El colágeno y la vitamina C están en todas partes. Pero aquí no va de tendencia, sino de entender (por fin) qué está pasando realmente en tu piel. Porque no basta con tomar colágeno. Tampoco con aplicar cremas sin más. Lo interesante empieza justo cuando dejas de mirar productos y empiezas a mirar procesos. La ciencia, la dermatología y la nutricosmética coinciden en algo muy concreto: la piel no responde a gestos aislados. Responde a cómo funciona por dentro. A lo que tiene (o no tiene) para construir su propia estructura.
"La vitamina C juega un papel absolutamente clave en la producción de colágeno, y por eso se recomienda siempre combinarlos", explica Lara Feliu, técnica nutricionista, nieta de Ana María Lajusticia y embajadora y directora de marketing y comunicación de la marca.
Por qué esta combinación mejora la piel
El cuerpo produce colágeno de forma natural, pero "producir" no siempre significa "producir bien". Para que ese colágeno sea firme, resistente y elástico, necesita algo más que materia prima. Necesita condiciones. Y la vitamina C es una de ellas. Sin ella, el proceso no se completa como debería.
"Estas formas 'hidroxiladas' son imprescindibles para que las fibras de colágeno adquieran su estructura en triple hélice, tengan resistencia y elasticidad y puedan formar enlaces estables entre ellas", explica. "Sin suficiente vitamina C, este proceso se bloquea o se vuelve ineficiente, dando lugar a un colágeno débil o mal formado", advierte Feliu. Por eso, la combinación de colágeno con vitamina C en suplementos es básica. Sí, podrías obtener estos nutrientes a través de la alimentación. Pero en la práctica, no siempre es suficiente ni constante, especialmente si buscas resultados visibles. "No siempre es fácil alcanzar de forma constante las cantidades necesarias solo con la dieta", explica Feliu.
"Ensayos clínicos han observado mejoras en hidratación y elasticidad de la piel", afirma Feliu. Ahora bien, conviene entender cómo ocurre esto. "El colágeno que ingerimos no llega directamente a la piel, sino que se digiere en aminoácidos que el organismo utiliza según sus necesidades", explica. "Los suplementos de colágeno no actúan como un tratamiento directo sobre arrugas o firmeza, pero sí aportan los nutrientes necesarios para que el cuerpo sintetice su propio colágeno y este actúe donde sea necesario”, señala Feliu.
Suplementos o cosmética, qué es más eficaz
"El colágeno aplicado por vía tópica hidrata y mejora el aspecto de la piel, pero no llega a las capas más profundas", explica Mari Carmen Vaquero, farmacéutica y Brand Manager de Genové. "Es una proteína muy grande y su capacidad de absorción es limitada". Es decir, mejora lo superficial. Pero no construye. Por eso el enfoque ha cambiado. "Permite aportar los nutrientes clave para favorecer los procesos naturales de síntesis de colágeno", señala Vaquero sobre la nutricosmética.
"La eficacia está en la combinación", afirma. Y añade una de las claves del momento: "La piel no responde a estímulos aislados, sino a ecosistemas de activos que trabajan en sinergia". Y añade que "el cuidado interior no sustituye la rutina tópica, sino que la potencia y amplifica".
No es solo tomar colágeno: es cómo lo haces
Durante mucho tiempo, la conversación fue simple: tomar colágeno sí o no. Hoy ya no. La eficacia depende de algo mucho más interesante: la formulación. De lo que acompaña a ese colágeno. De si el cuerpo tiene realmente todo lo que necesita para usarlo. La piel no trabaja con ingredientes sueltos. Trabaja con sistemas. Con vitamina C, pero también con minerales como zinc y cobre, con antioxidantes que protegen frente al estrés oxidativo. Este es el cambio real: dejar de "tomar colágeno" y empezar a apoyar un proceso biológico completo.
"No es solo una tendencia, tiene base científica", subraya Vaquero. A partir de los 25 años, la producción de colágeno disminuye. Y no lo hace sola. El estrés, la contaminación, el ritmo de vida… todo suma. Por eso el enfoque ha cambiado. Ya no se trata de corregir cuando el problema aparece. Se trata de anticiparse. "No se trata de 'combatir' la edad, sino de acompañar a la piel para que funcione mejor durante más tiempo". Y en ese escenario, la combinación de colágeno y vitamina C deja de ser opcional.
Si hay algo en lo que coinciden ambas expertas, es aquí. “La constancia del aporte es lo que realmente condiciona los resultados”, insiste Feliu. Cuidar la piel desde dentro va de entender qué necesita y dárselo de forma constante.










