Cuando el verano está a punto de despedirse y la vuelta al cole es inminente, una buena foto recordando lo mejor de las vacaciones siempre es un antídoto perfecto contra la morriña. Y eso es lo que ha hecho Alessandro Lequio en su última publicación en Instagram, donde ha compartido una imagen muy entrañable de su hija. Por todos es sabido que este siente auténtica adoración por su hija Ginevra, a la que cariñosamente llaman Ena. La pequeña, que el pasado 17 de agosto cumplió 10 años, es la debilidad de su padre, quien suele compartir fotos de la niña en sus redes sociales. Gracias a esas publicaciones hemos podido verla crecer, descubrir cómo va haciéndose mayor, conocer sus hobbies y la magnífica conexión que mantienen padre e hija.
La última imagen que Lequio ha compartido ha revolucionado a sus seguidores. Se trata de una tierna fotografía de la niña —fruto de su matrimonio con María Palacios— en la que aparece ya muy mayor. Con su melena rubia recogida en una coleta y perfectamente conjuntada con un polo fucsia, calcetines a juego, minifalda vaquera clara y deportivas, vemos a Ena besando cariñosamente a su caballo. Tal vez estaba despidiéndose del animal antes de regresar a Madrid; lo cierto es que el mensaje de Lequio es de absoluto agradecimiento hacia quienes cuidan de él maravillosamente. “Ena and Ginger… gracias Sefi y Antonio por cuidarlo tan bien”, ha escrito junto a la tierna imagen, acompañada de los hashtags #loveena y #alessforever, habituales en sus publicaciones.
Apasionada de los deportes
La pequeña Ena es toda una deportista, una pasión que parece haber heredado de su famoso papá. Cada verano en Galicia se convierte en una auténtica aventura para ella, un lugar donde puede practicar una de sus disciplinas favoritas, imposible de realizar en Madrid: el surf. Ena ya tiene experiencia sobre la tabla. El verano pasado pudimos verla disfrutar de las olas, aprender las técnicas básicas de este deporte y perfeccionar su destreza en Patos Surf, una reconocida escuela de Nigrán que lleva 28 años formando a nuevas generaciones de surfistas.
Pero el surf no es la única pasión de Ena. También ha desarrollado su interés por el skateboard, otro deporte que el pasado verano captó su atención y este ha seguido practicándolo. Hace unos días, Lequio publicó una nueva imagen de su hija perfectamente equipada con rodilleras, coderas y su tabla de skate, lista para disfrutar de una jornada en el skatepark.
El cumpleaños de Ena en Galicia y el 'Me gusta' de Ana Obregón
Hace un par de semanas, la familia celebró en Galicia el décimo cumpleaños de Ena, una fiesta en la que no faltó una rica tarta de chocolate adornada con los símbolos más representativos de los dos deportes favoritos de la pequeña: una tabla de surf y un patinete, además de las velitas con el número 10. Antes de que la niña pudiera soplarlas, Lequio mostró el pastel preparado para su hija, una imagen que recibió el “Me gusta” de Ana Obregón.
A lo largo de los años, Galicia se ha convertido en el refugio favorito de Lequio y su familia. Las Rías Baixas son su lugar predilecto para desconectar y disfrutar de la naturaleza, el mar y la gastronomía en compañía de su mujer, María Palacios, y su hija. El vínculo de Lequio con tierras gallegas no es casual: desde que inició su relación con María —cuya familia está profundamente vinculada a la región— sus estancias allí se han convertido en habituales.
Llevan 25 años juntos y su amor por Galicia ha ido aunmentando. Hasta tal punto que poseen una segunda residencia en la zona, lo que les permite pasar largas temporadas allí. No solo veranean en este enclave privilegiado, muy próximo a las Islas Cíes, sino que también se dejan ver en Semana Santa o siempre que sus agendas profesionales se lo permiten, consolidando aún más su arraigo con esta tierra que el propio Alessandro ha bautizado como “Galifornia” en algunos de sus mensajes en redes sociales.
Un verano más, Galicia se convierte en el escenario donde la familia Lequio-Palacios escribe algunos de sus recuerdos más felices. Entre celebraciones, deporte, naturaleza y momentos compartidos, Ena crece rodeada de cariño y libertad, mientras Alessandro y María disfrutan de ese rincón que ya forma parte esencial de su historia familiar.






