El enigmático mensaje de Sara Carbonero para despedir un verano especialmente difícil


La periodista recurre a la literatura para expresar sus emociones más íntimas


Sara Carbonero en una imagen promocional con Popa© saracarbonero
Amaya Rubio HerrerosRedactora de Actualidad
4 de septiembre de 2026 a las 18:50 CEST

Sara Carbonero (42) vuelve a mostrar, una vez más, cómo sus redes sociales se han convertido en una ventana íntima a su estado de ánimo. Enigmática, sincera y profundamente personal, la periodista utiliza estos espacios como una forma de canalizar emociones y compartir aquello que la atraviesa. Esta vez ha sorprendido a sus seguidores con un gesto especialmente significativo: una storie en la que publica un breve poema titulado Septiembre, tan contundente como delicado.

Sara Carbonero con chaqueta vaquera de brillos de Slowlove© @saracarbonero
Sara Carbonero

Tres versos del poeta donostiarra Karmelo C. Iribarren bastan para condensar una emoción que Sara conoce bien: “Tú en la playa / —recogiendo— / y el mar desesperado”. Una imagen de cierre, de tránsito, de ese instante en el que el verano se recoge y la vida vuelve a su cauce. Para ella, este mes simboliza mucho más que el regreso a la rutina: marca el final de un verano especialmente sensible, el primero tras la pérdida de su madre, Goyi Arévalo, el pasado mes de abril.

La periodista afronta ahora el regreso al trabajo, al colegio de sus hijos y a los quehaceres de la vida diaria con una mezcla de serenidad y nostalgia. Septiembre siempre ha sido un mes de transición, pero este año adquiere un peso emocional distinto. Después de meses en los que ha buscado refugio en su familia, en sus raíces y en los lugares que la conectan con su madre, Sara retoma la rutina con una mirada más introspectiva y con la necesidad de recomponer ritmos y cierta normalidad.

Poema 'Septiembre' publicado por Sara Carbonero© saracarbonero
Poema 'Septiembre' publicado por Sara Carbonero

El poema que ha elegido no es casual. Septiembre funciona como una metáfora del final del verano, de la melancolía que acompaña ese cierre y del comienzo de una etapa más serena. Un mensaje que encaja con el momento vital de Sara, que ha encontrado en la literatura una forma de expresar aquello que no siempre verbaliza.

Un verano dividido entre familia, amor y raíces

Este ha sido, sin duda, uno de los veranos más especiales para Sara Carbonero, marcado por la pérdida irreparable de su madre. La periodista lo ha vivido entre viajes, amistades esenciales y regresos necesarios, siempre con la mirada puesta en sus hijos, Martín y Lucas, a quienes define como “mi motor y por los que tengo que estar bien”. Con ellos se escapó a las costas gaditanas, donde compartió días de sol, calma y confidencias con dos mujeres que forman parte de su círculo íntimo: la psicóloga Raquel Perera y la empresaria Marta Girón de Sola, esposa del chef Ángel León. Sus hijos —incluidos Dylan y Alma, los niños que Raquel tuvo con Alejandro Sanz— también han sido parte de este verano en familia.

Sara Carbonero con sus hijos© saracarbonero
Sara Carbonero con sus hijos

La periodista también ha viajado con sus hijos a Canarias, donde ha disfrutado de días de desconexión en La Graciosa, isla en la que Jota Cabrera, su pareja, tiene una casa. Precisamente con él ha compartido uno de los viajes más especiales del verano: un recorrido por Ecuador que los llevó desde los rincones coloniales de Quito hasta la inmensidad de la Amazonia y la magia de las islas Galápagos. Un viaje que, más allá del destino, ha supuesto para ambos un paréntesis de calma y descubrimiento. El empresario ha sido el mayor apoyo de la periodista en este año tan duro para ella, marcado por sus problemas de salud y la muerte de su madre.

Jota Cabrera, novio de Sara Carbonero, imita divertido a los leones marinos en las islas Galápagos© saracarbonero
Jota Cabrera, novio de Sara Carbonero, imita divertido a los leones marinos en las islas Galápagos
Sara Carbonero en el aeropuerto de Quito preparada para volar a la Amazonia ecuatoriana© saracarbonero
Sara Carbonero en el aeropuerto de Quito preparada para volar a la Amazonia ecuatoriana

Pero si hay un lugar que ha marcado este verano, ese ha sido Corral de Almaguer. Su pueblo natal, el rincón manchego donde nació, creció y soñó con ser periodista, se ha convertido en el espacio donde Sara ha encontrado la serenidad que necesitaba para transitar el duelo por la pérdida de su madre. Allí, entre calles que conoce desde niña, verbenas, confidencias y sus amigas de toda la vida, ha recuperado la compañía de quienes la han acompañado en cada etapa y que hoy se han convertido en un sostén imprescindible.

En Corral de Almaguer, Sara ha sentido más cerca que nunca a su madre. Cada regreso ha sido una forma de volver a casa, de reconectar con sus raíces y de encontrar un equilibrio emocional en un verano que no ha sido fácil, pero que le ha permitido volver a lo esencial: la familia, la amistad, la tierra y la memoria.