La interiorista Vanessa Zamora advierte sobre el error más común al situar el cabecero en el dormitorio: "Resulta menos confortable y resta equilibrio visual"


Cuando se trata de dormir bien, el colchón no es lo único que importa. La elección y posición del cabecero también influyen en el descanso. Hablamos con la experta de Banni sobre todo lo que debes tener en cuenta al elegirlo y colocarlo en el dormitorio.


La interiorista Vanessa Lorenzo de Banni© Banni
29 de marzo de 2026 a las 14:00 CEST

¿Sabías que el cabecero también tiene mucho que decir en lo que a dormir bien se refiere? Además, del colchón, la almohada y el somier, el cabecero puede favorecer un mejor descanso y mayor comodidad, ya que aísla y protege. Sin olvidar que suele convertirse en el punto focal del dormitorio, aporta personalidad e incrementa la calidez del ambiente. Por eso, no debes cuestionarte su presencia ni su ubicación. 

Hablamos con la interiorista Vanessa Zamora, de Banni, sobre cómo debe ser y dónde debes colocarlo si quieres dormir mejor. 

Dormitorio con salida al jardín, con friso de madera, cabecero tapizado, vigas en el techo, ropa de cama blanca, armario de madera © Banni

Una elección con intención

No entramos en el debate de si cabecero sí o no, ya que a estas alturas no hay profesional que no aconseje uno. Piensa que no tener un punto de apoyo en la cama, crea cierta inestabilidad que influye de forma imperceptible en tu relajación, primero, y en la calidad del sueño, después. El cabecero protege la pared y a ti, por eso debes elegir con intención y darle la importancia que merece.  

En este proyecto de Banni se ha optado por un cabecero tapizado que hace más cálido y acogedor el dormitorio. Además, se ha jugado con el friso de madera, lo que aumenta aún más la sensación de calidez y brinda un mejor punto de apoyo. 

Dormitorio de estilo cottage con cabecero tapizado, banqueta a los pies, lámparas de sobremesa con la pantalla de tela, butaca, viga de madera en el techo © OKA

Apoyado en una superficie resistente

Para que sea más que un elemento decorativo y vele nuestro sueño, dónde va colocado también influye. “Como interiorista, siempre recomiendo que el cabecero se sitúe apoyado en una pared sólida y completa. Esto aporta estabilidad visual al conjunto del dormitorio y convierte la cama en el punto focal del espacio”, señala Vanessa Zamora. 

Como en esta propuesta de OKA, donde el diseño tapizado apoya directamente sobre la pared y transmite mayor sensación de seguridad. 

Dormitorio con cama tapizada, cabecero tapizado, colores claros, lámparas de techo a ambos lados de la cama, alfombra © Banni

En la pared principal del dormitorio

La cama, y con ella el cabecero, es la pieza principal del dormitorio y como tal no debe esconderse o relegarse a un lugar secundario, para que se vea deslucida o raquítica. "Lo más habitual y funcional es colocarlo en la pared principal de la habitación, generalmente la que se percibe al entrar. De esta forma, la cama se convierte en el elemento protagonista y se logra una composición más equilibrada y armónica", afirma la experta. 

Condiciones que favorecerán un ambiente tranquilo, en el que descansar mejor. Como ocurre en este proyecto de Banni, donde ocupa una posición principal, en la pared idónea. 

Dormitorio con cama de cuero, cabecero tapizado en cuero, alfombra, friso, mesita de noche, lámpara de techo sobre un lado de la cama © Bonaldo

Con espacio para las mesitas de noche

Para crear una atmósfera propicia para el descanso, cómoda y confortable, todo debe jugar a tu favor. Desde el colchón y la almohada hasta la ropa de cama o los colores. Según la experta de Banni, “también es importante prever un espacio similar a ambos lados de la cama, lo que permite incorporar mesitas de noche y facilita una circulación cómoda alrededor de la misma”.

Debes evitar que la cama parezca encajonada o que ocupe toda la pared, salvo en el caso de que las mesitas de noche vayan integradas en el mismo. A ambos lados de esta propuesta de Bonaldo hay, incluso, espacio de sobra para colocar una cómoda baja, brindando mayor espacio de almacenaje. 

Dormitorio con gran ventanal, cabecero de madera con luz integrada, apliques en la pared del cabecero, cortinas, alfombra, armario frente a la cama © Tegar

Si puedes, evita que esté bajo una ventana

Lo dice el Feng Shui y Vanessa Zamora lo corrobora: “Siempre que sea posible, es preferible evitar ubicar el cabecero justo debajo de una ventana. Además de que puede resultar menos confortable por la entrada de luz directa o frío, esta posición suele dificultar la colocación de mesitas de noche o lámparas y resta equilibrio visual al conjunto”.

Aquí, la cama se ha situado en la pared principal del dormitorio, en paralelo al gran ventanal. Alto y robusto, el diseño de líneas verticales de este modelo de Tegar aporta dinamismo al ambiente. 

Dormitorio con escritorio bajo la ventana, estor blanco, papel pintado en la pared del cabecero, cabecero de fibras vegetales, manta color caldero, ropa de cama gris© Amador Toril

Nunca frente a la puerta de entrada

“Si la distribución lo permite, aconsejo evitar que la cama quede alineada directamente con la puerta del dormitorio. Esta pequeña decisión mejora la sensación de privacidad y favorece un ambiente más relajado y propicio para el descanso”, señala la interiorista. En este proyecto del interiorista Alberto Torres ocupa la pared principal de la estancia y no mira hacia la puerta.

De la misma manera tampoco es recomendable, siempre que se pueda, situarlo en la misma pared que el baño. ¿Los motivos? Al albergar bajantes y tuberías puede hacer que oigas todo, incluido el agua al correr o la cisterna, además de problemas de humedad en casos concretos. 

Dormitorio con cabecero de madera con la parte superior de rejilla, alfombra y ropa de cama blanca© Tikamoon

El material también influye 

Todo es importante para un dormitorio que favorezca el descanso y no hablamos solo de colores y de aromas. Elegir un determinado cabecero también contribuye a crear esa atmósfera. Dado que es un elemento protector, debe dar sensación de solidez, de ser un buen guardaespaldas. 

Los de cabeceros de madera, como este de Tikamoon, son una de las mejores opciones, ya que, además de ser un punto de apoyo seguro, transmiten energía y calma, estructuran el espacio y dan sensación de amplitud. Mientras que los tapizados, muy de moda este año, son ideales para crear un ambiente cálido y acogedor, ya que transmiten esa sensación de forma natural. Además, mejoran la acústica y dulcifican visualmente el espacio.

Dormitorio con cabecero alto tapizado, ventilador de techo, banco a los pies de la cama, alfombra, mesita de noche de madera, cortinas, lámparas de techo sa ambos lados de la cama© Lupe Clemente Fotografia

Con las medidas correctas según el espacio 

Ten en cuenta que un cabecero demasiado bajo puede transmitir falta de apoyo, mientras que uno demasiado alto puede crear una sensación de peso, uno de altura media funciona bien en la mayoría de las ocasiones, ya que aporta presencia sin recargar el espacio. La clave está en encontrar una proporción que enmarque la cama, te resulte cómodo y se integre en el dormitorio de forma natural, como ocurre en este proyecto de Trestrazos Interiorismo.

La altura ideal depende del tamaño de la cama, la planta de la habitación y el resto de muebles. Aunque lo más importante es que se adapte a ti y a tus costumbres, por ejemplo si lo usas de respaldo para leer en la cama. Como norma general, recuerda que un cabecero bajo es preferible si quieres evitar que una habitación con techo bajo se sienta estrecha, mientras que uno alto enfatizará el espacio en una estancia con techo alto. 

Dormitorio con cama con cabecero alto en forma de pico y color marrón, papel pintado en la pared del cabecero y en las de los lados, ropa de cama blanca, plaid caldero claro © Arte

Los modelos que son tendencia 

Las fibras naturales, los modelos de gran altura, las formas curvas y los diseños tapizados definen los cabeceros que se llevan este año. Tendencias en el dormitorio que elevan esta pieza a elemento protagonista, aportando su propio toque al ambiente. No buscan pasar desapercibidos, sino brillar con su propia personalidad. Eso sí, siempre que no se vean como un añadido, sino como parte del conjunto. En este dormitorio, el modelotapizado, alto y acabado en curva, aporta un plus de estilo. El juego cromático con el revestimiento de Arte potencia aún más el efecto y favorece la sensación de unidad. 

También debemos destacar su carácter práctico, ya que los nuevos modelos cuentan con almacenaje en los laterales,  una balda superior e, incluso, integran las mesitas de noche o la iluminación.