Alejandra Rubio ha abierto las puertas de su intimidad familiar mostrando una amplia galería de imágenes de su esfera más cotidiana. Tras consolidar su hogar junto a Carlo Costanzia y formar una preciosa familia de cuatro junto a sus dos pequeños, la hija de Terelu Campos ha decidido abrir por primera vez las puertas de su vivienda para enseñar no solo el cuidado estilo de su casa, sino también cómo crecen sus hijos, y qué aficiones está heredando su pequeño Carlo a medida que se hace mayor.
La nueva afición de Carlo
A sus dos años, el primogénito de la pareja ha comenzado a desarrollar una curiosa 'obsesión': imitar a su padre en todas las tareas del hogar. Alejandra ha captado un momento del nieto de Mar Flores metido literalmente debajo de una mesa de madera de nogal, concentrado e intentando apretar los tornillos de las patas como si de un auténtico profesional del bricolaje se tratara. Esta divertida faceta "manitas" del pequeño demuestra el enorme apego que siente por su progenitor, a quien busca imitar en cada uno de sus gestos.
"El roba libros"
Alejandra nunca ha ocultado su gran pasión: la lectura, y más cuando este año ha debutado como escritora con una novela romántica. Por eso no es de extrañar que el nieto de Terelu haya heredado la misma afición que su madre, tal y como se puede ver en otra de las imágenes: "El roba libros", ha comentado la nieta de Teresa Campos divertida al ver a su niño con un libro suyo en las manos.
La habitación de la pequeña Tessa
Además de la nueva afición de Carlo, las imágenes nos han permitido echar un vistazo a la estancia más especial de la vivienda: la habitación de la pequeña Tessa. Alejandra ha mostrado un rincón de la cuna de su bebé, decorada con tonos suaves y muy delicados. Destaca un arrullo de muselina verde oliva con un discreto estampado de hojas blancas, acompañado por un protector de cuna en tono rosa y una entrañable muñeca de trapo vestida que aporta un toque vintage al dormitorio infantil.
Las imágenes también revelan la estética cálida que predomina en el resto de la casa. En el salón, epicentro de la vida familiar, destaca un amplio sofá modular en tono beis neutro decorado con cojines en tonos teja. Frente a él se ubica una robusta mesa de centro circular de tono crema, sobre la que contrasta un gran cuadro en blanco y negro colgado en la pared principal.
La luz cálida y natural, sumada a los detalles de madera en los suelos y a espejos de cuerpo entero con marcos curvos, aporta una sensación de gran amplitud y confortabilidad.
El ambiente de paz se completa con la presencia de sus queridas mascotas. Un perro descansa sobre una gran cama en el suelo de madera, mientras que dos gatos se acurrucan sobre los cojines del sofá, dejando claro que en la residencia de los Rubio-Costanzia la convivencia animal forma parte fundamental de su día a día.
Con esta cuidada selección de fotos, Alejandra Rubio ha dejado ver por primera vez el entorno en el que se desarrolla su día a día, combinando la elegancia de una decoración cuidada con el pequeño y entrañable caos que rodea a una familia con dos niños pequeños.












