La miniserie que repasa la historia de amor entre Carolyn Bessette y John F. Kennedy Jr. ha enamorado también al mundo entero. Love Story: John F. Kennedy Jr. & Carolyn Bessette ha demostrado que la fijación que despertaba la pareja a finales del siglo XX sigue tan viva como nunca en el XXI. Sarah Pidgeon es la actriz que ha inmortalizado a la publicista en la pequeña pantalla, un reto que ha aprobado con nota y traído de vuelta el estilo de Bessette: minimalismo, sofisticación y mucha naturalidad que se ven reflejados en el universo de la belleza.
Desde las diademas de carey a los estilismos con el blanco y negro como protagonistas, Sarah ha convencido con su interpretación; aunque para meterse en el papel tuvo que cambiar uno de sus rasgos físicos más distintivos: su color de pelo es en realidad castaño muy oscuro.
Una rubia icónica
El rubio de Carolyn Bessette fue una gran fuente de inspiración para las mujeres de los 90. De un dorado con mechas sunkissed que imitaban el efecto aclarante del sol, al tono nórdico por el que apostó posteriormente, su melena se convirtió en su sello y también en uno de los recursos que más juego le ha dado a Sarah a la hora de retratarla ante las cámaras. Fueron necesarias más de 20 horas de trabajo y dos días enteros para decolorar su pelo, aparte de que, como recoge Page Six, la actriz sufre de psoriasis, por lo que tuvo que aplicar un tipo de esteroide en el cuero cabelludo para evitar las ronchas durante el proceso.
Otra clave para mantener bajo control los brotes de escamas típicos de esta enfermedad inflamatoria que también padece Kim Kardashian es la dieta, en la que la actriz trata de evitar el gluten, la lactosa y el azúcar.
Sin importar el arduo proceso, la intérprete ha destacado la importancia del pelo para este trabajo: en los primeros episodios el color es más multidimensional, con mechas low lights y ondulado; mientras que conforme se desarrolla la historia, se vuelve mucho más claro, con un matiz mantequilla obra del colorista Brad Johns, y liso.
Un resultado prácticamente idéntico al de la melena de Carolyn que ha merecido la pena para Pidgeon: a pesar de los constantes retoques que necesita una morena natural como ella para mantener el color perfecto o las precauciones por su psoriasis, le apetece seguir de rubia sin importarle el cambio tan radical que supone en comparación con su aspecto natural. Se ha enamorado del look y parece que quiere comprobar qué hay de cierto en eso de que "las rubias se lo pasan mejor".








