Su voz era una de esas que se reconocían apenas sonaban las primeras notas. Ronca, rasgada e inconfundible, Bonnie Tyler convirtió Total Eclipse of the Heart en uno de los grandes himnos de los años 80. La legendaria cantante falleció el pasado 8 de julio a los 75 años a causa de complicaciones tras una intervención quirúrgica de urgencia. Casi como si el cielo hubiera querido despedirse también de ella, la pasada semana un eclipse solar volvió a poner inevitablemente su canción en la memoria de todos. En Skewen, la localidad galesa donde nació, el tema llegó a escucharse mientras la Luna ocultaba parcialmente el Sol. Este lunes, cinco días después de aquel particular guiño, familiares, amigos y alrededor de un millar de admiradores se han reunido en Swansea para darle el último adiós.
La iglesia de Swansea Minster, también conocida como iglesia de Santa María, se ha convertido desde primera hora de la mañana en el epicentro de una despedida multitudinaria. Algunos seguidores comenzaron a llegar alrededor de las 7:30 horas, más de cuatro horas antes del inicio de la ceremonia, fijado para las doce del mediodía. Los que no podían acceder al templo, reservado para familiares, amigos e invitados, han podido seguir el homenaje desde una pantalla gigante instalada en la cercana St David's Square. Fans llegados desde distintos puntos de Reino Unido y de otros países han querido estar presentes en el último adiós a una artista que, pese a alcanzar fama mundial, nunca perdió el vínculo con sus raíces galesas.
Un ataúd blanco y un homenaje a su canción más famosa
La llegada del coche fúnebre ha dejado una de las imágenes más emocionantes de la jornada. Los asistentes han recibido el vehículo con aplausos mientras en su interior podía verse un ataúd blanco prácticamente cubierto por un espectacular manto de rosas, lirios y otras flores blancas. Entre los homenajes florales destacaba también uno especialmente significativo: una composición en blanco y negro con las palabras 'Total Eclipse of the Heart', el título de la canción que la convirtió definitivamente en una estrella internacional.
Hasta el último detalle del féretro ha sido pensado por la familia para reflejar la vida y las grandes pasiones de Bonnie Tyler. A ambos lados aparecen grabados un micrófono y una clave de sol, como símbolo de su amor por la música, mientras que en la cabecera figura una cruz que la artista solía llevar y que fue diseñada por el joyero Spencer Morgan.
A los pies aparece otro detalle estrechamente ligado a sus años sobre los escenarios: unas alas inspiradas en las que llevaba bordadas en una de sus chaquetas de actuación. Una despedida repleta de pequeños símbolos que recuerdan tanto a Gaynor Hopkins, la mujer detrás de la estrella, como a Bonnie Tyler, la artista que conquistó al público con su inconfundible voz.
Sus propias canciones para acompañarla
La familia ha seguido el féretro hasta el interior del templo mientras sonaban If I Sing You A Love Song y It's A Heartache, dos de los grandes éxitos de la cantante. Sus seres queridos habían llegado hasta Swansea en dos autobuses que circulaban detrás del coche fúnebre y entre ellos se encontraba Paul Hopkins, uno de los hermanos de Bonnie.
El reverendo canónigo Justin Davies, encargado de oficiar la ceremonia, ha comenzado entonces una reflexión sobre la vida de la artista que ha definido como un elogio en tres partes dedicado a la vida y la época de Gaynor.
"Una preciosa niña dio su primer respiro el 8 de junio de 1951. Una estrella había nacido para Elsie y Glyndwr Hopkins, y lo mejor estaba por llegar. Simplemente, aún no lo sabían", ha comenzado diciendo.
El hombre que la descubrió: "El afortunado fui yo"
Uno de los testimonios más emotivos ha sido el de Roger Bell, el cazatalentos que descubrió a Bonnie Tyler en 1974 mientras cantaba en un club de Swansea. "Gaynor decía que tuvo suerte de que yo entrara en el piso equivocado, pero el afortunado fui yo, porque compartí con ella 52 años de un amor y una amistad especiales que siempre atesoraré", ha recordado.
Bell la ha definido como una mujer "única", sencilla y directa, y también ha dejado una divertida anécdota: confiaba plenamente en él, pero nunca le permitía verla sin sus pestañas postizas. "Lo que más voy a extrañar es tenerla aquí con nosotros", ha concluido.
'Total Eclipse of the Heart' para despedirla
También ha tomado la palabra Matthew Davies, responsable de sus giras durante casi cuatro décadas, quien ha recordado cómo aquella artista inicialmente nerviosa terminó convirtiéndose en una estrella capaz de dominar cualquier escenario. "Se convirtió en la persona más importante de mi vida durante los siguientes 39 años", ha confesado.
Uno de los momentos más simbólicos ha llegado cuando el coro Only Men Aloud ha interpretado Total Eclipse of the Heart. Después ha sonado Calon Lân, el tradicional himno galés que significa 'corazón puro'. Antes de las oraciones finales, el reverendo Justin Davies ha dejado una de las reflexiones más emotivas: "Amar a alguien es arriesgarse al dolor de la separación. No amar es no haber vivido. El dolor que tantos experimentan ahora es un homenaje a ese amor".
Para cerrar la ceremonia han sonado Making Love Out Of Nothing y Those Were The Days, una canción especialmente significativa porque Bonnie había dicho que quería que sonara en su funeral. Fue precisamente el tema que interpretó siendo una joven Gaynor Hopkins en un concurso de talentos de Skewen, donde quedó segunda y ganó una libra.
A la salida, Robert Sullivan, su marido durante más de cinco décadas, ha caminado detrás del féretro junto al resto de la familia. "¡Te queremos, Bonnie!", gritaban algunos de los admiradores mientras el cortejo emprendía camino hacia Skewen, su localidad natal, donde sus vecinos ya comenzaban a congregarse en las calles para despedirla.
Una operación de urgencia y un desenlace inesperado
Bonnie Tyler falleció el pasado 8 de julio, a los 75 años, en un hospital de Portugal, país en el que pasaba largas temporadas junto a su marido. Su muerte llegó después de varios meses especialmente complicados para su salud.
A comienzos de mayo había sido hospitalizada en Faro y sometida a una intervención intestinal de urgencia. Durante su recuperación tuvo que permanecer en coma inducido y, aunque en junio su equipo comunicó que había despertado y que los médicos confiaban en su evolución, seguía en cuidados intensivos y el proceso avanzaba lentamente. Sus compromisos profesionales del verano tuvieron que ser cancelados o aplazados.
Finalmente, el 8 de julio su familia anunció que había muerto "inesperadamente" como consecuencia de la enfermedad por la que estaba siendo tratada. El golpe resultó aún más inesperado porque la artista seguía mirando hacia el futuro y tenía prevista una nueva gira europea.
Las fresas que cambiaron su voz para siempre
Precisamente aquella voz que la hizo mundialmente reconocible nació, en parte, de un accidente. A mediados de los años 70, cuando su carrera comenzaba a despegar, Tyler desarrolló nódulos en las cuerdas vocales y tuvo que someterse a una operación. Los médicos le ordenaron guardar silencio absoluto durante la recuperación.
Pero un pequeño contratiempo cambió su historia. Cuando se dirigía al hospital para visitar a su hermano, se dio cuenta de que había olvidado en casa unas fresas que quería llevarle. Frustrada por tener que regresar, lanzó un grito pese a tener prohibido hablar.
El gesto dañó su voz y los médicos le advirtieron de que el cambio sería permanente. Lo que parecía una pésima noticia terminó convirtiéndose en su sello. Su registro adquirió aquella característica textura rasgada y profunda que acabaría diferenciándola de cualquier otra cantante. Ella misma llegó a bromear con que sonaba como una versión femenina de Rod Stewart.
El último viaje a casa
Finalizado el servicio religioso, el féretro de Bonnie Tyler ha abandonado Swansea Minster ante los cientos de seguidores que aguardaban en el exterior. Desde allí, el cortejo ha emprendido su camino hacia Skewen, la localidad en la que nació en 1951 y donde sus vecinos se han congregado en las calles para recibirla por última vez.
Será allí donde tenga lugar una ceremonia privada de despedida y sepelio reservada a la familia, poniendo fin a un recorrido cargado de simbolismo de quien un día logró eclipsarnos el corazón con su voz.














