No es bob, tampoco son las clásicas capas largas de siempre. Y quizá por eso se ha convertido en uno de los cortes de pelo más interesantes del momento para esa enorme mayoría silenciosa que vive atrapada entre dos mundos capilares: ni pelo liso ni rizado. Ese cabello ondulado, algo rebelde, que algunos días parece tener vida propia y otros directamente no sabe qué quiere ser.
La última aparición de Cara Delevingne en el Festival de Cannes ha vuelto a poner el foco sobre el wolf cut renovado, una versión más sofisticada, favorecedora y fácil de llevar del corte viral que ahora tiene algo especialmente interesante: favorece justo al tipo de melena que más dudas genera.
Hay algo especialmente tranquilizador en esta tendencia. Quizá llevábamos demasiado tiempo intentando corregir algo que no estaba roto. No es tu pelo el problema; probablemente era el corte.
El 'wolf cut' de Cara Delevingne es perfecto para pelo ondulado
Los primeros en explicarlo son los expertos de Bloss y Blondie, peluquerías de Madrid y Barcelona especializadas en diagnóstico capilar y cortes personalizados, quienes aseguran que este tipo de melena encuentra en el wolf cut renovado un aliado especialmente favorecedor. "Este tipo de cabello tiene movimiento natural, y el wolf cut renovado precisamente busca potenciar esa textura en lugar de intentar disciplinarla", explican desde Bloss y Blondie. No obliga al pelo a comportarse como no es.
Según detallan los expertos, "las capas estratégicas ayudan a que la onda se forme de manera más bonita y ligera, dando ese efecto desenfadado pero favorecedor". El resultado no es ese volumen caótico o el temido efecto triángulo que tantas mujeres con pelo ondulado conocen demasiado bien, sino una melena con intención, movimiento y un aire ligeramente rockero. Convierte lo que antes parecía un defecto en parte del estilo. "Al no ser un corte excesivamente estructurado, funciona muy bien en melenas con textura imperfecta, ya que convierte el frizz suave y el volumen natural en parte del look", explican. Además, incorpora un flequillo desfilado y relajado que queda muy bien con la onda natural.
No es casualidad que este tipo de corte haya conquistado a tantas mujeres con textura natural en el cabello. Ahí están versiones más marcadas como la de Miley Cyrus, una de las responsables de que el wolf cut haya dejado de parecer un corte exclusivamente alternativo para convertirse en algo mucho más llevable. En España, Anita Matamoros, Blanca Suárez y Úrsula Corberó llevan tiempo demostrando que las capas suaves, el volumen controlado y ese acabado ligeramente imperfecto pueden resultar mucho más favorecedores que una melena excesivamente pulida.
El encanto del wolf cut renovado está en entender que no todo el cabello tiene que quedar perfectamente liso para verse bien. Basta mirar a Blanca Suárez o Úrsula Corberó para comprobar cómo una onda natural, incluso algo desordenada, puede convertirse en parte del estilo.
Desde los expertos de Bloss y Blondie insisten en que "la clave está en personalizar mucho las capas". Porque sí, el movimiento favorece, pero si se descarga demasiado el cabello el resultado puede volverse difícil de manejar. "Las capas deben aportar movimiento, pero sin vaciar demasiado el cabello, porque eso puede generar más encrespamiento o un volumen difícil de controlar", explican. "También es importante respetar la densidad y el patrón natural de la onda", explican los expertos, porque un cabello fino, grueso, muy poroso o con una onda irregular necesita una estrategia distinta.
Por eso, defienden especialmente "capas suaves y difuminadas, contornos que enmarquen el rostro y una zona de puntas con textura, pero manteniendo peso suficiente". Aseguran que "el equilibrio es fundamental: movimiento sí, pero con control".
Si alguna vez has salido de la peluquería pensando que tu melena parecía una versión peor de sí misma, probablemente no eras tú: era el enfoque. Uno de los errores más comunes, según los expertos de Bloss y Blondie, es "tratar este cabello como si fuera completamente liso". Muchas veces se corta demasiado recto o se descarga en exceso, y eso hace que la textura se descontrole.
A eso se suma otro clásico: el abuso de herramientas térmicas o productos demasiado pesados. "El cabello ondulado necesita definición y ligereza al mismo tiempo", remarcan desde Bloss y Blondie, insistiendo en que el exceso de producto puede aplastar el movimiento natural del pelo. Y hay una práctica especialmente enemiga de este tipo de textura: "cepillarlo en seco, porque rompe la onda y multiplica el encrespamiento".
Cómo peinar el 'wolf cut'
La buena noticia es que este corte no exige perfección. De hecho, funciona mejor cuando parece ligeramente improvisado. O, mejor dicho, cuando da la sensación de que no has tenido que pelearte demasiado con él. "La idea de este corte es precisamente que quede bonito incluso cuando no está perfectamente peinado", explican desde Bloss y Blondie.
La clave, según los expertos, está en dejar de luchar contra la textura natural y empezar a trabajar con ella. Para conseguirlo, aconsejan empezar con un producto hidratante y antifrizz ligero tipo leave-in, pensado para que "la onda quede flexible y brillante sin apelmazar". Después, productos texturizadores de acabado flexible como los que recomiendan habitualmente los estilistas para potenciar volumen ligero ayudan a reforzar el movimiento natural sin endurecer la fibra capilar ni dejar el cabello rígido.
En melenas con tendencia al encrespamiento, los expertos explican que combinar el styling con tratamientos disciplinantes puede marcar la diferencia. En concreto, señalan tratamientos que ayudan a "disciplinar la fibra capilar, controlar el frizz y aportar brillo sin perder movimiento natural", algo especialmente útil en cortes con capas donde buscamos definición pero sin renunciar a un acabado flexible.















