desde el interior de la pérgola, la zona de estar se percibe como una estancia completamente equipada que se adapta también al atardecer y a la noche. El resultado es un espacio cómodo y flexible, pensado tanto para reuniones como para momentos de descanso. Como explican los responsables del proyecto, la terraza debía poder funcionar para “una reunión de dos personas”, pero también como lugar donde reunir a toda la familia.
© BacksteenAntes: un acceso frío y sin intención decorativa
Antes de la intervención, el acceso a la terraza tenía un carácter mucho más técnico y funcional. El pavimento, los paramentos y la barandilla de vidrio ya estaban presentes, pero faltaba una lectura de conjunto que conectara esta llegada con el resto del espacio exterior.
Este antes ayuda a entender la magnitud del cambio: el proyecto no parte de una terraza deteriorada, sino de una cubierta correcta desde el punto de vista constructivo, pero sin vida, sin sombra y sin intención paisajística.
© Lupe Clemente FotografiaUna escalera iluminada que marca la llegada a la terraza
El acceso a la azotea también forma parte de la transformación. La escalera incorpora iluminación lineal en los peldaños, una solución funcional y decorativa que mejora la seguridad. La luz cálida contrasta con los materiales pétreos. Es un detalle más del planteamiento general de la iluminación del proyecto, concebida no solo para ver, sino para crear escenas.
© BacksteenAntes: mucho espacio exterior, pero sin zonas de uso
La vista general del estado previo muestra una azotea extensa, abierta y sin una distribución clara. En un espacio de 480 m², el reto no era solo decorar, sino ordenar: crear zonas diferenciadas, introducir paisajismo y conseguir que una superficie muy expuesta se transformara en una terraza cómoda, vivible y pensada para la familia.
© Lupe Clemente FotografiaUn solárium elevado para ganar vistas y sensación de amplitud
En la zona de piscina se creó una plataforma construida a mayor altura con jardineras lineales en dos alturas, una intervención que permite prolongar los espacios de uso y ampliar la superficie útil en más de 20 m². Al elevar el solárium por encima del muro perimetral, las tumbonas se abren visualmente hacia el campo de golf y la terraza gana una relación mucho más directa con el exterior.
“Al levantar la altura del solárium, se elevaba por encima del muro perimetral de la terraza”, explican desde Backsteen; de este modo, se crearon espacios más abiertos, con mejores vistas y una mayor conexión con el entorno. La tarima de PVC para exterior aporta calidez y resistencia en una zona muy expuesta al sol.
© Lupe Clemente FotografiaUn solárium con piscina abierto al paisaje
Esta imagen resume muy bien la vocación del proyecto: convertir una cubierta urbana en un lugar de descanso conectado con las vistas. La piscina queda en primer plano y, tras ella, las tumbonas se alinean sobre la tarima exterior para aprovechar al máximo la orientación y la panorámica hacia el campo de golf.
Las sombrillas, los textiles y la vegetación perimetral completan una zona de solárium cómoda y ordenada. La elevación de esta zona fue una de las decisiones más importantes del proyecto, porque permitió superar visualmente el muro de la terraza, mejorar las vistas y ganar más de 20 m² de superficie de uso.
© Lupe Clemente FotografiaPiscina, solárium y luz ambiental para prolongar el uso exterior
La zona de piscina se plantea como un lugar de descanso con vistas, pero también como un espacio pensado para disfrutarse al atardecer. Las tumbonas, la tarima exterior, las lámparas portátiles y la vegetación perimetral convierten este rincón en una zona de relax muy completa.
La iluminación decorativa, flexible y sin conexión directa en buena parte de las piezas, permite adaptar el ambiente a cada momento. En esta área se combinan varios de los materiales clave del proyecto: la tarima de PVC especial para exterior en el solárium, las jardineras tratadas con mortero a la cal y el mobiliario resistente pensado para uso exterior.




