Hay recuerdos que, por mucho tiempo que pase, nunca terminan de desaparecer. Y cuando una situación del presente guarda algun parecido con uno de los episodios más dolorosos del pasado, es inevitable que aparezca el miedo y la preocupación. Algo así le ha ocurrido a Kim Kardashian, que a sus 45 años se ha enfrentado a un problema de salud que la ha llevado al hospital y que ha hecho que su familia vuelva a recordar la prematura muerte de su padre, Robert Kardashian, fallecido en septiembre de 2003, con solo 59 años, a consecuencia de un cáncer de esófago.
Más de dos décadas después de aquella pérdida, Kim ha revelado que padece esofagitis, una inflamación del tejido que recubre el esófago, precisamente el órgano en el que su padre desarrolló el cáncer que acabó con su vida. El diagnóstico aparece en el tráiler de la octava temporada de Las Kardashian, que se estrenará el próximo 8 de octubre.
"Tengo algo llamado esofagitis", explica Kim en el avance. Poco después aparece tumbada en una cama de hospital, con una bata y siendo atendida por personal sanitario. Por el momento no se conoce la gravedad de su estado ni el tratamiento que está siguiendo, aunque las imágenes muestran la preocupación que este problema de salud ha provocado.
El recuerdo inevitable de su padre
Es entonces cuando una pregunta devuelve a los Kardashian a uno de los momentos más duros de su historia familiar. "¿No murió tu padre de... no fue eso?", se escucha decir a alguien fuera de cámara. La comparación provoca una reacción inmediata en Kris Jenner, que fue esposa de Robert durante trece años y tuvo con él cuatro hijos, Kourtney, Kim, Khloé y Rob. Visiblemente emocionada, reconoce: "No puedo, me dan ganas de llorar".
Hay, sin embargo, una diferencia fundamental. Kim no padece la enfermedad que acabó con la vida de su padre. Robert Kardashian murió de cáncer de esófago, mientras que su hija ha sido diagnosticada de esofagitis. Esta última consiste en una inflamación del revestimiento del esófago y, si se prolonga en el tiempo, algunos pacientes pueden desarrollar una complicación denominada esófago de Barrett, asociada a un mayor riesgo de cáncer de esófago. Nada de lo conocido hasta ahora indica que este sea el caso de Kim.
Una pérdida que marcó a los Kardashian
La reacción de la familia se entiende al recordar cómo vivieron la enfermedad de Robert. Kim tenía apenas 22 años cuando perdió a su padre, mientras que Khloé ha explicado que todo ocurrió muy rápido. Según recordó en 2025, Robert murió apenas "seis o siete semanas después del diagnóstico" y ni siquiera sabe si él mismo llegó a aceptar que su enfermedad era terminal.
Para Kim desaparecía, además, una de las personas que más había influido en ella. Robert Kardashian, conocido también por formar parte del equipo de abogados de O.J. Simpson, despertó desde muy pronto su curiosidad por el Derecho. Ella misma ha contado que, siendo adolescente, se colaba en su despacho para revisar pruebas y documentos, una inquietud que años después acabaría llevándola a seguir sus pasos en el ámbito jurídico.
Las últimas palabras de su padre
Pero hay una conversación mucho más íntima que permanece grabada en su memoria. En 2023, Kim recordó las palabras que Robert le dedicó poco antes de morir: "Sé que vas a estar bien. Es casi como si pudiera ver el futuro. Sé que vas a estar bien, pero cuida de tus hermanos por mí. Asegúrate de cuidarlos".
Una petición que marcó su manera de afrontar la vida. "Me hicieron tomar decisiones de manera diferente", reconoció. Y el paso del tiempo no ha borrado esa ausencia. El año pasado, coincidiendo con el 22º aniversario de su muerte, volvió a recordarlo públicamente: "No puedo creer que tuviera 22 años cuando falleciste y que hoy se cumplan 22 años desde que te fuiste al cielo".
"Espero que estés muy orgulloso de todos nosotros. Te queremos, papá, y te echamos muchísimo de menos", añadió.
Otros problemas de salud
No es la primera vez que la salud de Kim ocupa un lugar importante en Las Kardashian. En la temporada anterior reveló que una resonancia magnética había detectado un pequeño aneurisma cerebral, que los médicos relacionaron, según explicó ella, con el estrés. También ha contado que volvió a sufrir un brote de psoriasis durante una etapa especialmente complicada después de su divorcio de Kanye West.








