Christine Lagarde dejará la presidencia del Banco Central Europeo (BCE) el próximo 7 de febrero, tal y como ha anunciado ella misma a través de sus redes sociales. "Acabo de informar a mis colegas de que dejaré mi puesto en el BCE el próximo 7 de febrero de 2027. Ha sido un gran orgullo servir a esta institución. Agradezco a todos los que me han apoyado en este camino durante los últimos siete años", ha señalado la presidenta.
El motivo de las tiritas en su rostro
En la imagen con la que ha comunicado la noticia se la veía con tiritas en el rostro, un detalle que ella misma se apresuró a aclarar: "Para evitar comentarios en las redes sociales, las tiritas de mi cara se deben a una pequeña cirugía que me realizaron a principios de semana. ¡Sigan las indicaciones de su médico y revísense la piel con regularidad!". Apenas unas horas antes, había expresado su consternación por el accidente ferroviario ocurrido en Toledo. "Me ha entristecido profundamente la noticia del accidente ferroviario ocurrido en Toledo. En este día tan triste, mis pensamientos están con las víctimas, sus familias, los equipos de emergencia y el pueblo español".
La salida de Christine Lagarde se produce casi nueve meses antes de concluir su mandato de ocho años - asumió el cargo el 1 de noviembre de 2019 y su mandato vencía el 31 de octubre de 2027- y abre de inmediato el proceso para elegir a su sucesor. Según ha comunicado el BCE en una nota de prensa, Lagarde se ha dirigido al presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, para indicarle su salida anticipada. El portugués ha anunciado ya que, para lograr “una transición fluida”, el proceso para sustituirla se hará "sin demora".
Lagarde, nacida en París en 1956, es abogada de formación y construyó su carrera en el despacho internacional Baker McKenzie, donde llegó a presidir su comité ejecutivo global, fue ministra francesa de Comercio Exterior, Agricultura y Economía, directora gerente del FMI entre 2011 y 2019. y ha sido la primera mujer en dirigir el Ministerio de Economía y Finanzas de Francia, el FMI y el BCE.
Formada en la disciplina deportiva
Más allá de su brillante trayectoria profesional, Christine Lagarde siempre ha defendido la importancia de encontrar un equilibrio entre las responsabilidades laborales y la vida familiar. Madre de dos hijos, Pierre-Henri y Thomas, nacidos en 1986 y 1988, respectivamente, la francesa conoce bien las dificultades de compaginar la crianza con una carrera que exige una dedicación casi absoluta.
Su matrimonio con el analista financiero Wilfried Lagarde terminó en divorcio, pero conservó su apellido, con el que acabaría convirtiéndose en una de las figuras más reconocibles de la economía internacional. A lo largo de los años, ha hablado abiertamente del sentimiento de culpa que puede acompañar a las madres trabajadoras y de los sacrificios personales que implican determinados puestos de responsabilidad. Posteriormente se casó con el empresario británico Eachran Gilmour, de quien también se divorció más adelante y desde el año 2006 mantiene una relación sentimental estable con el empresario francés Xavier Giocanti.
La disciplina ha sido una constante en su vida, incluso antes de descubrir su vocación profesional. Durante su adolescencia practicó natación sincronizada y llegó a formar parte del equipo nacional francés. Una experiencia que le enseñó el valor del esfuerzo, la coordinación y el trabajo en equipo, cualidades que después trasladaría a su carrera.
Pérdida familiar
Su historia también estuvo marcada por una pérdida temprana. Cuando tenía solo 16 años falleció su padre, Robert Lallouette, profesor de inglés. Su madre, Nicole Carré, profesora de letras, tuvo que sacar adelante a sus cuatro hijos. Aquella etapa familiar precedió a una formación internacional que llevaría a Lagarde a Estados Unidos y, posteriormente, a estudiar Derecho en la Universidad París X-Nanterre, además de cursar un máster en el Instituto de Estudios Políticos de Aix-en-Provence.
Con el tiempo, se convertiría en una mujer acostumbrada a hacer historia. Fue la primera en ocupar la cartera francesa de Economía y Finanzas, la primera en dirigir el Fondo Monetario Internacional y, posteriormente, la primera presidenta del Banco Central Europeo. Tres hitos que consolidaron su posición entre las mujeres más influyentes del mundo.
Una despedida anticipada
Su marcha del BCE pone fin a una etapa especialmente intensa, marcada por la pandemia, las tensiones energéticas y la lucha contra la inflación. También abre una nueva incógnita sobre su futuro profesional, ya que, por el momento, Lagarde no ha anunciado cuál será su próximo destino.
A sus 70 años, la francesa se prepara para cerrar una etapa histórica y dejar atrás una institución a la que llegó en noviembre de 2019. Lo hará antes de lo previsto, pero con una trayectoria que la ha convertido en una de las grandes protagonistas de la escena económica internacional.









