Las tardes de Madrid tienen, desde ayer, un nuevo y sofisticado punto de encuentro para los amantes de las grandes historias. El majestuoso marco del Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Castellana se vistió de gala para acoger el nacimiento del esperadísimo Club de Lectura de ¡HOLA!, un espacio diseñado por María Palacios para desmenuzar los secretos de los libros desde la cercanía y la confianza. Para su debut, el proyecto no podía haber tenido un padrino más generoso: un sincero, divertido y magnético Juan del Val. Si quieres ver un adelanto, ¡dale al play!
El escritor se convirtió en el gran protagonista de una velada inolvidable donde su última y aclamada novela, Vera, una historia de amor —la flamante ganadora del Premio Planeta—, fue la excusa perfecta para descubrir su lado más humano. Juan estuvo espectacularmente generoso con sus declaraciones, compartiendo confidencias inéditas que dejaron al público sin palabras. En ¡HOLA! recopilamos las diez confesiones más impactantes y desconocidas que el autor regaló en primicia a nuestra anfitriona, María Palacios, y a sus lectores.
1. Sus inicios en la sombra: "Empecé siendo 'negro' literario"
Fue, sin duda, la revelación más inesperada de la tarde. Antes de ver su nombre impreso con letras de oro en las portadas de los grandes éxitos editoriales y de alzarse con el Premio Planeta, Juan del Val trabajó en la sombra de la industria. El autor confesó con total naturalidad que en sus comienzos profesionales ejerció como "negro" literario, prestando su talento y su pluma para escribir textos y obras que acabarían firmadas por otros autores. Una etapa de aprendizaje en el anonimato que hoy recuerda con orgullo y como el germen de su posterior y arrollador éxito.
2. Un refugio secreto en Madrid: se va de casa para poder escribir
A pesar de la idílica y unida familia que forma junto a Nuria Roca y sus hijos, el autor descubrió que necesita poner distancia física para poder dar rienda suelta a su creatividad. Juan confesó que tiene un apartamento en Madrid al que acude en busca de la soledad necesaria para teclear sus novelas, asegurando entre risas que se ve obligado a marcharse de su hogar porque su familia es "demasiado social. En casa hablamos mucho, hay siempre mucho alboroto, lo cual es maravilloso, pero prefiero estar solo para escribir muchas veces" y el constante bullicio de su casa le impide alcanzar la concentración.
3. Máxima empatía con su obra: "Todo lo que pasa en mis libros me pasa a mí"
Una de las confesiones más íntimas sobre su proceso creativo tuvo que ver con la implicación emocional que deposita en cada página. Desveló que experimenta en su propia piel cada una de las sensaciones que experimentan los personajes de Vera. El autor detalló que sufre de forma literal con el texto: "Si es una escena triste, lloro; si es una escena de sexo, me excita", demostrando que no sabe escribir desde la distancia, sino desde una honestidad visceral y absoluta.
4. El divertido y humano pensamiento al ganar el Premio Planeta
María Palacios recordó el emocionante y polémico momento en el que Juan del Val fue proclamado ganador del prestigioso galardón de las letras hispanas. Lejos de discursos idílicos, el autor desató las carcajadas del público al confesar el humilde y divertidísimo pensamiento que cruzó su mente al escuchar su nombre en la gala de entrega: "Solo pensé: 'no te caigas'", desvelando los nervios y el vértigo real que se esconden detrás del glamour de los grandes premios. Además, contó la primera llamada que hizo: “llamé a mis padres. Eran las doce de la noche, y mi padre cogió el teléfono y claro, imagínate, pensaba que me había pasado algo mala a esas horas”.
5. El debate de la vocación: "Me gusta más que me lean que escribir"
Con esa agudeza y sinceridad libre de complejos que tanto le caracterizan, el escritor expresó su parecer sobre el verdadero motor de su profesión. Aunque el proceso de volcar historias en el papel le apasiona, Juan dejó claro que el fin último de su arte es el receptor: "Me gusta mucho escribir, pero me gusta más que me lean; porque si no hay nadie detrás que te lee, esto no sirve de nada", añadió, poniendo en valor la figura imprescindible de los lectores del club.
6. Una bonita coincidencia del pasado desvelada por María Palacios
La complicidad entre la presentadora y el invitado inundó el espacio desde el primer minuto, gracias en parte a un precioso secreto de su pasado común que María sacó a la luz. "Juan, nos conocimos hace ya 25 años en una cena en mi casa", desveló la periodista. "Yo aún no sabía que estaba invitando a un futuro Premio Planeta, y creo que ninguno de los dos imaginaba entonces que acabaríamos aquí: él publicando novelas y yo presentándolo ante tanta gente".
7. Una romántica tradición familiar: "En mi casa nos damos besos todos los días"
Al hilo de las sugerentes e intensas frases que salpican las páginas de Vera, una historia de amor —como la aplaudida La vida sin besos es áspera—, María Palacios aprovechó para preguntarle con humor si se consideraba un hombre cariñoso en la intimidad. El escritor recogió el guante de inmediato, conquistando los corazones de las cuarenta personas presentes con una tierna confesión hogareña: "Soy muy besucón; en mi casa nos damos besos todos los días. Si no te besas, pierdes la cercanía y se marca la distancia con la gente que quieres y eso no me gusta”.
8. El desgaste de la página en blanco: "Con el ritmo que llevo, noto que me falta energía"
El autor de Candela o Bocabesada compagina su exitosa carrera literaria con una intensa presencia en los platós de televisión, un ritmo frenético que empieza a pasarle factura. Para deleite de los presentes, Juan desveló en primicia que ya se encuentra inmerso en la escritura de su próxima novela, aunque admitió con total naturalidad el cansancio que arrastra: "Noto que me falta energía, pero al final el proceso es así; no todos los meses son iguales. Hay algunos que escribes muchísimo y otros no tanto".
9. “Soy muy observador”
Antes de consagrarse a las letras, su paso por la televisión como guionista y productor curtió una de sus mayores virtudes: su asombrosa capacidad de observación sobre las emociones humanas. Juan confesó que mantiene este hábito casi como una obsesión y que le apasiona salir a la calle con el único fin de estudiar los gestos cotidianos de los desconocidos.
Sin embargo, admitió entre risas el reverso divertido de esta costumbre: "Soy tan sumamente observador que entiendo perfectamente que la persona que se sienta a mi lado en una cafetería o en el transporte pueda llegar a sentirse incómodo bajo mi mirada", desveló sobre ese constante escáner psicológico con el que luego construye la arrolladora verdad de sus tramas.
10. Su fascinación por la psicología femenina frente a la masculina
El coloquio final permitió a los lectores debatir con el autor sobre el profundo trasfondo de la novela, que narra la liberación de una mujer de 45 años tras divorciarse de un marqués. Fue aquí donde Juan regaló una de las reflexiones más impactantes de la velada sobre las diferencias de género a la hora de amar y romper moldes: "Un hombre deja a una mujer cuando encuentra a una sustituta; en cambio, en Vera, es la mujer —o las mujeres— las que dejan al hombre cuando se descubren a ellas mismas. Por eso me gusta escribir más sobre personajes femeninos".












