La gran ventaja de la que gozan algunas madres, en materia nupcial, es la posibilidad de mostrar diferentes facetas (de estilo) conforme se casan sus hijos. En una boda ejercen de madrinas, en otra de madres de la novia y en cada uno de esos acontecimientos especiales escogen un look con estética y silueta diferentes. Es lo que hizo Reyes quien, en la boda de su hija, confió en una propuesta muy diferente a lo que había lucido en otros enlaces. “Tenía claro que quería un vestido estampado porque había sido madrina en las bodas de mis hijos en dos ocasiones, y en esos casos, los vestidos eran más sobrios, con telas lisas, ya que llevaba mantilla”, nos cuenta.
En la decisión sobre su estilismo definitivo, esta elegante madre tuvo presente otros detalles del día, como la época, el escenario y el momento en el que comenzaba el ‘sí, quiero’, cuestiones clave para que el resultado casara con el ambiente. “La boda de mi hija Blanca era boda de tarde noche, de final de verano y quise darle un toque alegre y fresco, sin perder la elegancia que la ocasión requería y con el que me sintiese cómoda y natural”, apunta.
Un diseño con movimiento
Nuestra protagonista tomó la decisión de escoger la firma de la estilosa prenda mucho antes de saber cuándo tendría lugar la boda. Era una convicción que se gestó con tiempo. “Siempre tuve claro que, para un vestido estampado, pero a la vez elegante, con estilo y favorecedor, me decidiría por Matelier Design. Tienen unas telas con estampados preciosos y con una caída espectacular”, reconoce.
Esta idea llegó porque era clienta habitual y había visto un look a medida que le hicieron a su hija, con el que estaba encantada: “Para la boda de uno de sus hermanos, que quedó brutal. Yo les he comprado vestidos de colección en varias ocasiones y siempre han sido éxito asegurado”, admite.
La anécdota más insólita
Cuando Reyes comenzó el proceso de creación de su vestido, no pudo imaginarse que en su primera visita, algo inesperado ocurriría. “Para las pruebas iba a Madrid desde Sevilla y, en la primera ocasión, me pilló el apagón a nivel nacional en el AVE yendo a Madrid. Me quedé atrapada en el tren en medio del campo durante nueve horas y sin móvil, así que sin poder avisar… ¡Al día siguiente pude hablar con ellas y me volvieron a dar cita!”, recuerda de aquel 28 de abril de 2025.
Andrea, diseñadora y fundadora de la firma, creó para esta sevillana un boceto de la propuesta después de escuchar sus requisitos y gustos. “Lo fuimos diseñando tras elegir la tela entre las muchas opciones que tiene en su atelier”. Esta decisión, la del tejido, fue un momento divertido en el que nuestra protagonista pudo disfrutar con su hija, la novia. Se decantaron por una gasa con fondo blanco y estampada con pinceladas, en tonos verdes, berenjenas y marrones. “Lleva un hilo metalizado en dorado muy sutil”, dice.
Admite que quedó encantada con el vestido desde el primer momento y de la tela elegida alaba su espectacular caída, capaz de dar mucho movimiento a la pieza. También le gustó del resultado: “El escote cuadrado, las mangas acampanadas con detalles en los puños de gasa desflecada, la falda con vuelo y la costura central también con gasa desflecada”. La prenda incorporaba, además, un fajín con jaretas.
Complementos para un estilismo sofisticado
Como madre de la novia, Reyes quería ir elegante y favorecida, pero a la vez no restarle protagonismo a la madrina ni a la novia. “En cualquier caso siempre queremos ir bien y en mi caso me gusta ir actual y huir de lo clásico y señorón”, nos explica. Sí que quiso que todos los ojos se posaran en un accesorio con un gran valor sentimental: unos pendientes de brillantes y rubíes herencia de su abuela materna.
Llevó tacones, un calzado que le fascina, en concreto, unas sandalias muy altas de piel, con pulsera y en color bronce. Añadió un bolso color fresón, buscando ese aire alegre que le apetecía darle al look. “El maquillaje era muy natural. Al ser final de verano, estaba bronceada y tenía buen color. Realcé los ojos con sombras en tonos tierra y con algún toque sutil rosado”, señala.
Un cumpleaños especial
Consultamos a Reyes qué momentos guarda del enlace de su hija y hay uno que conserva con especial cariño. Al día siguiente de que se casara esta pareja, nuestra protagonista cumplía años: “Al final de la cena y ya pasadas las 12 de la noche, me sorprendieron los novios entrando con una tarta de cumpleaños y al ritmo de la canción Cumpleaños Feliz. ¡Fue un momento muy emotivo y divertido al mismo tiempo, un detallazo!”.
El ‘sí, quiero’ de su hija fue en pleno verano, el 30 de agosto, en la Iglesia de San Bernardo de Sevilla. El templo se ubica en el barrio que le da nombre y data del siglo XVIII. “Estamos muy vinculados a ella porque es nuestra parroquia y allí se bautizaron nuestros tres hijos. El sacerdote que los casó vino desde México para la ocasión. Conoce a los novios desde pequeños, cuando él estuvo en Sevilla unos años de capellán en su colegio y mantienen una magnífica relación con él, así que quisieron que fuese quien los casase”, agrega.
Los invitados se trasladaron posteriormente a una hacienda de olivar, Hacienda Molinillos, para celebrar la unión en matrimonio. Aunque podría haberles sorprendido el calor sevillano, Reyes apostilla que fue una noche muy agradable. “La cena fue en un patio antiguo rodeado de una galería de arcos preciosa y con mucho sabor. Tiene una iluminación bárbara que realza su belleza y pusimos unas lámparas altas que completaban la decoración, por lo que quedó espectacular”.
Echando la vista atrás, nuestra protagonista no puede olvidar cómo de enamorados y felices estaban los recién casados. “Fue de las bodas en las que se respira mucho amor. Las dos familias muy unidas disfrutando de la felicidad de nuestros hijos. Un día inolvidable”, comparte. Y, por último, no se priva de aconsejar a otras madres de la novia que estén en creación de su look que no se disfracen. “Que sean ellas mismas y que le den preferencia a la naturalidad y al estilo, sin recargar el look. Que lo primero que elijan sea el color o estampado con el que mejor se sientan identificadas y favorecidas, y después, vendrá el diseño”, concluye.









