Durante años, el clean look dominó pasarelas y alfombras rojas con pieles pulidas y apenas un susurro de color. Pero algo ha cambiado. Las últimas apariciones de Jenna Ortega, Margot Robbie, Mia Goth y Selena Gomez confirman que el deseo colectivo vuelve a mirar hacia la intensidad. Ojos ahumados, contornos fríos y labios vino profundo redefinen el nuevo ideal beauty. Se llama dark-romance y te va a encantar.
Detrás de esta tendencia hay una lectura cultural precisa. Xabier Rodrigues, National Artist de MAC Cosmetics Iberia, lo explica con claridad: "Después de una larga etapa donde se buscaba el minimalismo y la pureza en nuestro rostro, hay una necesidad imperiosa de volver a la autoexpresión y a la búsqueda de la identidad a través del maquillaje". Y matiza algo esencial: "No estoy hablando de un maquillaje extra cargado, sino de un look limpio, pero con carácter y lleno de personalidad que abraza lo dramático desde un punto de vista sofisticado".
La clave no es añadir producto sin medida. Es recolocar el foco. "Volvemos a posicionar en el mapa de la piel los ojos y los labios creando así un equilibrio entre estas tres estructuras", señala.
El maquillaje dark-romance: sofisticación frente a exceso
Cuando hablamos de dark-romance, la línea entre sofisticado y excesivo puede parecer fina. Pero para Rodrigues, el verdadero truco técnico es claro: "Sin duda alguna las cantidades y los tonos, el concepto es el mismo pero la intensidad narrativa del look dependerá de los colores escogidos y la saturación de los mismos al trabajarlos".
La paleta está definida. "Toda la gama de tonos marrones fríos, grisáceos, vinos e incluso el negro lideran esta tendencia", explica. Sin embargo, insiste en que el éxito está en la adaptación personal: "El truco está en adaptarlo a nuestra personalidad aplicándolos de una forma sutil o intensa. Ambos conceptos son aceptables y respetables, lo que cuenta es el respeto por nuestra personalidad a la hora de maquillarnos y de adaptar una tendencia a nuestros gustos".
Si hay un punto que decide si el resultado se percibe natural o demasiado cargado, es la piel. "Diría que la piel es el hilo conductor de todo look", afirma. Y añade: "Una piel naturalmente trabajada relaja y acompaña el look de ojos y labios sin que quede excesivo o exagerado".
Cómo lograr un 'dark romance' elegante
La elegancia dentro de esta tendencia depende, sobre todo, de las texturas. "Diría que texturas mate y/o satinadas tanto en ojos como en labios, trabajándolas de una manera difusa y diluida casi como un filtro para crear un halo de misterio donde no se ve un maquillaje excesivamente intencionado", explica.
En cuanto a productos, es directo: "Contornos fríos de rostro, labiales vino (de alta cobertura o baja), sombras en crema o en polvo, pero en tonos fríos". Para conseguir ese efecto difuminado, texturas como Powder Kiss Lip + Cheek Mousse funcionan muy bien porque permiten trabajar el color de forma mate, integrada y sin que se vea excesivamente intencionado. Y recuerda que cada tendencia tiene dos lecturas: "Toda tendencia tiene su lado más literal y su parte más conceptual, todo dependerá de la intensidad con la que queramos recrear esta tendencia".
Su propuesta concreta para recrear el look consiste en "una piel natural contorneada sin colorete y matificada en el centro del rostro; una sombra en gris a modo de ahumado en los ojos pero muy velada, casi como si fuera un sombreado natural; intensificar un poco la línea de las pestañas con un lápiz negro y por supuesto máscara de pestañas; para terminar un labio en color vino/ciruela bien trabajado para que fuera la joya del look y el punto focal". El resultado, asegura, es "un look de alfombra roja impactante pero elegante y con un alto poder seductor".
Dreia Casanova, makeup artist y portavoz de Maybelline New York, coincide en que la clave está en no transformar radicalmente la rutina, sino en elevarla estratégicamente.
"El gesto más fácil para sumarse al dark-romance sin cambiar toda la rutina es intensificar la mirada", explica. Y concreta: "Con un lápiz como Tattoo Liner de Maybelline, en negro o marrón oscuro, basta con marcar ligeramente la línea de las pestañas y difuminarla para conseguir un efecto más profundo, acompañado de una buena máscara de pestañas".
En labios, la transformación es igual de sencilla. "Es tan sencillo como subir un punto el tono: perfilar con un Lifter Liner en marrón y aplicar un labial como SuperStay Matte Ink o Vinyl Ink en tonos burdeos o granate. Son colores muy actuales, fáciles de llevar y que muchas ya tenemos en nuestro neceser, por lo que no hace falta cambiar toda la rutina, solo adaptarla".
La diferencia entre sofisticación y exceso, insiste, vuelve a estar en el equilibrio. "Un dark-romance sofisticado no va de cargar el maquillaje, sino de integrar tonos profundos dentro de tu estilo habitual. No es necesario marcarlo todo: basta con elegir un punto de intensidad, ya sea la mirada o el labio".
Y añade una reflexión clave que conecta con el momento cultural: "La clave está en trabajar bien el producto, difuminar y adaptar la tendencia a lo que cada una suele llevar. Al final, el dark-romance se define más por la paleta de colores que por la cantidad de maquillaje, y así el resultado se ve elegante y actual, sin excederse demasiado. Lo importante es no sentirse disfrazadas, sino elevar un poquito el look".
El 'dark romanc'e en todos los tonos de piel
¿Favorece a todo el mundo? Rodrigues es tajante: "Funciona en todos los tonos de piel, solo debemos tener en cuenta los tonos seleccionados para que sean notorios y puedan ser apreciados por el espectador".
Y concreta la adaptación necesaria: "En una piel clara podemos escoger tonos más claros dentro de la gama mencionada tanto de ojos como de labial ya que el color será más notorio; en pieles más oscuras debemos de seleccionar tonos también de la misma gama pero más oscuros y con una mayor pigmentación".
Para quienes quieran iniciarse sin miedo, su recomendación es simple: "Un lápiz de ojos negro puede transformar el look por completo". La técnica marca la diferencia: "Aplicando un poco en la raíz de las pestañas es más que suficiente y luego con una brocha o la yema de los dedos fundirlo sin miedo, para que quede el color integrado con la propia piel y el acabado sea casi como un sombreado natural".
No es un regreso al exceso. Es una reivindicación del carácter. El dark-romance no busca disfrazar, sino volver a entender el maquillaje como identidad. Y esta vez, con profundidad.









