El comunicado más difícil de Julia Janeiro: "Con 12 años perdí las ganas de vivir"


La hija de Jesulín de Ubrique y María José Campanario abre su corazón y recuerda los años más duros de su vida


Julia Janeiro, en una imagen en sus redes© julsjaneiro
Ani MoroRedactora senior
17 de septiembre de 2026 a las 14:34 CEST

Julia Janeiro, la hija de Jesulín de Ubrique y María José Campanario, ha compartido un mensaje profundamente personal en el que habla de episodios más complicados de su vida, de los que ya habló en su primera entrevista en ¡HOLA!, y del largo camino de reconstrucción que ha recorrido hasta el día de hoy. La joven, de 23 años, ha explicado que durante años tuvo que enfrentarse al juicio público sobre su familia y a situaciones que marcaron su infancia y adolescencia, unas experiencias que, asegura, la llevaron a tocar fondo en más de una ocasión. 

Julia Janeiro© julsjaneiro
Julia Janeiro

"Hay una parte de mi vida que no sale en una foto, que no se ve en un vídeo y que nadie conoce realmente. Y creo que, para entender por qué hoy me quiero tanto, primero hay que entender todo lo que me ha costado llegar hasta aquí", comienza el comunicado más difícil que ha tenido que escribir hasta la fecha.  En él explica con los sentimientos a flor de piel cómo, desde muy pequeña, ha sido testigo de las críticas y ataques hacia sus padres, una situación que también terminó afectándola directamente. "Durante 23 años he visto cómo tiraban a mis padres por tierra públicamente. Prácticamente desde que tengo recuerdos. He visto a personas hablar de mí, de mi familia, juzgarnos, inventar historias y decir mentiras dañinas, mientras yo tenía que aprender a vivir con ello. Y cuando eres pequeña no entiendes por qué la gente puede hacer tanto daño sin conocerte. Simplemente aprendes a callarte, a aguantar y a seguir", señala.

Y aborda los serios problemas de salud mental que sufrió durante su adolescencia. "Con 12 años perdí las ganas de vivir. Y todavía me cuesta escribir esa frase. No sé qué pasó dentro de mí para que, de alguna manera, volviera a encontrar esas ganas. Pero las encontré".  Julia Janeiro considera que recuperar esas ganas de seguir adelante fue un "milagro", aunque admite que no fue la única ocasión en la que atravesó una situación límite. "Con 18 años volví a perderme. Toqué fondo de una manera que nunca imaginé. Llegué a pesar 40 kg. Viví situaciones en privado y públicamente que no le deseo a nadie y que todavía hoy me cuesta poner en palabras. Algún día hablaré de ellas. Pero hay cosas que necesitan tiempo".

Jesulín de Ubrique y Julia Janeiro, cómplices y unidos tras la marcha de María José Campanario a Asia
Jesulín de Ubrique y Julia Janeiro, cómplices y unidos

Durante años, tuvo que reconstruirse en silencio mientras continuaba expuesta a las críticas y los juicios de los demás. En ese proceso, su familia y su mejor amigo, Manu, desempeñaron un papel fundamental. "Durante años he tenido que reconstruirme en silencio. Mientras fuera seguían juzgándome y tirándome por tierra, y yo intentaba entender quién era, qué me había pasado y cómo volver a quererme.Y tuve algo que para mí lo cambió todo, mi familia y mi mejor amigo, Manu. Ellos estuvieron. Siempre".

 Julia no se olvida de Adri, su psicólogo, una persona esencial en su recuperación: "Y con 16 años llegó Adri a mi vida. Mi psicólogo. Y decir que ha sido importante para mí se queda corto. Él forma parte de todo aquello que, de una manera u otra, salvó mi vida. Desde pequeña he ido al psicólogo y siempre lo diré con muchísimo orgullo. Pedir ayuda me ayudó a salvar mi vida".

Para concluir, la hija de María José Campanario explica que las experiencias que ha vivido le han permitido comprender mejor quién es y valorar el camino recorrido. "Yo me he roto y me he vuelto a construir muchas veces. Por eso hoy me quiero tanto. Porque conozco a la niña que fui. Conozco a la niña que con 12 años ya no quería seguir aquí. Conozco a la de 18 que tocó fondo. Conozco todas las versiones de mí que tuvieron que sobrevivir a cosas que nadie vio", destaca. Y cierra su mensaje, no sin antes compartir unas palabras llenas de calma y aceptación: "Y si hoy puedo mirarme y quererme, es porque sé todo lo que me ha costado llegar hasta aquí".