Si este fin de semana entras en un supermercado y no encuentras tu bebida energética donde siempre, no es un problema de reposición ni un cambio de marca. Es el efecto de la nueva normativa que busca sacar estas bebidas del pasillo de los refrescos convencionales.
Galicia se ha convertido en la primera comunidad en aplicar este cambio, aunque la intención del Gobierno es extender este modelo a todo el país dentro de la futura regulación estatal.
Hasta ahora era habitual encontrar latas de bebidas energéticas junto a refrescos, zumos o bebidas gaseosas. Con las nuevas reglas, los supermercados deberán modificar la forma en la que se exponen estos productos.
Estanterías separadas y señalización
Entre las medidas previstas para los establecimientos destacan varios cambios en la forma de presentar estos productos al consumidor.
Por un lado, las bebidas energéticas deberán situarse en zonas diferenciadas dentro de las tiendas, separadas de los refrescos tradicionales. El objetivo es evitar que se perciban como una bebida más del lineal.
Además, los comercios deberán incorporar carteles o información visible que adviertan de que se trata de productos con alto contenido en cafeína y otros estimulantes, especialmente desaconsejados para menores.
Con esta reorganización de los lineales se busca también reducir el llamado consumo impulsivo, que se produce cuando estas bebidas se adquieren simplemente porque están colocadas junto a otras bebidas de consumo cotidiano.
Por qué preocupa su consumo entre jóvenes
Las bebidas energéticas contienen altas dosis de cafeína y otros estimulantes como taurina o guaraná. Según las autoridades sanitarias, su consumo excesivo puede provocar efectos como nerviosismo, alteraciones del sueño, aumento del ritmo cardíaco o dificultades de concentración.
En adolescentes, estos efectos pueden ser más intensos, ya que su sistema nervioso aún está en desarrollo y el organismo procesa la cafeína de forma diferente que en la edad adulta.
Multas por incumplir la norma
La nueva normativa no solo regula la venta, sino también el acceso de los menores a este tipo de bebidas.
En el caso de Galicia, la ley prohíbe la venta de bebidas energéticas a menores de 16 años y establece sanciones tanto para quienes incumplan la norma como para los establecimientos que las vendan a menores.
Las infracciones leves pueden conllevar multas de entre 200 y 3.000 euros, mientras que las sanciones más graves, como la venta reiterada a menores, pueden alcanzar hasta 15.000 euros.
El cambio que podría extenderse al resto de España
Aunque Galicia ha sido la primera comunidad en aplicar estas restricciones, el Gobierno trabaja en una regulación estatal que prevé extender estas medidas a todo el país a partir de 2026.
Esto implicaría controles más estrictos no solo en supermercados y tiendas, sino también en máquinas expendedoras y plataformas de venta online, donde las empresas deberán reforzar los sistemas de verificación de edad para impedir la compra por parte de menores.







