Han pasado exactamente 22 años de la muerte de Sandra Domecq Williams, pero su recuerdo es imborrable. Sus cuatro hijas, tres nacidas de su matrimonio con Bertín Osborne y una de su relación con Fernando Portillo, la tienen presente cada día a través de pequeños gestos, de una simple risa, de fotos, de un mensaje, de consejos que conservan como el mejor tesoro, de un plan cotidiano o de una reunión familiar en la que aparece siempre, sin excepción. Así lo ha contado Alejandra Osborne, que no ha podido reprimir las lágrimas al hablar de la mujer que le dio la vida.
"Han sido 22 años y parece que fue ayer. Este mes yo voy recordando cada día: el 1 de agosto la ingresaron, el 2 estaba pasando tal, hoy a las siete de la mañana me llamaron y me dijeron que ya. Y mis hermanas muy pequeñitas en Jerez esperando... Estos días son una montaña", ha contado en El verano se mueve, programa en el que trabaja como colaboradora.
La valiosa enseñanza que conserva de su madre
Alejandra, que compagina su faceta televisiva con su labor como interiorista al frente de su propia empresa, ha explicado todo lo que su madre le inculcó: "Nos enseñó a ser buenas personas, a dar amor. Ella hablaba mucho con las personas y se preocupaba mucho por todo el mundo. De esas personas que te hablan y te están escuchando, están contigo, no mirando a otro lado. Eso espero haberlo heredado yo también".
Muy emocionada, ha dicho que su madre "era amor por todos los poros de la piel" y se siente afortunada de ese legado emocional que dejó en todos los que la conocían: "Nos ha dejado una maravilla, unos recuerdos, una familia y todo maravilloso. Y su sonrisa y su olor". Alejandra y sus tres hermanas conservan también la finca que Sandra Domecq tenía en Jerez, escenario de sus mejores recuerdos que sigue siendo un punto de encuentro al que regresan con frecuencia para seguir sintiendo a la aristócrata, una mujer única que sentía devoción por los suyos.
Aunque separaron sus caminos a finales de los 80, Sandra Domecq y Bertín siempre mantuvieron una excelente relación. "Era una mujer irrepetible. Fuimos amigos hasta el final", contó el arista, que tiene un recuerdo inmejorable de su primer amor, a la que conoció porque era amigo del hermano de ella. La acompañó en la clínica del Sagrado Corazón de Sevilla, en la que murió el 13 de agosto de 2004 a causa de la leucemia, enfermedad que siempre afrontó con entereza.






