EL GRAN LEGADO DE FRANCISCO RIVERA 'PAQUIRRI'

Así es Cantora, habitación por habitación: el refugio que Isabel Pantoja deja atrás y que esconde sus mayores secretos


La finca, situada en la localidad gaditana de Medina Sidonia, dispone de 500 hectáreas de terreno y 2.000 metros construidos, donde el cortijo de inspiración andaluza y alma mediterránea es el eje central


© © ARCHIVO ¡HOLA!
24 de marzo de 2026 a las 17:36 CET

Es el fin de una era para Isabel Pantoja. La artista por fin ha vendido su finca, situada en la localidad gaditana de Medina Sidonia. Una propiedad le regaló su marido, el emblemático torero Francisco Rivera, 'Paquirri' en la década de los 80, y donde vio crecer a sus dos hijos, Kiko Rivera e Isa Pantoja. En el año 2001, Isabel abría por primera vez las puertas de su refugio a ¡HOLA!, un reportaje único, donde fuimos testigos de la decoración, el arte y el diseño de cada una de las estancias. 

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Media Image© Jesús Carrero

Arquitectura tradicional con alma mediterránea

Francisco Rivera, 'Paquirri', compró en los años 80 un terreno sin edificar situado en la carretera A-396, en el término municipal de Medina Sidonia (Cádiz). El diestro cumplía así uno de sus sueños,. Con el tiempo, estas 500 hectáreas de campo pasaron a ser un cortijo, convertido en su hogar. En 1983, 'Paquirri' le regaló a su mujer, Isabel Pantoja, esta propiedad, donde ha creado raíces y guarda sus mejores recuerdos. 

Se trata de una finca de inspiración andaluza, que combina la arquitectura tradicional con la estética serena y atemporal. Las cubiertas de teja árabe, identidad mediterránea. y los arcos contribuyen a esa estética rústica que transmite desde el exterior. El patio, también típico de las casas de la zona, es el eje central de la vivienda, aportando carácter y continuidad. Los detalles en forja y las plantas generan esa sensación de calma y biesnestar sin artificios. 

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Isabel Pantoja y su hijo Francisco Kiko Rivera en la finca Camtora© Jesús Carrero

Albero, cal y forja

El patio exterior de la finca, que se acaba de vender a un empresario francés de origen libánes por 1,2 millones de euros, mantiene vivo el estilo andaluz, tiene como protagonista el pozo central, revestido en tonos alberto y rematado con forja.  Los muros encalados y las cubiertas sencillas crean un ambiente luminoso y auténtico, muy vinculado a la vida en el campo y al mundo ecuestre.  

 

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Isabel Pantoja posa en 2008 en su finca
© Jesús Carrero

El Patio de Caballos

Las monturas, cabezadas y piezas de guarnicionería aparecen expuestas a modo de esculturas, aportando historia, personalidad y carácter. Una decoración propia heredera de las raíces del torero Francisco Rivera y que transforma lo funcional en estético, dandole ese toque rural a la estancia. 

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Isabel Pantoja posa dentro de la Finca Cantora con un vestido blanco de volantes © Jesús Carrero

Forja, barro y madera

Isabel Pantoja nos enseñó una de las estancias, en las que aún estaban las cabezas de todo que el torero colgó en su día. "Esta casa está igualmente llena de Paco que cuando él vivía. Y así he querido que se mantenga. Así quiero que esté hasta el final de mis días", afirmaba en el excepcional reportaje de ¡HOLA! 

Los arcos de ladrillo, el suelo de barro cocido y la lámpara de forja dibujan una base cálida y atemporal. La madera oscura y los textiles rayados aportan profundidad y equilibrio a un conjunto que mezcla tradición, identidad y presencia.

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Isabel Pantoja y su hijo Francisco brindan en una de las estancias de Cantora, aún decorada con la esencia de Paquirri© Jesús Carrera

Un rincón con memoria y carácter

Dentro del mismo espacio, se esconde un lugar donde la memoria cobra fuerza y se convierte en un relato personal, la bodeguita. Las paredes, con ese tono alberto que recuerda al Rocío, donde hemos visto durante años a Isabel Pantoja, están decoradas con un estilo propio, gracias a las fotografías en blanco y negro que recuerdan al padre de Kiko Rivera. Un auténtico mural de recuerdos que cobra gran significado en la decoración. Un ambiente muy vivido, en el que la tradición ocupa un lugar principal. 

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Isabel Pantoja y su hijo Francisco Rivera posando en uno de los salones de Cantora en 2008© Jesús Carrero

El salón principal 

De inspiración clásica y rústica, el salón se estructura en varias estancias, donde le suelo de barro cocido y los arcos generan un ambiente elegante y acogedor. La madera oscura, las tapicerías florales de las sillas del comedor y las piezas decorativas son el plus de calidez y familiaridad. Uno de los elementos que más llama la atención, es la impresionante lámpara de araña, que eleva la estética tradicional.  

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 Isabel Pantoja abre por primera vez las puertas de su casa, Cantora.
© Archivo ¡HOLA!

Valor emocional

El retrato enmarcado en dorado se convierte en uno de los focos centrales del salón principal de Cantora, donde se deja claro de nuevo el papel tan importante de Francisco Rivera. Un rincón donde la decoración se convierte en homenaje. El ramo de rosas rojas añade un contraste emocional sobre el conjunto en totalidad. Un espacio que respira armonía y calidez. 

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 Isabel Pantoja abre por primera vez las puertas de su casa, Cantora.© © ARCHIVO ¡HOLA!

Tapicería floral

En el centro del salón principal, la comocidad es la clave. Como hemos comentado, el espacio está dividido en varias miniestancias, pero a la vez están unidas por el color, la decoración y la madera o el barro que priman en la finca. Los sofás tapizados y las butacas de piel fomentan esa naturalidad que se busca para encontrar el comfort y la serenidad dentro de una vivienda. En este caso, los cuadros de arte, las plantas y los elementos decorativos en cristal abundan en las estanterías y mesas. 

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Media Image© © ARCHIVO ¡HOLA!

Muebles vintage y arte en las paredes

Cantora se divide en dos plantas. Por un lado, en la planta baja está formada por varios salones, comedores y la cocina. Mientras en los dormitorios ocupan la mayor parte de la segunda planta. En la foto, vemos a la cantante posar en la escalera de madera con banradilla torneada que divide la casa. 

Un cuadro de Isabel Pantoja de joven, con una rosa en el pelo, acapara todas las miradas, al igual que la mecedora vintage de mimbre. Un elemento decorativo que nunca pasa de moda y que deja patente su pasión por los recuerdos y el pasado. 

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Isabel Pantoja posa en uno de los salones de Cantora
© © ARCHIVO ¡HOLA!

Gotelé y mezcla de colores, pero no de estilos

"En este lugar me crezco y me curo y me vuelvo a poner de pie para seguir adelante", afirmaba Isabel en 2001, cuando abría las puertas de Cantora por primera vez. En la imagen, vemos cómo la artista posa junto a la mesa camilla de otro de los salones que inundan en la vivienda. El foco de la sala es el tapizado de las sillas y las cortinas, que son iguales, creando una síntesis de todo el espacio. 

Una vez más, el contraste colores, en esta ocasión rojo y verde, demuestra que menos no es más. La decoración "todo a juego" no siempre es un acierto y arriesgar en decoración nunca pasa de moda. Otro de los ejemplos de la tradición y de casa vivida, es el gotelé de las paredes, un guiño a los años 20 que tanto se llevan ahora y que en la finca nunca dejó de estar presente. 

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Isabel Pantoja posa en otro de los salones de la finca que acaba de vender
© © ARCHIVO ¡HOLA!

Calidez y equilibrio

Otra de las coquetas zona de estar que inundan la primera planta de la propiedad pone en relieve la importancia de la luz natural en todas las salas. De gran amplitud, la distribución es abierta y la sobriedad de los muros blancos y la calidez del suelo de barro crean un equilibrio natural, mientras que el arco de ladrillo conecta visualmente con el resto de la casa. 

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Isabel Pantoja posa risueña en el centro de la cocina rústica de Cantora
© © ARCHIVO ¡HOLA!

Gran cocina con isla central

La cocina es el corazón cotidiano de la casa. Pensada para el día a día, la madera es el material protagonistas. La isla central organiza el espacio y de forma práctica, facilitando el movimiento y convirtiendo este espacio en un lugar de encuentro y celebraciones familiares. Los detalles en cerámica, las estanterias abiertas y los textiles refuerzan el estilo convecional y funcional. 

La cocina, que respeta esa estética tradicional y rústica de todo el conjunto, no pierde el encanto, todo lo contrario. Hacen que los muebles de siempre, bien cuidados y ordenados destaquen frente a lo moderno y rompedor.

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Isabel posa sentada en el arco de ladrillo que separa la cocina del comedor
© © ARCHIVO ¡HOLA!

Estancias abiertas y luminosas

Al igual que el resto de las estancias, la cocina también se divide en varias partes. En la imagen, vemos a Isabel Pantoja sentada en un arco de ladrillo visto que separa la cocina del office con el comedor diario

La cerámica vuelve a cobrar sentido, tanto en la vajilla decorativa como en los platos que alegran las paredes. Un centro de mesa con limones pone el aroma fresco a la estancia, una fragancia natural, orgánica y que da sentido a los cultivos de la tierra que rodea a Cantora. 

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Isabel posa en uno de los salones de Cantora© © ARCHIVO ¡HOLA!

Un bar dentro de Cantora

En uno  de los muchos salones que se encuentran en la primera planta, podemos encontar un bar, donde se reunía la familia para los grandes eventos. Las paredes están convertidas en su totalidad en una galería de imágenes, el arco de ladrillo actúa como transición hacia otras zonas de la vivienda y la mezcla de piezas. como el sofá de líneas suaves o la propia barra del bar, crean un ambiente relajado. 

Se trata de un bar dentro de un salón pensado para compartir, conversar y alargar celebraciones. La decoración pasa, por consecuencia, a un segundo plano, dejando protagonismo a lo que sucede dentro.  

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Finca Cantora. Isabel Pantoja y su hijo Francisco Rivera© Jesús Carrero

El homenaje a su amiga, Lola Flores

Una de las preguntas que más misterio genera seguro es cómo es la habitación de Isabel Pantoja. Discreta, de líneas clásicas y con un sinfín de elementos simbólicos, el dormitorio está precedido de una antesala cálida y acogedora, donde vemos a la tonadillera posar en 2008 con su hijo mayor. 

Las fotografías vuelven a tomar peso, sobre todo, las que vemos impresas como cuadros en tamaño XXL, una dedicada a su gran amiga, la recordada Lola Flores, que está muy presente en los recuerdos de la artista. Y al otro lado de la pared y cuidando la simetría otra de la propuesta artista. En la mesa baja, el recuerdo a su marido, que llena todos los rincones de la finca, también está presente, generando un clima de recogimiento. Además, dos fotos de sus hijos, Kiko e Isa. Imágenes cotidianas y familiares, que dan cercanía. La chimenea de obra y todos los ornamentos siguen la misma línea. 

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Isabel Pantoja posa en su habitación 
© © ARCHIVO ¡HOLA!

La habitación principal

El dormitorio apuesta por la misma línea clásica y simétrica de toda la finca. Los textiles florales, como la colcha, dan vida al espacio, al igual que los muebles tradicionales. Coqueta, sin grandes artilugios para priorizar el descanso y la armonía, el dormitorio apuesta por la sencillez, sin perder la elegegancia. El suelo de barro, el cabecerocurvo, la falta de excesos y la composición simétrica definen la serenidad de la estancia. 

En la pared solo vemos colgado en el centro un cuadro de la Virgen, ejemplo de su gran fe. 

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Media Image© Jesús Carrero

El fin de una era

Tras meses de especulaciones, la venta de Cantora es un hecho. Una despedida del arraigo familiar, donde Isabel ha vivido etapas maravillosas de su vida, pero también otras que seguro prefiere no recordar. Según se ha publicado, la situación de la finca es crítica, ha perdido el esplendor y, aunque el recuerdo de Paquirri, omnipresente en cada estancia, es más que palpable, la mayor herencia es su legado. 

Claves de estilo y diseño:

  • Ubicación y esencia: finca situada en Medina Sidonia (Cádiz), con 500 hectáreas convertidas en un cortijo de inspiración andaluza y alma mediterránea
  • Arquitectura: estética tradicional con teja árabe, arcos de ladrillo y patio central como eje de la vivienda
  • Distribución: dos plantas con zonas comunes amplias en la planta baja y dormitorios en la superior
  • Estilo: mezcla de tradición, memoria y vida cotidiana donde cada rincón cuenta una historia
  • Materiales protagonistas: barro cocido, madera oscura, forja y muros encalados que aportan calidez y autenticidad
  • Paleta y atmósfera: tonos albero, blancos y tierras que crean un ambiente luminoso, sereno y atemporal
  • Decoración con historia: monturas, guarnicionería y elementos ecuestres convertidos en piezas decorativas con identidad
  • Valor emocional: fotografías familiares, retratos y recuerdos de Paquirri presentes en cada estancia
  • Salones: espacios abiertos con zonas diferenciadas, tapicerías florales y piezas clásicas que refuerzan la sensación de hogar vivido
  • Cocina: funcional y tradicional con isla central, cerámica decorativa y estanterías abiertas
  • Detalles icónicos: lámparas de forja y araña, mecedoras de mimbre, mesas camilla y muebles vintage

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.