Tamara Falcó no buscaba verse con otro color de pelo. Quería retocar el suyo y conservar esa melena castaña con la que se siente cómoda y está muy favorecida. En un vídeo de su paso por las manos de Gabriel Llano, contaba que el peluquero le había recomendado una coloración sin amoníaco y el pelo se le había quedado "brillante, suave y con mi color de siempre". La elección plantea una duda bastante habitual cuando llega el momento de teñirse: ¿una fórmula sin amoníaco puede cubrir las canas o sirve solo para dar brillo y realzar el tono? Alejandro Presas, peluquero y educador de Montibello, explica que sí puede cubrirlas. La cuestión es escoger la coloración y el servicio adecuados, porque bajo esa misma etiqueta se agrupan fórmulas con prestaciones distintas.
Qué cambia cuando una coloración no lleva amoníaco
El amoníaco cumple una función en la coloración de oxidación: eleva el pH y ayuda a abrir la cutícula para que se desarrolle el color dentro del cabello. Prescindir de él no significa prescindir de ese proceso. Como señala Presas, las fórmulas de oxidación sin amoníaco también necesitan una parte alcalina que cumpla esa función.
Por eso, antes de elegirlas conviene preguntar qué tipo de coloración se va a aplicar y qué resultado permite conseguir. No es lo mismo una fórmula permanente para cubrir canas que un servicio para matizar un reflejo o aportar brillo. El reclamo "sin amoníaco" describe la ausencia de un ingrediente, pero no cuenta por sí solo cómo se comportará el producto.
En el caso de Tamara Falcó, la socialité destacaba su satisfacción por conservar su color habitual y notar el pelo suave y brillante, pero una coloración sin amoníaco no permite asegurar que vaya a dañar menos el pelo en todos los casos. Eso dependerá de la fórmula completa, el estado de la melena y la aplicación. El propio peluquero insiste en valorar el resto de la composición y destaca los ingredientes que "favorezcan la hidratación y la resistencia".
Sí pueden cubrir las canas, aunque no todas lo hacen igual
A la pregunta de si es posible cubrirlas por completo, Presas responde que sí. En su trabajo, además, busca evitar un acabado demasiado compacto: "Sin distorsionar demasiado las bases naturales de los clientes". Su preferencia es mantener cierta riqueza de matices, de modo que el color no parezca una superficie uniforme.
El experto llama "tridimensional" a ese efecto. Se refiere a una cobertura en la que se perciben diferencias de tono y las canas pueden integrarse en el conjunto, en lugar de quedar todas teñidas con la misma opacidad. Para algunas personas, el objetivo será ocultarlas; otras preferirán que sigan asomando, pero resulten menos evidentes.
La elección no depende solo de llevar o no amoníaco. Hay que valorar el porcentaje de canas, el tono de partida, la cobertura que ofrece cada producto y el protocolo de aplicación. Como referencia, existen coloraciones permanentes sin amoníaco que anuncian hasta un 100 % de cobertura, mientras que otras fórmulas están pensadas para una integración más transparente. Son servicios diferentes, aunque compartan ese reclamo.
Para ponerles nombre, en el salón encontramos Dénuée, la coloración permanente sin amoníaco de Montibello, y Pure Perfection, de Wella Professionals, que es la que Tamara contó que le había recomendado Gabriel Llano. Para teñirse en casa, Olia, de Garnier, ofrece una coloración permanente sin amoníaco en formato de kit de aplicación doméstica. Son tres ejemplos de esta categoría, aunque el tono y la cobertura que convienen en cada caso deben elegirse según la base y la cantidad de canas.
Cubrirlas o disimularlas: la conversación que merece la pena tener
Antes de preparar el color, conviene contar al peluquero qué es lo que te molesta exactamente. Puede que no quieras ni ver los primeros cabellos blancos, temas perder tus matices naturales o no te guste ver una línea muy marcada cada vez que crece la raíz. Por eso, debes tener en cuenta que son cosas diferentes no se resuelven de la misma manera. Presas explica que el trabajo con el oxidante forma parte de esa decisión y permite ajustar el resultado según el sistema utilizado.
La integración que él propone busca que el crecimiento resulte más natural. Aun así, una coloración sin amoníaco no elimina por sí sola el efecto raíz, si existe mucho contraste entre el tono elegido y el cabello que nace, ese contraste seguirá apareciendo. Mantenerse cerca de la base y acordar cuánto se quiere cubrir ayuda a plantear un mantenimiento realista.
El caso de Tamara sirve para entender que un retoque puede resultar visible sin transformar el color. A veces basta con recuperar el brillo o ajustar un matiz. Presas diferencia los servicios de cobertura de aquellos que utiliza para "maquillar", matizar o dar "solo brillo, solo gloss". Cuando se busca ese acabado, menciona las coloraciones ácidas (ojo, que una fórmula tenga pH ácido no significa que funcione sin oxidante). En el extremo contrario están los aclarados importantes. El peluquero señala que esos cambios requieren valorar otras opciones y en ellos, los trabajos previos sobre la melena son decisivos para elegir el procedimiento.
Cuánto dura y cómo se cuida en casa
Sobre la duración, Presas considera que estas coloraciones pueden ofrecer una permanencia comparable a las tradicionales e incluso superior en determinados casos. La frecuencia de los retoques también dependerá del crecimiento y de cuánto se quiera disimular la raíz.
Para el cuidado en casa, su recomendación es ver si el cabello necesita hidratación, reforzar su resistencia o aplicar un cuidado específico del color. Su consejo es tratar el cabello con mascarillas y sellar con acondicionadores o bálsamos y elegir el producto y la frecuencia según las necesidades de la melena.









