Las fotos más llamativas de Carlos III en Bahamas: de su baile en un desfile a su reacción al verse como un campeón de boxeo


Así ha sido el segundo día de su gira de nueve por El Caribe


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Lucía FernándezCoordinadora de actualidad y realeza
29 de octubre de 2026 a las 13:34 CET

Los viajes de los Windsor al Caribe siempre tienen una doble vertiente. Por un lado, nos regalan imágenes como pocas veces se pueden permitir y, por otra, se enfrentan a las reclamaciones de unos territorios que reivindican una reparación por su pasado colonial y de esclavitud. En este contexto Carlos III se enfrenta al reto de equilibrar los dos lados de la moneda y en su segundo día en Bahamas nos ha dejado fotografías inolvidables, al tiempo que se ha comprometido a abordar esta cuestión en la próxima cumbre de líderes de la Commonwealth. 

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Invitado por el primer ministro Philip Davis, Carlos III asistió entusiasmado al desfile del Junakoo, una fiesta que tiene su origen precisamente en los tiempos de la esclavitud y que ahora es toda una fiesta en la que los bahameños reinvindican su identidad cultural. Con traje claro y gafas, de sol, un atuendo muy habitual en este tipo de viajes, el monarca culminaba así el segundo día de su gira. 

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Carlos III no se conformó con ser un mero espectador, llevado por el ritmo no dudó en coger el instrumento típico, que se asemeja a unas campanillas, y unirse al desfile, animado por los participantes.  "¡Su Majestad viviendo su mejor vida! le gritaban los ciudadanos que se acercaron a ver a su jefe de Estado y no esperaban verle mostrar sus mejores pasos de baile. 

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Junkanoo nació hace más de un siglo y originariamente era como celebraban los esclavos los tres días libres que tenían por Navidad. Normalmente, tiene lugar dos veces al año y la gente desfila al ritmo de la música con llamativos disfraces y a menudo con la cara pintada. Carlos III intentanba seguir los pasos absolutamente integrado en la fiesta. 

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Durante su visita a Nassau, el Rey también visitó el mercado que se despliega en la plaza del Parlamento, donde aprovechó para charlar animadamente con los vendedores locales y conocer los productos típicos de la isla.

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No solamente, se paró ante los puestos de frutas y verduras, también se acercó a uno de comida callejera donde pudo admirar alguno de los platos típicos de la antigua colonia británica.

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Uno de los momentos más simpáticos de la visita llegó cuando Carlos III visitó una academia de boxeo de Nassau. Allí, mientras veía a los jóvenes entrenar conoció a Sanai Miller, de 12 años, y a su entrenador Jermaine Gibson, que le recibieron con sendas camisetas con su imagen representado como un auténtico campeón de boxeo. 

El Rey no pudo reprimir una carcajada al verse reflejado como un boxeador de pro. Además, Jermaine había confeccionado la noche anterior otra para él, un regalo que recibió encantado. "Qué generoso", dijo Carlos III, que siempre domina como nadie las distancias cortas. En conversación con la prensa, el entrenador contó que también le había dicho que la camiseta estaba realmente bien.  

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En la isla bahameña de Eleuthera, Carlos III recordó sus viajes a la zona en la década de los 70 que fue, además, uno de los destinos de su luna de miel con Diana de Gales en 1981. Allí, se interesó especialmente por los cambios en el ecosistema y los efectos del cambio climático, una de las principales preocupaciones del monarca. Para culminar su visita, plantó un árbol platanero en el parque Nacional de New Providence que se espera que tarde unos 20 años en crecer. "Si aún sigo vivo, espero verlo", aseguro el Rey. 

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No ha faltado tampoco una visita a la base Coral Harbour donde pasó revista a las tropas de la Real Fuerza de Defensa de las Bahamas. Es el segundo día de una gira de nueve, que Carlos III afronta en solitario hasta su llegada a Antigua y Barbuda, donde se unirá la reina Camilla y en la que la coreografia entre el encanto y la diplomacia no ha hecho más que comenzar.