Recuerdo perfectamente cuando las vi por primera vez en el cine... y ya me cautivaron por completo. A Nicole Kidman, en aquella aventura juvenil australiana llamada Los Bicivoladores (1983), con su cara angelical de siempre y luciendo, cómo no, su característica melena pelirroja rizada. A Sandra Bullock, tiempo después, la descubriría subida a aquel autobús descontrolado con una bomba dentro en la trepidante Speed: máxima potencia (1984), junto a Keanu Reeves, el taquillazo mundial que la catapultó a la fama. Para ambas ha llovido mucho desde entonces, pero hay una cosa que no cambia: que siguen siendo dos de las grandes reinas de Hollywood, como demuestran ahora en su Prácticamente magia 2 que llega este viernes a las salas.
Rodeada de gran expectación, se estrena la segunda parte de un film que hace casi treinta años, en 1998, ya causó furor aunque solo fuera por su dúo protagonista. Retoman por tanto sus personajes de las hermanas Owens, dos peculiares brujas buenas con una forma muy distinta de sobrellevar los poderes que tienen y que les vienen heredados de sus ancestros. Junto a ellas, conoceremos a la nueva generación que también posee estos dones sobrenaturales, los que tienen las hijas de Sally. Dos roles que encarnan brillantemente las actrices Joey King (Mi primer beso, Expediente Warren) y Maisie Williams ( la inconfundible Arya Stark de Juego de Tronos).
No nos podemos olvidar por supuesto de las hechiceras más veteranas que aportan toda su experiencia interpretativa: la que fue musa de Woody Allen y tiene dos Oscar a sus espaldas, Dianne Wiest (Hannah y sus hermanas, Balas sobre Broadway, Una jaula de grillos), así como una fantástica Stockard Channing (la inolvidable Rizzo de Grease). En sus manos estará el punto de partida y la clave de Prácticamente magia 2, para guiar a sus descendientes en la lucha por acabar, de una vez por todas, con la oscura maldición que las persigue y que amenaza con destruir su familia. Será la batalla definitiva para terminar con la losa insoportable que marca sus vidas, la que augura una muerte trágica y horrible a todo hombre que se enamora de ellas y es correspondido por estas.
Es este un largometraje que no defraudará en absoluto a los fans de la primera entrega, ya que vuelve a contar con buenas dosis de romance, drama, fantasía, suspense, acción y comedia. Al mando está la directora danesa Susanne Bier (Un mundo mejor, Después de la boda), con Kidman y Bullock como productoras ejecutivas, explorando aquí el universo femenino desde muy diversos ángulos. Es más, casi se podría decir que la magia es solo una excusa para hablarnos de asuntos más terrenales y que nos tocan a todos de cerca de una forma u otra. Se abordarán las siempre complicadas relaciones materno-filiales, los miedos e inseguridades que tiene cualquier madre en el cuidado y la crianza de sus vástagos, o la sororidad como principio fundamental que debería vertebrar los vínculos entre mujeres.
El fascinante mundo de las brujas
Lo reconozco. Siempre me han atraído. En cualquiera de las formas que se presenten y en los más diversos géneros cinematográficos, allá donde ellas tienen la sartén (que no la escoba) por el mango. Me encandiló en su día la ochentera Las brujas de Eastwich (1987), con unas radiantes Michelle Pfeiffer, Susan Sarandon y Cher; así como la noventera Jóvenes y brujas (1996) con Robin Tunney, Neve Campbell, Fairuza Balk y Rachel True. También me atrapó Suspiria, tanto la original del italiano Darío Argento (1977) como el posterior 'remake' que hizo su compatriota Luca Guadagnino en 2018, con Tilda Swinton, Dakota Johnson y Mia Goth, entre otras.
Del mismo modo, me divertí mucho con la española Las brujas de Zugarramurdi (2013), dirigida por Álex dela Iglesia y con Carmen Maura, Terele Pávez y Carolina Bang como jefas del akelarre. De la factoría Disney, el año pasado y el anterior hemos visto la faraónica Wicked I y II (2024-25) con Ariana Grande y Cynthia Erivo, y si nos vamos más hacia atrás tenemos a la Maléfica (2014-2019) de Angelina Jolie, o El retorno de las brujas (1993) con Sarah Jessica Parker, Bette Midler y Kathy Najimi. Aunque si hablamos de brujas que dan miedo, pero mucho miedo de verdad, encontramos la aterradora y sorprendente El proyecto de la bruja de Blair (1999), la tenebrosa The Witch (2015) con Anya Taylor-Joy, y la última, imprescindible, Weapons (2025). A cual más fascinante.








