UN 'SÍ QUIERO' EN BARCELONA

Marta y Ricard, los novios que celebraron su boda entre velas y flores suspendidas: "Nos inspiramos en un gran invernadero"


La protagonista lucio un diseño de Escuer Atelier en este enlace con 190 invitados y una decoración muy especial


© Marc Fisa Gol
Johanna ToscanoREDACTORA DE FASHION
20 de octubre de 2026 a las 19:38 CEST

La vida de Marta y Ricard llevaba tiempo transcurriendo por caminos paralelos, con pequeños cruces que, de alguna manera, los mantenían siempre cerca. Compartían universidad, amigos —entre ellos, algunos de sus hermanos— y hasta habían coincidido en algunos lugares. Sin embargo, todavía faltaba ese instante que terminaría por unir sus historias. Fue precisamente en una fiesta organizada por un amigo en común cuando todo cambió. "A veces pienso que era simplemente cuestión de tiempo", nos cuenta Marta.

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"Aquella noche conectamos enseguida. Era sábado y, antes de despedirnos, Ricard ya me había invitado a cenar el miércoles siguiente. Desde esa primera cita no hemos vuelto a separarnos", agrega la recién casada. Una historia que nos recuerda que, a veces, la persona indicada está mucho más cerca de lo que imaginamos.

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Dos años después, comenzaron a imaginar cómo sería dar el siguiente paso en su relación. Con esta idea en mente, Ricard acudió a Joyería Grau para diseñar un anillo de compromiso que tuviera los gustos de ambos. Finalmente, el 11 de julio, durante una escapada de verano a Menorca, sorprendió a Marta con una romántica pedida junto al mar. Un momento íntimo que quedó grabado en su memoria. "Lo recordaré siempre", nos asegura nuestra protagonista.

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​Un diseño hecho con mimo y con mucha atención a los detalles

Con toda la ilusión puesta en encontrar el vestido con el que siempre había soñado, Marta eligió a Juan Escuer, de Escuer Atelier, quien supo entender desde el primer momento lo que tenía en mente. "Antes de llegar a él, visité varias tiendas para descubrir qué siluetas, escotes y tejidos me favorecían, y fui creando un mood board con vestidos que compartían una misma esencia", nos comenta. Un detalle que ayudó mucho al diseñador para dar forma a una propuesta fiel a su estilo.

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Y es que, si había algo que la novia tenía claro, era que quería sentirse cómoda sin renunciar a la elegancia. Buscaba un diseño ligero, con mucho movimiento y escote palabra de honor, pero que también resultara apropiado para la ceremonia religiosa. Con estas ideas como punto de partida, Marta y el equipo de Escuer Atelier dieron forma a un primer boceto que apenas necesitó modificaciones, reflejo de la confianza que surgió entre ellos desde el principio.

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Para conseguir ese equilibrio entre elegancia y comodidad, incorporaron unas mangas que permitían transformar el vestido según la ocasión. "Junto a Juan, diseñamos unas mangas desmontables del mismo tejido de la falda, con una caída delicada y unos botones que dialogaban con los de la espalda. Así pude disfrutar de dos versiones del mismo vestido: un look más clásico para la ceremonia y, al quitarme las mangas, uno más limpio y fresco para el banquete", nos confiesa.

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Su madre, su gran aliada para construir su look nupcial

Desmarcándose de aquellas novias que asisten a las pruebas con sus hermanas y amigas, Marta decidió mantener el diseño en secreto hasta el gran día. Para ello, contó con una única cómplice: su madre, quien se convirtió en su mejor aliada durante los preparativos. "Me acompañó a todas las pruebas, y esas horas juntas son de mis recuerdos favoritos de toda la organización. El día de la boda, ver la cara de mi padre y mi hermana al descubrirlo confirmó que había merecido la pena guardar el secreto", nos confiesa.

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El segundo vestido, una propuesta efecto joya

Para el momento de la fiesta, la novia tenía claro que quería cambiarse a un vestido que le permitiera moverse con total libertad. Para ello, volvió a confiar en Escuer Atelier, esta vez con un diseño efecto joya que se extendía hasta la cadera y se completaba con una falda de vuelo en satén que acompañaba sus movimientos. Así, mientras el primer diseño representaba el lado más romántico, el segundo estaba pensado para disfrutar al máximo. "Bailé hasta el final sin pensar en nada más", asegura Marta.

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Del velo a las joyas: todos los complementos que la acompañaron

Del velo también se encargó Juan, quien le propuso un diseño largo de organza que la conquistó nada más probárselo. Para darle todo el protagonismo, Marta decidió prescindir del tocado y apostar por un semirrecogido de ondas suaves, obra de Ana Cruz, que mantenía parte de su melena recogida. Como detalle especial, incorporó una peineta de Vintage by López-Linares.

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En cuanto al maquillaje, confió en Laia Martín para conseguir una piel luminosa y un acabado natural, con la mirada ligeramente marcada, pero sin labiales intensos ni elementos con los que no se sintiera identificada.

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El toque de color llegó de la mano de los zapatos. La novia eligió Flor de Asoka para crear un modelo a medida inspirado en el Tilda, con tacón ancho de nueve centímetros y un tono verde grisáceo. "Los llevé casi toda la celebración y, ya en la fiesta, me cambié a unas Golden Goose con brillo", nos confiesa. 

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Para las joyas, Marta prefirió mantener una línea sencilla y delicada. Su anillo de compromiso y la alianza ocuparon, por supuesto, un lugar especialmente importante. Los acompañó con unos pendientes de circonitas y un choker elaborado a medida en Toledo, a juego con la peineta que lució en el cabello, creando así una conexión entre ambos accesorios.

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Como broche final, llevó un ramo de peonías, creado por Elisa, de Floristería Bertran, en el que el rosa empolvado era el gran protagonista, acompañado de flores en tonos malva y pequeños toques de verde.

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Una celebración con el encanto de un gran invernadero

Casi un año después, el 13 de junio de 2026, se dieron el 'sí, quiero' en Barcelona. La ceremonia religiosa tuvo lugar en la Basílica de la Purísima Concepción y, después, los invitados se trasladaron a Mas Cabanyes, en Argentona, para continuar con la celebración. Un espacio con encanto, capaz de combinar el carácter histórico de la finca con la luminosidad del salón. Además, al ser ambos barceloneses, querían que todo tuviera lugar cerca de casa.

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Para organizar todos los detalles del enlace, contaron con la ayuda de Ainoa y Lucía, de Marry Marta. "Fue una de nuestras mejores decisiones, le dieron forma a todo lo que soñábamos", aseguran los protagonistas de esta historia. Ellas se ocuparon de coordinar a los proveedores y los tiempos, lo que permitió a la pareja vivir los preparativos con mucha más tranquilidad.

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Del catering se encargó Aspic, mientras que la decoración se convirtió en una de las grandes protagonistas del día. Marta y Ricard querían crear un hilo conductor que diera unidad a los diferentes espacios, pero permitiendo que cada uno tuviera su personalidad. Para el aperitivo, apostaron por un ambiente fresco, con flores en tonos pastel y manteles de rayas. Allí también colocaron el seating plan, con los nombres de los invitados escritos sobre telas dispuestas en peanas altas.

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Para la cena, en cambio, buscaron una atmósfera mucho más romántica. Ricard tenía una petición especial: muchísimas velas. Marta, por su parte, soñaba con trasladar a sus invitados a un jardín. Así, uniendo las ideas de ambos, dieron vida a una decoración que combinaba lo mejor de sus deseos. "Nos inspiramos en un gran invernadero", nos cuenta la novia. Junto a Elisa, de Floristería Bertran, llenaron el salón de vegetación en el techo y flores suspendidas, creando un ambiente cálido y acogedor.

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Si de algo no hay duda, es de que lo más especial de toda la boda fue darse el 'sí, quiero'. "Cuando llega el día, el vestido, la decoración o los tiempos pasan a un segundo plano: lo más especial fue levantar la vista y ver reunidas a todas las personas que queremos, muchas de ellas viviendo fuera de España". En total, 190 invitados, entre familiares y amigos, la mayoría de ellos jóvenes, se reunieron para acompañar a la pareja en un día tan especial.

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Ahora, al mirar atrás, lo que más le emociona es comprobar que todo reflejaba su personalidad como pareja. "Buscamos crear un día que hablara de nosotros mismos", nos cuenta.