Gaudí no era precisamente amigo de las comidas largas ni de los banquetes excesivos. Durante años siguió una alimentación casi ascética, basada en hojas de lechuga o judías verdes hervidas. Poco festín, mucha disciplina y una relación con la mesa más funcional que hedonista. Y, sin embargo, pocas figuras han terminado tan ligadas al imaginario gastronómico de Barcelona como él. Este Año Gaudí, sus formas, colores y símbolos aparecen en petit fours inspirados en mosaicos modernistas, postres que recuerdan las baldosas del Passeig de Gràcia o rooftops desde los que contemplar la Sagrada Família con una copa en la mano. En estos espacios, Gaudí y la gastronomía se cruzan de las maneras más inesperadas.
La Dolce Vitae, Gaudí desde las alturas
Majestic Hotel & Spa Barcelona se apunta al Año Gaudí desde donde mejor sabe hacerlo: su rooftop. Con Gaudí desde las alturas, el hotel estrena una visita guiada con experto para contemplar la ciudad, la Sagrada Família, la Casa Batlló y el universo del “arquitecto de Dios” desde uno de los miradores más clásicos de Passeig de Gràcia. La experiencia se celebra el primer martes de cada mes, de 11 a 12 horas, hasta final de año, e incluye consumición por 35 euros. Al frente de la propuesta gastronómica está el chef ejecutivo David Romero, cuyos platos también se pueden degustar en la terraza. Passeig de Gràcia, 68.
El Palace Barcelona, el jardín secreto más gaudiniano
¿A qué sabe un cóctel inspirado en los mosaicos de Gaudí? En El Palace Barcelona, la respuesta se sirve en las alturas y se llama Mosaic Sour. El hotel estrena Gaudí Secret Garden by Saint Germain, una coctelería efímera en su Rooftop Garden donde este cóctel homenajea al arquitecto con Saint Germain, ron Santa Teresa 1796 y limón. El 10 de junio, fecha de su fallecimiento, la terraza acogerá una Cena del Centenario de Gaudí para solo doce comensales. Y el plan no se queda ahí: también hay cine al aire libre, brunchs estivales y travesías privadas por el Mediterráneo. Gran Via de les Corts Catalanes, 668.
Casa Batlló, un spritz dentro de Gaudí
Casa Batlló lleva tiempo insinuando que podría acabar incorporando una propuesta gastronómica más ambiciosa. De momento, el plan pasa por algo más sencillo y bastante irresistible: tomarse algo dentro de su universo, entre curvas imposibles, luz filtrada y ese interior que parece diseñado para que nada sea recto. Hay spritz, vermuts, vinos, pequeños snacks y cócteles signature firmados por Grup Confiteria. La parte dulce llega de la mano de Pastisseria Canal, con croissants de mantequilla, chocolate o pistacho y tartaletas de frambuesa. Passeig de Gràcia, 43.
Café de La Pedrera, comer dentro de Gaudí
Hay sitios desde los que se ve Gaudí y otros en los que directamente te sientas dentro de una de sus obras. El Café de La Pedrera ocupa el antiguo entresuelo de Casa Milà, el edificio que el arquitecto proyectó entre 1906 y 1912 como una montaña urbana de piedra, viento y curvas imposibles. Aquí el plan no va solo de desayunar, hacer un brunch o tomar algo entre visita y visita, sino de pasar un rato dentro de su universo. Y si apetece alargar la experiencia, La Pedrera Night Experience suma cena, visita nocturna y copa de cava. Passeig de Gràcia, 92.
El Cel de Gaudí, La Pedrera desde el otro lado
El Cel de Gaudí, en H10 Casa Mimosa, propone mirar La Pedrera desde una perspectiva menos evidente, casi secreta. Este rooftop se asoma a los patios del Eixample, las fachadas interiores y los tejados que normalmente quedan fuera de la postal, pero también forman parte de la arquitectura de la ciudad. Entre cócteles de autor, vermuts y el jardín de El Til·ler en la planta baja, el plan tiene algo de refugio tranquilo en pleno centro. Una forma de encontrarse con Gaudí desde el lado menos obvio. Pau Claris, 179.
China Crown, Casa Calvet se reescribe en chino
Casa Calvet ocupa un lugar singular dentro del universo Gaudí: fue la única obra del arquitecto premiada por el Ayuntamiento de Barcelona. Construida entre 1898 y 1900, también fue su primer edificio residencial en el Eixample. Hoy, en la planta baja, China Crown propone cocina imperial china en un escenario donde Gaudí ya viene incorporado de serie. La carta viaja por recetas históricas del gigante asiático, con el pato laqueado imperial como estrella de la casa. Una forma inesperada de comer dentro de la única obra premiada del arquitecto. C. de Casp, 48.
Enoteca Paco Pérez, un guiño al Park Güell
No hace falta subir hasta el Park Güell para acabar frente a un mosaico con aires de Gaudí. En Enoteca, Paco Pérez se guarda ese imaginario colorista para uno de los últimos momentos del menú: la bandeja de petit fours. Creada junto a los artesanos Adorno, la pieza reinterpreta el trencadís gaudiniano en clave dulce y convierte el cierre en parte del relato. También forma parte de El arroz de Paco, el nuevo menú que el chef sirve cada sábado al mediodía en su restaurante de dos estrellas Michelin, por 150 euros. Además, es una buena excusa para visitar el espacio antes de su reforma, prevista para finales de año. Marina, 19-21.
Mandarin Oriental, Barcelona, Gaudí a la hora del postre
En el restaurante Blanc de Mandarin Oriental, Barcelona, Gaudí también se descubre con cuchara. Cada tarde se sirve la Baldosa de Gaudí, un postre del chef pastelero Josep Esturi inspirado en las famosas baldosas modernistas del Passeig de Gràcia, con mousse de requesón, gelée de higo y galleta María con crujiente de chocolate con leche. Para los huéspedes, el guiño continúa en las suites con un cheesecake local escondido bajo una cúpula cerámica artesanal inspirada en Casa Batlló y otro detalle de chocolate que reinterpreta las curvas del tejado. Passeig de Gràcia, 38-40.
Gaudeat, Gaudí en clave de chocolate
¿A qué sabe la arquitectura modernista cuando pasa por las manos de un chocolatero? Esa es la pregunta detrás de Gaudeat, una creación de Makeat, el laboratorio barcelonés donde se fusionan innovación, diseño y gastronomía, junto al maestro chocolatero Lluc Crusellas, campeón del World Chocolate Masters. Juntos convierten el universo de Antoni Gaudí en un proyecto donde cada bombón rinde homenaje a su energía creativa, a su espíritu inconformista y a esa manera tan suya de transformar la arquitectura en emoción.
Próximamente en: Gaudeat.com
Moychay, Gaudí en versión té
No todo el universo gaudiniano tenía que acabar en chocolate. En Moychay, la reconocida casa de té que acaba de aterrizar en Barcelona, la experiencia toma otro camino: un tea brick donde el Park Güell y la Sagrada Família forman parte del imaginario de la pieza. La mezcla combina dianhong negro y Pu’er maduro de Yunnan, y conecta con la mirada de Sergey Shevelev, que lleva más de 15 años viajando por China, visitando plantaciones y catando miles de tés. Aquí Gaudí no se muerde ni se contempla desde una terraza: se infusiona. Via Augusta, 39.
Museo del Chocolate, Gaudí entre huevos y trencadís
El Museo del Chocolate de Barcelona acoge La vida que rompe dentro, la pieza ganadora del concurso de huevos de Pascua inspirado en Gaudí, creada por Natàlia Grau, de Pastelería Grau (Esparreguera). La obra, conectada con el imaginario del Park Güell, fue escogida por votación popular tras una exposición efímera en la sala Hipóstila y ha conseguido algo dificilísimo para un huevo de Pascua: seguir dando conversación semanas después. Además, el museo propone Chocolate Trencadís, un taller familiar para aprender sobre modernismo y crear un trencadís propio con chocolates de colores. C. del Comerç, 36.














