El panorama artístico de nuestro país amanece sumido en una profunda tristeza. En apenas unas horas, la escena musical ha tenido que despedirse de dos figuras irremplazables que marcaron a varias generaciones con su innegable talento. Por un lado, el legendario Eduardo Rodríguez Rodway, miembro fundador del mítico grupo andaluz Triana, nos dejaba a los 81 años. Mientras que, casi al mismo tiempo, el vanguardista José Costas Peón, inolvidable 'Peón Kurtz' en Def Con Dos, perdía la vida a los 55. Ha sido la propia familia del guitarrista sevillano quien ha querido compartir la dolorosa noticia con sus fieles seguidores a través de un comunicado en redes: "Hoy, 26 de septiembre de 2026, ha fallecido en el Hospital Universitario de Puerto Real, Cádiz, Eduardo Rodríguez Rodway, miembro fundador y guitarrista del grupo Triana". En estas mismas líneas, sus seres queridos han querido aprovechar para agradecer de corazón "las muestras de aprecio y cariño" recibidas a lo largo de toda una vida dedicada al arte.
Apenas unas horas antes, en la noche del viernes, el corazón del vigués José Costas, de Def Con Dos, se apagaba en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Álvaro Cunqueiro tras sufrir un infarto. Perteneciente a una ilustre y queridísima familia de artistas gallegos, su hermano Miguel fundó Siniestro Total y su hermana Rosa formó parte de Aerolíneas Federales, su entorno ha querido rendirle un sentido homenaje. A través de un texto del escritor Renato Landeira, su hermano Miguel compartía unas preciosas palabras que definen a la perfección su esencia vital: "Peon Kurtz amó profundamente la música, el cine y los cómics, casi tanto como a su madre, a su hijo y a sus hermanos". Sus antiguos compañeros de banda, desolados ante esta inesperada pérdida, también se han asomado a las redes sociales para mostrar su dolor: "No hay palabras", escribían, para finalizar con un emocionado "Descansa en paz".
El alma 'punk' y la revolución musical de Def Con Dos
Desde que iniciara su andadura en 1988, Peón Kurtz se convirtió en un pilar indispensable, aportando sus inconfundibles bases y su apoyo vocal a César Strawberry, alcanzando la cumbre cuando pusieron banda sonora a El día de la bestia (1994). Aunque su etapa en el grupo concluyó en 2016 de forma agridulce, él siempre mantuvo la elegancia y su característico sentido del humor. Demostrando su inquebrantable carácter, el artista dejó para el recuerdo una declaración inolvidable al despedirse: "Seguiría repitiendo y disfrutando mi historia exactamente igual mil veces, con lo bueno y lo malo, mi espíritu Def sigue intacto y mi actitud punk no se achantan sino que se refuerzan con este triste fin. La pena es que mi sustituto no sea Axl Rose. Una vez más, mil gracias. Peón Kurtz".
La guitarra que forjó el legendario rock andaluz
En el sur, la marcha de Eduardo Rodríguez Rodway supone el adiós definitivo a la formación original de Triana. Nacido en Sevilla en 1945 en el seno de una familia ligada al arte tradicional —su padre era imaginero y su tío el escultor Antonio Illanes—, el joven sintió muy pronto otra vocación. "A mí lo que me llamaba era la música", recordaba en una entrevista concedida al diario ABC. Tras su paso por Los Payos, su vida cambió en 1973 al coincidir con Jesús de la Rosa: "Cuando empezamos a cantar y a tocar en mi casa, pensé: 'Este no se me escapa'". Juntos, y con la inestimable incorporación de 'Tele', revolucionaron nuestra música fusionando el rock con las raíces andaluzas en joyas imperecederas como el disco El patio (1975).
Un refugio de paz y serenidad frente al mar
Sin embargo, la historia de Triana se truncó trágicamente en 1983 tras el accidente de tráfico que le costó la vida a Jesús. Una herida profunda que el guitarrista nunca llegó a cerrar del todo, tal y como él mismo confesaba con el corazón en la mano: "La muerte de Jesús fue un golpe durísimo para mí. Una pérdida irreparable", confesaba al citado periódico. . Tras continuar su carrera en solitario y lidiar recientemente con complejas batallas legales por el nombre de la banda, el músico encontró su anhelado oasis de serenidad lejos de los focos. Se instaló en la idílica playa de Los Caños de Meca, un paraíso natural donde por fin halló la tranquilidad. "Venirme a Los Caños fue un acertado y necesario ejercicio de reflexión en mi vida", explicaba.








