Antonio Banderas y Melanie Griffith son la expareja mejor avenida de Hollywood a pesar de haberse divorciado hace doce años. Y su último reencuentro así lo demuestra una vez más. Ha sido en Los Ángeles, la ciudad donde el actor vivió las casi dos décadas que duró su matrimonio y donde ha crecido y reside su hija Stella del Carmen, casada desde hace seis meses con Alex Gruszynski. La llegada de Antonio fue el motivo perfecto para organizar una reunión familiar en uno de los restaurantes más reconocidos de la ciudad y en el que ya habían estado en alguna otra ocasión.
Se trata de Matsuhisa, en Beverly Hills, el templo y laboratorio culinario, fundado en 1987, con el que el chef Matsuhisa Nobuyuki comenzó el imperio gastronómico de Nobu, hoy con más de 50 hoteles y restaurantes en todo el mundo, incluyendo Barcelona, Ibiza, Marbella, San Sebastián y, muy pronto, Madrid. Aunque a menudo se confunden, el restaurante elegido por Antonio y Melanie, el más pequeño, ofrece una experiencia más íntima y personal, a diferencia de la cadena Nobu, con espacios más grandes.
Tener la oportunidad de ir a Matsuhisa es disfrutar de una vivencia gastronómica de alta cocina donde el bolsillo también cuenta: el menú degustación estrella Omakase oscila entre los 150 dólares del precio base a los 250 de las opciones más premium, que incluyen corte de wagyu japonés A5. Mientras que para los comensales que optan por un servicio a la carta, el ticket medio oscila entre los 100 y los 200 dólares, dependiendo de la selección de pescados de temporada y el maridaje.
Tras pasar unos años en Perú, donde desarrolló por primera vez lo que se convertiría en su seña de identidad, la fusión de técnicas japonesas con ingredientes peruanos, Nobu Matsuhisa se marchó a Argentina, donde pasó una larga temporada antes de regresar a Japón. En 1977, un amigo le propuso montar un restaurante en Alaska y se instaló en Anchorage.
Sin embargo, un incendio devastó su restaurante y acabó con su sueño de llevar su cocina por el mundo, lo que le sumió en una profunda depresión, que incluso lo llevó a pensar en quitarse la vida. Pero resurgió de las cenizas, consiguió un trabajo en Los Ángeles y volvió a la casilla de salida para comenzar de nuevo. Tras un tiempo y gracias al préstamo de 70.000 dólares de un amigo, abrió Matsuhisa en Beverly Hills, la primera piedra del gran imperio hostelero del que hoy es socio también Robert De Niro.
En una entrevista concedida a ¡HOLA! en 2023, el reconocido chef nos contaba: “Perú me dio muchísima inspiración. La cocina japonesa es sushi: pescado fresco, arroz y salsa de soja. No se utilizan especias, aceite de oliva virgen extra, ajo... La primera vez que fui a Perú me encantó el ceviche. En Japón se come pescado fresco, en sashimi, salsa de soja y wasabi pero en Perú se comen los pescados completamente diferentes. Con más ajo, más chiles, un poco de cilantro, cebolla... y mezclado todo con el pescado crudo. Hace 50 años me sorprendió mucho que el mismo pez se pudiera comer de manera diferente. Y me di cuenta de que cocinar es tener más libertad. Yo hago sashimi con jalapeños y sashimi con chile rocoto, sashimi cocinado con aceite de oliva... Empecé a utilizar ingredientes de otros países combinados con mi cocina y empecé a crear mi propio estilo de cocina Nobu”.
Y así nos contaba su historia el cocinero que ahora cuenta con más de media centena de locales en todo el mundo: “Abrí mi primer restaurante en los Estados Unidos en 1987, en Los Ángeles. En 1994 abrimos en Nueva York y tres años después abrimos Nobu Londres. Abrir estos tres primeros restaurantes fue muy duro, un trabajo enorme. Meses entrenando al equipo, a los chefs... y cuando abrimos en Londres mandé a un par de chefs del equipo de Los Ángeles y otros dos del de Nueva York para que entrenaran a los equipos de allí. Así empezaron a crecer los equipos y la gestión de los mismos. Ahora tenemos equipos en cinco continentes”.
El próximo 1 de septiembre está prevista la inauguración del hotel Nobu en Madrid, en plena calle Alcalá. Me gusta España y Madrid, ciudad que he visitado varias veces y en la que el pescado es muy bueno y, para abrir un Nobu, necesitamos buen pescado. Es la base de nuestro restaurante. Aunque Madrid no tiene mar, tiene el primer mercado de pescado y es muy bueno. Además, tiene mucho turismo”, explicaba también a El País.










