Aunque las temperaturas son todavía más propias del verano, hoy, 23 de septiembre, el otoño acaba de hacer aparición en el calendario del hemisferio norte del planeta. Una estación que, en lo culinario, nos trae alimentos más que interesantes. Es el caso de las castañas, que empiezan a asomar en los mercados y, cuando entre el frío, también lo harán en los tradicionales puestos callejeros.
Un alimento que en cocina podemos utilizar de infinidad de formas y aprovechar así no solo su rico sabor, sino sus grandes propiedades nutricionales.
¿QUÉ PROPIEDADES NUTRICIONALES TIENEN LAS CASTAÑAS?
Aunque tradicionalmente se incluyen dentro del grupo de los frutos secos, las castañas presentan una composición bastante diferente a la de otros alimentos de esta familia. Tienen un elevado contenido en agua y destacan especialmente por su aporte de hidratos de carbono complejos y almidón, mientras que su contenido en grasa es considerablemente inferior al de frutos secos como las nueces, las almendras o las avellanas.
También aportan fibra y son fuente de minerales como el potasio y el fósforo, además de proporcionar diferentes vitaminas. Por su composición, pueden resultar una opción saciante y energética, especialmente cuando se consumen cocinadas de formas sencillas, como asadas o cocidas.
Otra de sus particularidades es que su almidón permite utilizarlas de una manera parecida a otros alimentos ricos en hidratos de carbono, tanto enteras como trituradas o convertidas en harina. Esta última, además, es una alternativa sin gluten que puede emplearse en diferentes elaboraciones.
IDEAS PARA INCORPORAR LAS CASTAÑAS EN TUS MENÚS, DEL DESAYUNO A LA CENA
Como decíamos, hay muchas maneras de disfrutar las castañas. Si este fruto te gusta, aquí tienes algunas ideas en este sentido:
EN EL DESAYUNO O LA MERIENDA
El desayuno o la merienda son muy buenos momentos para incorporar la castaña en la dieta. Su sabor ligeramente dulce y su textura harinosa combinan especialmente bien con lácteos, frutas, frutos secos y especias.
- En un bol con yogur. Unas castañas cocidas y troceadas pueden añadirse a un bol de yogur natural junto con fruta fresca, semillas y un poco de granola. Una combinación sencilla y saludable.
- Con avena. También podemos incorporarlas a unas gachas o porridge. Basta con añadir castañas cocidas y troceadas al final de la preparación y completar el bol con canela, manzana, pera o frutos secos.
- En una tostada. Una crema casera de castañas puede utilizarse para acompañar una rebanada de pan, sola o combinada con ingredientes como queso fresco, plátano, manzana... Si se opta por una crema comercial, conviene revisar la lista de ingredientes y escoger una sin azúcares añadidos.
- En un batido. Unas pocas castañas cocidas pueden triturarse con leche o bebida vegetal, plátano y canela para conseguir una bebida cremosa y sana.
COMO SNACK SALUDABLE ENTRE HORAS
Otra forma sencilla de disfrutar de las castañas es como saludable tentempié. No hace falta convertirlas en una receta complicada: cocinadas y peladas pueden estar listas para tomar en cualquier momento.
- Cocidas. Después de cocerlas, se pelan y se pueden tomar templadas o frías. Es una de las formas más fáciles de tener preparado un pequeño snack para media mañana o media tarde.
- Asadas al horno. El método tradicional potencia todavía más su aroma y sabor. Eso sí, antes de cocinarlas hay que hacerles un corte en la piel para evitar que revienten por la presión que genera el vapor en su interior.
- Al microondas. Una alternativa rápida cuando queremos preparar una pequeña cantidad en casa es hacer las castañas al microondas.
- Con fruta. Para preparar un tentempié algo más completo, podemos combinar unas castañas cocidas o asadas con una pieza de fruta de temporada.
EN COMIDAS O CENAS
Su sabor va especialmente bien con otros ingredientes otoñales y podemos utilizarlas tanto en platos vegetarianos como para acompañar carnes, aves...
- En ensaladas. Unas castañas cocidas y troceadas aportan un toque dulce y una textura diferente a las ensaladas. Podemos combinarlas con hojas verdes, pera o manzana, granada, queso y una vinagreta ligera. Es una fórmula que funciona especialmente bien en otoño.
- En cremas y sopas. Trituradas junto con verduras como calabaza, puerro o cebolla, las castañas ayudan a conseguir una textura cremosa y aportan su característico sabor ligeramente dulce. También pueden utilizarse en sopas y cremas de legumbres.
- Como guarnición. Las castañas pueden acompañar platos de carne o aves, especialmente cuando se combinan con otros ingredientes de temporada.
- En guisos. Enteras o troceadas, pueden incorporarse a guisos de verduras, legumbres o carnes. Su textura y su sabor ligeramente dulce aportan un interesante contraste al conjunto.
EN REPOSTERÍA
Para un capricho ocasional, las castañas también pueden convertirse en un ingrediente de numerosos postres. Su textura permite preparar desde cremas y mousses hasta bizcochos, flanes o elaboraciones con chocolate.
- En cremas y mousses. La castaña cocida y triturada puede convertirse en una crema suave que sirve como base para diferentes postres.
- En flanes y otros postres de cuchara. Su sabor combina muy bien con preparaciones cremosas, como demuestra el clásico flan de castañas.
- En forma de harina. La harina de castaña puede utilizarse en repostería para preparar bizcochos, galletas y otras masas, sola o combinada con otras harinas. Al no contener gluten, también ofrece una alternativa interesante para determinadas elaboraciones.
- Con chocolate. Castañas y chocolate forman una pareja especialmente habitual en repostería otoñal. Podemos encontrarlas en mousses, tartas, cremas o vasitos de postre.










