Acostumbrada a organizar las bodas de otras parejas desde hace más de dos años —forma parte del equipo de Peonías Eventos, empresa de Wedding Planners fundada por Patricia Gárate —, Meritxell Fernández Servitje ha vivido esta vez la experiencia desde el otro lado. La nieta de uno de los fundadores de Bimbo se ha dado el 'sí, quiero' con Jorge de Aldaz Romero, experto en comunicación de marketing y transformación digital. El enlace tuvo lugar este viernes en Madrid, en una celebración en la que ha querido reunir sus raíces mexicanas y las tradiciones españolas de la familia de su ya marido, que es madrileño. Cerca de 200 invitados han acompañado a los novios en un día lleno de detalles personales, como ha podido saber ¡HOLA!. Muchos de los seres queridos de la novia han viajado desde México para estar a su lado, en un reencuentro especialmente emotivo, donde el recuerdo de su abuelo, fallecido el año pasado, ha estado muy presente.
La basílica de San Miguel, ubicada en el histórico Madrid de los Austrias, fue el lugar elegido para la ceremonia religiosa. Meritxell conoce bien este templo, uno de los que Peonías Eventos recomienda a las parejas que buscan iglesia para su boda, y mantiene una relación cercana con el sacerdote y con las personas que se ocupan de cuidarlo. Después del 'sí, quiero', los invitados se trasladaron a la finca El Campillo, donde continuó la celebración. Ubicado en el municipio de San Lorenzo de El Escorial, el recinto acogió una fiesta inolvidable tanto para la pareja como para todos los invitados que les acompañaron en su gran día.
Los novios quisieron que las culturas mexicana y española estuvieran presentes durante la celebración. En una de las estancias de la finca se reservó un rincón de inspiración mexicana, donde no faltaron los mariachis y los invitados podían degustar Margaritas, el popular cóctel hecho a base de tequila, triple seco, hielo, lima y sal escarchada en el borde de la copa.
La música fue también una de las grandes protagonistas de la fiesta, con las actuaciones de Quinteto Recuerdos, Laraland Crazy Ladies, Drums On Live, Third Floor y Diego Aguas DJ. Por su parte, Gabi Project se encargó de la sonorización de todo el evento, mientras que MDR Studio Floral firmó la decoración floral, Luces de Cuento puso la iluminación e Invitarte diseñó la papelería personalizada. Por su parte, Premium Mix estuvo al frente de la coctelería.
Entre los detalles más personales de la boda hubo uno dedicado a quienes la hicieron posible: las mesas de la cena llevaban los nombres de los distintos proveedores que habían participado en la celebración. Meritxell trabaja habitualmente con ellos y conoce a muchos desde hace años, desde los camareros de la finca hasta la persona encargada del guardarropa. Después de compartir tantas bodas con este equipo, esta vez eran ellos quienes estaban a su lado en la suya. Para ella, fue como casarse en familia.
Su familia mexicana y el recuerdo de su abuelo
La presencia de toda la familia mexicana de Meritxell fue uno de los grandes regalos de esta boda. No se trataba únicamente de acompañarla en uno de los días más importantes de su vida, sino también de mantener viva una tradición familiar que su abuelo se había encargado de alimentar durante años. Según ha podido saber ¡HOLA!, el patriarca organizaba dos viajes al año en los que llegaban a reunirse entre 60 y 70 familiares. Aunque vivieran en lugares diferentes, aquellas escapadas eran una excusa para reunirse y compartir tiempo juntos. Tras su fallecimiento, el enlace de su nieta ha sido la mejor manera de rendirle homenaje y, de paso, acompañar a Meritxell en una fecha tan señalada.
Los familiares, que se alojaron en el Wellington Hotel & Spa Madrid, situado en el barrio de Salamanca, compartieron tanto la fiesta de preboda como el enlace y el desayuno de la mañana siguiente. Para la novia, levantarse después de la celebración y volver a encontrarse con ellos, tenerlos cerca y disfrutar de su compañía fue otro de los momentos más bonitos de estos días.
Un flechazo que acabó en boda y el vestido de novia
La historia de amor de Meritxell y Jorge tiene, además, un vínculo directo con su trabajo en Peonías Eventos. Ella entró a trabajar en esta empresa de Wedding Planners hace algo más de dos años, formando parte del equipo, cuando una de sus compañeras le habló de un chico al que quería presentarle. Estaba convencida de que podían encajar y pensaba que merecía la pena que se conocieran. Aquel joven era Jorge de Aldaz Romero. Lo suyo fue un amor a primera vista, prácticamente un flechazo que finalmente terminó en boda. Según ha podido saber nuestra revista, estas Navidades Jorge le pidió matrimonio y cuando Meritxell fue a visitar a su familia en Estados Unidos, les dio la buena noticia.
Aquellas vacaciones también quedaron asociadas a otro de los recuerdos más especiales de los preparativos: la elección del vestido de novia. Para Meritxell era muy importante vivir ese momento con los suyos. Quería que todos participaran en la búsqueda y pudieran acompañarla en una decisión tan personal. Cuando regresó a España, ya había encontrado el vestido con el que soñaba: un diseño de Rosa Clará. Aunque lo eligió estando en Estados Unidos, tenía claro que quería lucir un modelo de firma española en su gran día. Su padre fue el encargado de traérselo en avión a Madrid. Además, también le tenía reservado un regalo muy especial: unos pendientes de brillantes con un toque azul, en alusión a la tradición del something blue, ese elemento azul que toda novia incorpora a su estilismo como símbolo de buena suerte.
Para la celebración posterior a la ceremonia religiosa, Meritxell escogió un segundo vestido, en un tono caramelo, creación de Antonio Rivas. Dos elecciones para una jornada en la que la novia quiso cuidar su imagen pero sin dejar de sentirse ella misma y disfrutar de cada instante junto a Jorge y sus seres queridos.
Los zapatos de París y los mini postres preparados con su madre
Sin duda, en toda boda hay mil detalles que prepara y esta no iba a ser una excepción. Toda la familia se volcó en ayudar a la novia a hacer realidad sus suyos. Pero lo que ella no esperaba es que su madre fuera a ser la autora de parte del menú nupcial. Durante el verano, organizó una escapada sorpresa a París para que ambas pudieran buscar los zapatos que Meritxell llevaría el día de su matrimonio. Un viaje pensado para compartir tiempo juntas y convertir la elección de un complemento en otro recuerdo de familia. Madre e hija compartían, además, otra experiencia que terminó teniendo un papel en el enlace: las dos estaban realizando un curso de Cordon Bleu en Madrid. Así que aprovechando los conocimientos de alta cocina adquiridos en el curso, su madre se pasó tres días enteros junto a un chef elaborando los mini postres que han terminado formando parte de la propuesta dulce de la boda.
La novia que organiza bodas y soñaba con una celebración hecha a su medida
En Peonías Eventos, Meritxell forma parte de un equipo que trabaja para que cada pareja tenga una celebración personal, adaptada a su historia y a sus deseos. Su experiencia le ha permitido conocer de cerca la importancia de escuchar a los novios y de cuidar los detalles que hacen que una boda sea diferente e inolvidable. Por eso, organizar la suya suponía una experiencia muy particular. Meritxell quería que su enlace tuviera esa misma personalidad que busca transmitir en las bodas de otras parejas. Quería una celebración que hablase de ella y de Jorge, de sus raíces, de sus familias y de las personas que han formado parte de su historia. Y así lo hicieron.
La presencia de sus compañeras fue uno de los momentos que vivió con más emoción. Después de haber compartido tantas celebraciones con ellas, esta vez era ella quien caminaba hacia el altar y estas estaban para acompañarla. "Una de las cosas más especiales fue que todas las chicas de Peonías estuvieran ahí", ha reconocido a ¡HOLA!. Verlas en la iglesia y sentir que la acompañaban durante su propio enlace hasta el final fue "también increíble". Al fin y al cabo, en Peonías Eventos están acostumbrados a crear bodas muy personales y en esta ocasión, esa filosofía tenía un significado añadido: hacer realidad el sueño de una persona que normalmente suele trabajar entre bambalinas para cumplir los deseos de otros. Y todo salió perfecto.
Una preboda improvisada antes del gran día
Las celebraciones comenzaron este jueves, la víspera de la boda, con una preboda que se organizó casi sobre la marcha. Según ha podido saber ¡HOLA!, la pareja no tenía previsto celebrar un encuentro previo, pero los padres de Meritxell habían adquirido recientemente una finca en Boadilla del Monte (Madrid) y decidieron aprovecharla para reunir a familiares y amigos antes del enlace. El buen tiempo reinante en Madrid permitió disfrutar de la jornada al aire libre, con mesas en el exterior y un ambiente otoñal y distendido. Ciboulette se encargó del catering.
La fiesta permitió que los invitados empezaran a disfrutar juntos antes del gran día, en especial los familiares de Meritxell que habían viajado desde México. Al día siguiente, la pareja celebró su boda en la basílica de San Miguel y continuó la fiesta en la finca El Campillo, donde los guiños a las raíces mexicanas de la novia se mezclaron con los detalles más personales de los dos. Después de varios días rodeados de sus seres queridos, Meritxell y Jorge pusieron rumbo a Australia para disfrutar de su luna de miel y comenzar esta nueva etapa juntos.






















